Al volver aquella tarde, la casa se encontraba particularmente tranquila. ¿Por qué? Pues era simple de contestar: Rickon no estaba. El muchachito era un tornado, llegaba y todo lo destrozaba, gritaba, pataleaba, maltrataba el cabello de sus hermanos y además se quejaba de todo y todos. Era bien directo cuando hacía una observación y muy agudo también en lo que decía. Por suerte para Sansa, pero, esa velada la pasaría junto a compañeros de la primaria, tenía entendido que era el cumpleaños de uno de ellos y que el pequeño estaría allí para cenar.
Cuando la joven loba se predisponía a tener tiempo para sí misma, Bran tocó su puerta. Tenía una inocente expresión en la mirada, de seguro iba a pedirle algo. Sansa le sonrió de buena manera y lo acobijó en un abrazo para molestarlo por la brevedad de unos segundos. —¿Juegas conmigo? —Pidió la voz dulce de su hermano menor y la chica no pudo negarse. Como en muchos otros aspectos de su vida, le costaba decir “no”. Salieron así al jardín, era inmenso y tenían espacio de sobra para poder emplear a sus anchas el balón de fútbol. Comenzó Bran lanzando hacia ella, como si practicaran voleibol, pero le pareció aburrido al poco rato.
Para cuando Jon entró en escena, ya era la quinta vez que el pequeño cambiaba de actividad. Sansa estaba agotada, pero no lo demostraba ni en su rostro, ni en su postura. Sostenía el balón ella y Bran se encontraba delante de un arco, pronto a recibir su tiro ganador. Ambos voltearon a observar al recién llegado, una sonrisa en los rostros se dibujó. —¡Jon! — gritó el muchachito entusiasmado, de seguro le apetecía jugar más con uno de sus hermanos varones. Mas, por lo contrario, se volvió a apostar derecho en el arco y miró desafiante a Sansa. La presencia de Jon solo causó mayor competencia en su semblante, quería demostrarle al recién llegado que era habilidoso.
—S-si… —La joven loba alcanzó a voltear apenas su rostro hacia Jon, cruzando su mirada zafiro con la azabache del mayor, le dedicó una sonrisa afable. Entonces intentó patear el balón y se vio bastante torpe en ello, pegando al mismo con demasiada poca fuerza. Esto provocó que el objeto rodara lentamente hacia Bran y su hermano pequeño la miró con una cara de… ¿En serio mujer? —¡Bueno… intento de nuevo, no seas así! —Exclamó entre risas la chica, para luego recibir el balón entre sus pies. Sin embargo, la segunda vez no fue diferente, ni la tercera, ni la cuarta y a la quinta Bran ya ni siquiera estaba parado esperando el tiro, sino que lo acogió entre sus brazos mientras la miraba frustrado desde el suelo. —Hermana, eres un asco en los deportes. —Le confesó el menor y Sansa fingió a la perfección sentirse triste por dicha acotación. —Estoy más que segura, Jon hará un mejor trabajo. —Sus ligeros pasos la llevaron a acercarse a su hermanastro, depositó el objeto redondo en las manos del caballero y le sonrió, confiando en él.
Si había algo que lograba hacer que Jon se olvidara de su entorno por un rato, era pasar tiempo con sus hermanos, ellos eran distintos al resto del mundo, para ellos él era otro más, no simplemente el desadaptado como los demás lo identificaban, incluso la Sra. Catelyn Stark, sin embargo, incluso a su alrededor, a Jon le gustaba pasar tiempo en la mansión de los norteños. — Creo que debiste pedirle ayuda a Robb o a Arya, hermanito. —Se permitió decir ante sus leves risas por la manera en que Sansa hacía sus intentos fallidos en intentar manejar el balón que entretenía al pequeño. ¿Cómo era posible que no pudiese acertar ni siquiera una vez? Se atrevió a pensar, mirando como su hermana volvía a fallar. — Al menos puedes jugar mejor que ella, Bran. — Alentó al pequeño mientras cruzaba sus brazos.
— Eso ya lo veremos. — Le contestó a su hermana en el momento en que posicionó el balón en sus manos, rápidamente lo soltó al suelo para empezar a patearlo y como era de esperar, lo envió directamente al arco. Bran se rió y chocó sus manos con su hermano mayor. — ¿Crees que puedas hacer lo mismo? — Sacudió el cabello de Bran antes de que el pequeño corriera en búsqueda del balón. — A Bran le gusta que juegues con él tanto como le gusta pasar tiempo conmigo o con Robb, además es más tranquilo que Rickon.