Cafetería
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Aquel perfil no se podía confundir con ningún otro, su hermana era una de las mujeres más hermosas de Westeros, de eso no había duda, pero no había que olvidar también su gran inteligencia y lo bien que se desenvolvía con los demás. Era un completo placer estar a su lado, no le había visto durante unas semanas y quería ponerse al tanto de su vida, si es que había alguna noticia nueva y también preguntar como se encontraba Renly. A él no le convencía ese chico, sabía sobre sus preferencias sexuales, y por supuesto lo que hacía con Loras a solas, de tan solo imaginarlo le producían nauseas. No sabía como su hermano estaba involucrado sentimentalmente con personas de su mismo sexo, era algo que jamás se había dado en su familia, una incógnita que nunca podría resolver. -¡Parecen siglos, querida rosa!- dejó que su hermana besara su mano, para luego acariciar su mejilla con ternura. -Gracias cariño.- obedeció las palabras de la rubia, y ahora se encontraba sentado frente a ella. -Son algunos regalos, no quiero que ni los sirvientes se enteren. Debes guardarme el secreto ¡Shhh!- llevó su dedo indice a sus labios para luego comenzar a reír divertido, no le gustaba la compañía de extraños y menos si eran tan metiches como sus sirvientes. -Claro, ¿por qué no?- intentó adivinar que estaba ingiriendo Margaery, pero no lo logró. -¿Qué bebes tú, hermanita?- deliberadamente tomó el vaso y bebió un sorbo. -Hmm, esto está bien. ¿Estás sola o te acompaña el galán de Renly?- preguntó de forma maliciosa.
Si algo le molestaba sobre la vida de casados era precisamento eso, el poco tiempo que dejaba para compartir con la familia. Desde que Garlan había conocido a su esposa apenas visitaba a Margaery, la mujer consumía todo su tiempo, y como buena hermana celosa, eso le enfadaba. Tampoco ayudaba a la situación que su hermano sintiera asco hacia Renly por la relación amorosa que mantenía con Loras. La chica le había aclarado en múltiples ocasiones que no amaba a su prometido, era una alianza para aumentar el poder de su familia dentro de King's Landing. Loras entendía bien su estrategia, pero Garlan era un testarudo.Recibió la caricia ajena con felicidad. - ¿Son regalos para tu amada Leonette? - rodó los ojos con diversión, últimamente su hermano se desvivía por su esposa. - ¡Te cazaron, Garlan, admítelo! - pronunció con malicia, mientras éste le quitaba su taza de café. - Estoy sola, Renly salió de viaje con Loras y Robert... - se encogió de hombros. Su prometido pasaba más tiempo con su hermano que con ella; todos sabían el porqué. - ¿Asistirás a la cena con los Lannister? Sí, no puede haber algo más tedioso que compartir con ellos... - el rubio conocía el fastidio que Margaery sentía hacia los leones.
















