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Dentro de la oscuridad en una cueva, observa tĂmidamente una sirena, despuĂ©s de años un hombre en ella se adentra.
Oh pequeña sirena, miedo será lo que tendrás, él un noble corazón te mostrara, hacerte daño es en lo que nunca pensara.
Aquel muchacho nunca la logra ver, solo deleitarse con su canto es lo que puede hacer.
Meses pasaron, la visita de aquel muchacho nunca cesĂł, y entre ambos el amor creciĂł.
El tiempo nunca se detuvo, el cabello blanco en el apareció y su vida se acortó. "Oh mi amada sirena, extrañarte es lo que odio yo" fue lo que replicó, sobre aquel risco que frente al mar se estableció.
Pmeraki.
















