Soledad.
De repente recuerdas que existo, tratas de hablarme cuando ya no me sienta bien ni tu voz. Te atreves a cuestionarme, a decirme que como puedes llegar a estar a gusto solo teniéndote a ti misma. La verdad, siempre he sido algo dulce y no me gusta decir las cosas tal cual son para asà no lastimar. Tan solo te dije que hicieras algo que te gustara, que disfrutaras de cada momento, que vieras cosas hermosas en todo aquello que es simple para los demás pero... La realidad es que, duele mucho adaptarse a este tipo de vida, es tortuoso el camino para llegar a ser la persona que soy en este momento; no sabes por cuantas noches de insomnio pasé queriéndome desahogar con alguien y no contar ni tan solo con una amistad, no sabes cuantas noches lloré en el rincón de una habitación oscura, no sabes cuantos dÃas tarde para olvidarte, cuanto tarde en aceptar que tu corazón nunca fue mÃo ni tan solo un poco, cuantas promesas se quedaron atrás, cuantas veces se quebró mi corazón para poder entender que ya no serÃa un "siempre juntos" sino un adiós perpetuo; cuantos dÃas tuvieron que pasar para recordar que antes de conocerte tenÃa metas y sueños que habÃa dejado de lado solo para poder verte feliz. ¿Sabes?, te tienen que lastimar demasiado las personas para sentirte bien estando solo. Estuve muy al fondo a punto de morir y no te importo. Un dÃa de repente empecé a luchar por mi, a intentar cambiar mi apariencia, mis pensamientos, mis proyectos, para asà estar orgulloso de ese reflejo que veo dÃa a dÃa en el espejo. El dÃa en el que entiendas que tus actos también lastiman a los demás y que el mundo no orbita a tu alrededor, empezarás a sentir mucha tranquilidad en tu corazón.















