Amigo, te amé y te amo como no he amado a ningún amigo antes. Llegaste y ocupaste un lugar muy especial en mi corazón. Me ayudaste a levantarme de la mierda y emprender un viaje que, irónicamente, me hizo alejarme de ti.
En mi corazón aún resuena el eco de aquel concierto de Ghost al que fuimos. Aún recuerdo el álbum de José Madero que me mostraste con mucha emoción. Guardo los recuerdos de todo lo que vivimos juntos.
Me impulsaste a seguir adelante mientras eras consciente de que te quedabas atrás. SabÃas que el dÃa llegarÃa y me lo advertiste decenas de veces. PrometÃa que nunca te soltarÃa pero no pensé que fueras un experto en alejar a la gente para no lastimarla.
Tú orgullo siempre te ganaba, tu autodesprecio se convertÃa en narcisismo en un abrir y cerrar de ojos, tu dolor se hacÃa presente después de los primeros tragos. Siempre traté de sostenerte con la esperanza de que pudieras cambiar. Te motivaba para tener una perspectiva más optimista, querÃa que tomarás terapia, sé que lo necesitas, pero nunca aceptaste ese reto.
Era evidente que algún dÃa yo me cansarÃa de sostener tu mano, por eso querÃa que tú tomarás la iniciativa pero te tomó demasiado tiempo. Ahora no sé de tu vida y pienso si la persona con la que decidiste quedarte en realidad te hace sentir bien.
A veces me pregunto si realmente valió la pena cambiar a tu mejor amigo por una mujer que no es capaz de apreciar la maravillosa persona que eres y que no puede ser honesta contigo. A veces me pregunto si tú autodesprecio es tan grande que no eres capaz de tener a alguien que vea las cualidades que tienes.
Tus últimos mejores amigos murieron y eso fue lo que te separó de ellos, pero de mi tuviste que forzar la ruptura. No sé si aún me piensas, si me extrañas o si al menos piensas en como me siento.
Aún guardo tus regalos, aún escucho tus palabras y aún siento tu presencia. No sé que nos depara el futuro para los dos, pero a pesar de que me siento triste porque ya no estás, espero que puedas solucionar todo lo que se puede mejorar en tu vida.
En verdad espero que puedas encontrar la felicidad que tanto te mereces y, aunque estoy intentando superarte lentamente, una pequeña parte de mi corazón siempre vivirá con la esperanza de reunirnos una vez más.
Pero hasta que los sueños no se hagan realidad, no tengo más remedio que abrir mi corazón y dejarte escapar, manteniendo los años de amistad como un recuerdo que motiva y no como uno que lástima. Hasta entonces...