Un mundo que ya no lee a Dostoyevski...
Un mundo que está dejando atrás todo lo bueno
cegado por la ilusión de la tecnología,
las pantallas, la rapidez, lo precocinado...
Este mundo va a ser otro
y no va a ser mejor.
Me gusta idealizar el pasado,
chica lejana.
Me gusta pensar que el romanticismo
no es tan burdo
y que todavía se puede creer
en la lentitud.
Que todavía nos queda un poco
de verdad
a los dos.












