Existencialidad (+ nota referencial)
recayó entre los pliegues de mis sábanas
tan olvidada como los pueblos en libros tradicionales
(entre lo que ni vos ni yo decimos)
en la no definición de un tiempo
en la genética de la más leve célula:
la posible existencia de la invisibilidad en el azar
de las mal llamadas cosas;
te escondés como la ilusión de un Dios
¿Acaso es tu voz un falso llamado hacia mí?
la búsqueda de un salvavidas al cual aferrarme
si mi almohada ya se ha desecho de tu olor por inercia
como las células de mi ser
en todos los distintos niveles que componen mi ente de éter;
hay un tiempo de vida y presencia
el tuyo se venció hace bastante
sin pisar en falso al próximo andar
ya no te entrego mi fé ciega
en el humanismo positivista
No existió tal revolución en mis tierras
el viento simplemente acalló los gritos y los hizo ajenos, lejanos
que se transformaron en algo,
retroceder un paso para dejar ir al fantasma que pasa de tí
y no podrá alguna vez confundirse con nada más que eso
Pero qué incrédula de mi parte
creer que rezar por tí evitaría la sequía
y solo trajiste des ilusión
nunca acabaste con el hambre
de mi cuerpo escindido en más de una parte
de estos pueblos de ultratumba
Tampoco eres Dios, ninguno de todos esos que señalamos,
eres otro simple humano mortal
Este texto no es lo que iba a ser realmente. Es gracioso porque resulta tan subjetivo como elegir caminos distintos y querer llegar a algún lugar desconocido (liberador y catárquico) por el cual ambos te llevan, pero los resultados son totalmente diferentes como el punto de entrada. La cuestión es que el comienzo del poema iba a ser otro. La prosa iba a empezar con algo así:
“ Mís sábanas no te extrañan
Pero, ¿por qué elegí cambiarlo? No fue por motivos de verdad, lamento desilucionar a algunos. Sino que fue más por una cuestión de pura curiosidad creativa, el “ ¿qué pasa si...?” que invadió mi consciencia de un momento a otro.
Una vez fui a pepararme a un intesivo físico de teatro, dónde todos parecían repetir un mismo patrón conductual de situaciones o resoluciones fáciles. A partir de esto, uno de mis profesores favoritos (que tenía mi edad, o un ano menos pero de todas formas tenía mucha más experiencia que yo) dijo:
todos ya vimos eso, es lo común que pasa en la sociedad. Pero, ¿qué pasa si hacemos lo contrario? Si afirmas, decís que no. Si negás, decís que sí. Cambiar el rumbo al que ibas para enriquecer el camino que tomás. No ir a dónde te organziaste y planificaste ir, tomar un camino distinto.
Y cambió todo el poema y me llevó a rincones incómodos de verdades que cuestiono y a la vez no habría ido a plantear si comenzaba el poema negando.
“El negar mata el teatro” al menos mata la improvisación y la creatividad, eso sí. Negar, a menos que se trate de obras de realismo, mata bastante la fé de nuevos senderos a la “extraordinarierdad”. Lleguemos a eso. Seamos imprevistos, hagamos más sin pensar. El teatro es un reflejo de la vida, a veces. De alguna vida, al menos. Tomemos algún ejemplo que tenga para dar y... actuémos.
PD: me gustó mucho este mix de lenguajes que escinden mi vida. Siempre me dediqué a escribir, luego al teatro. Y he aquí yo, mezclándolos. Hagamos más de eso, por favor.