la sonrisa se extiende y revela perlas destellantes una vez que la escucha imitarlo. entre los mismos se escapa una suavecita ráfaga de aire, una exhalación que disimula una minúscula risilla. tan solo la evidencia el suave movimiento de sus hombros al sacudirse. el pestañeo que le provoca la explicación es lento, anunciando la atención que le pone a cada una de sus palabras, mismas que logran imponerse de modo que mexicano necesita responder. tiene que volverse foco de interés, no le gusta la idea de no ser relevante, y morena se lo pone difícil, lo cual de primera instancia es bastante inusual. “león,” responde, dando otro paso hacia ella. “león alcázar,” porque claro, ella podría confundirlo con cualquier otro león de la industria— esa impresión le da. y no es algo malo. la forma en que sonríe y levanta suavemente la mano libre, la derecha, es digna de quien espera por saber quién es ella.
podría contarle de su pasado, lo que lo llevó ahí, pero es esa historia la que viene definiéndolo los últimos años y quizás esta es su oportunidad de cambiarlo. no quiere ser el tristísimo muchacho con sueños rotos que al llorar en un papel de netflix, lo hace pensando en el golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente por horas. en lugar de eso, y tras humedecer sus labios con el contenido de su copa, decide: “hago activismo para la comunidad lgbt,” se muestra casi tímido al respecto, porque no quiere sonar como si estuviese alardeando, a pesar de que es esa una de sus mayores especialidades. si bien es algo de conocimiento público, es una de las cosas más importantes para león en cuanto a su privilegio. “—— no solo… no solo lo hago con beneficencias, en eventos y esas cosas,” niega despacio, sus ojos desviándose ligeramente entre los asistentes, digno de quien rememora. “hay muchos chicos en albergues, se sienten muy solos y yo… a veces solo voy y me siento a charlar y pintar con ellos,” sonríe con mayor amplitud. “hice un amigo, tiene once años. está en el albergue con su padre, que es un hombre trans y tiene que partirse el lomo en múltiples empleos. así que… a veces voy a visitarlo para asegurarme de que no se aburra, de que esté todo bien—— dice que cuando sea grande quiere jugar fútbol,” y todo vuelve a eso, su pasión. espera que ese niño tenga mejor futuro que él, y es lo que león se propone cuando el corazón se le ablanda en esas situaciones. “una vez le conté que estaba restaurando un auto y me dijo que él quería hacer lo mismo, así que… tiene gustos variados,” añade con una risilla, meneando la cabeza y cerrando los ojos fugazmente. “no sé si yo tengo mucho para contar, pero sé que ellos sí, y que necesitan una voz,” suspira suavecito, entre angustiado por las dificultades y satisfecho de formar parte. “qué hay de ti? ¿qué tienes que contar?”