𝐖𝐞𝐥𝐥, 𝐰𝐡𝐚𝐭'𝐬 𝐰𝐫𝐨𝐧𝐠 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐚 𝐥𝐢𝐭𝐭𝐥𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐢𝐨𝐧?
Ezra Thompson. 24 años. Dueño de la empresa: Blackwood Strategies. Abogado.
occasionally subtle
Cosimo Galluzzi

ellievsbear
TVSTRANGERTHINGS
🪼
RMH
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
NASA

Keni
Cosmic Funnies
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

Monterey Bay Aquarium

he wasn't even looking at me and he found me
I'd rather be in outer space 🛸
hello vonnie

seen from Australia

seen from India

seen from United Kingdom

seen from Pakistan
seen from United States
seen from Spain

seen from Switzerland

seen from United States

seen from Netherlands
seen from Bangladesh

seen from Venezuela

seen from Nepal

seen from Singapore

seen from Canada
seen from Türkiye

seen from Kuwait

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Romania
@ezra-thompson
𝐖𝐞𝐥𝐥, 𝐰𝐡𝐚𝐭'𝐬 𝐰𝐫𝐨𝐧𝐠 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐚 𝐥𝐢𝐭𝐭𝐥𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐢𝐨𝐧?
Ezra Thompson. 24 años. Dueño de la empresa: Blackwood Strategies. Abogado.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
por el amor de dios ¿de verdad tenía que tragarse todas esas tonterías de manera gratuita? aria lo observa con los ojos entrecerrados, la mandíbula tensa, dejando que termine su patético monólogo de autocompasión como si tuviera derecho a sentirse agraviado, triste, herido. pobrecito ezra. ah, cierto, que su apellido estaba en esos archivos, vagamente recuerda. da igual, no que importara lo específico, todos tenían el culo sucio. “ cierra la puta boca ” hastiada le dice, sin poder creérselo. “ ¿qué es toda esa mierda? ¿crees que toda esta tensión en el aire me afecta... o que realmente importa? tengo problemas reales, una vida fuera de este circo ” una sardónica risa, seca, escapa de sus labios. si acaso solo estaba aguantando invitación porque escuchó su hermana estaría allí y la siguió cual cachorro abandonado. “ ¡bájate de tu caballo donde te has subido! estoy rezando, sí — ” alza el rosario como si fuera un arma. llegó en mal momento, ahora se convertirá ezra en el blanco de su molestia. “ si acaso rezo para que se pudran, todos ¡ojalá les afecte y terminen todos en la cárcel! ” aprieta los dedos sobre las cuentas del rosario, no como quien busca consuelo, sino como quien busca no estrangular a alguien con él ¿acaso esperaba que le diera lástima? ¿que le tendiera la mano? ay, dios, que asco. un niño rico, acostumbrado a comprar redención con cara triste y disculpas mal hechas. “ ¿y tú y yo, compinches…? fue un error. uno que estoy corrigiendo ahora ” bajar la guardia fue de idiotas. empezar a verlos como gente, como si fueran algo más que escoria envuelta en privilegios... imperdonable. pero ya recuperó la memoria, sacada de ese lapsus momentáneo, y no tiene ya trabajo que proteger. se pone de pie con la espalda recta y le fulmina con la mirada. “ estoy bien. no necesito nada de ti. si tú quieres hablar con alguien, págate terapia. ”
Se queda ahí, parado, viendo cómo Aria se pone de pie con la furia apretada en los hombros y la voz llena de desprecio. No retrocede ni frunce el ceño, ni se justifica. Solo la mira, en silencio, con una intensidad tan calma que parece incomodamente fuera de lugar. Cuando ella termina, con ese “págate terapia” como golpe final, Ezra apenas parpadea. Traga saliva y baja un poco la mirada, como si estuviera eligiendo con cuidado qué parte de sí mismo mostrar esta vez. Luego, habla. Sin elevar la voz. Sin adornos. "me la pago, desde los catorce." levanta la vista de nuevo, más firme, más claro. "y no vine a confesarte nada porque necesitara tu lástima, vine porque sé lo que es estar sola rodeada de gente porque sé lo que es odiarlos a todos y preguntarte si no te estás volviendo loca por aguantar tanto. Porque si alguien sabe lo que es querer prenderle fuego a este lugar con todos dentro, soy yo." hace una pausa, el aire cargado entre los dos. No hay autocompasión en su tono ahora. Solo cansancio honesto. "no te estoy pidiendo que me perdones por existir, Aria. Ni que me creas distinto a lo que ves, yo también tengo las manos sucias, y no tengo la excusa de haber llegado aquí obligadamente. Nací dentro de esta mierda y la peor parte es que una parte de mí pensó que podía arreglarse. Que valía la pena quedarse a ver si algo cambiaba." desvía la mirada hacia el bosque, hacia el lago más allá, como si lo que dijera no fuera solo para ella, sino para sí mismo. Sus brazos siguen cruzados, pero ya no hay nada defensivo en su postura. Solo está hablando desde donde puede: desde el agotamiento, desde la grieta. "tal vez tienes razón, tal vez me equivoqué al pensar que tú y yo habíamos roto un poco esa lógica. Que podíamos vernos por lo que somos fuera del apellido y la historia, porque si tú fuiste un error, Aria... entonces no entendí nada. No de ti, al menos." da un paso atrás, suave, sin dramatismo. "no voy a insistir, no vine a rogar, ni a fingir que soy mejor de lo que soy. Solo vine porque pensé que tal vez... en medio de todo esto... alguien también podría necesitar que la escuchen sin que le pidan explicaciones." luego, gira un poco el rostro, como si ya se dispusiera a marcharse, pero añade algo más. No como ataque, sino como verdad llana, cruda, y sin adornos: "estás rezando para que se pudran y quizás se pudran, pero no te confundas, tú también estás aquí...con ellos, con nosotros. Fingiendo que no, pero aquí. Y eso también tiene un precio." entonces, sin esperarla, comienza a alejarse. No rápido. No con teatralidad. Solo como alguien que sabe cuándo no lo quieren cerca, pero que no se va con la cabeza baja.
la sonrisa que se formó en su rostro en el momento que reconoció la voz del menor comenzó a desaparecer poco a poco a medida que escucha lo siguiente que acompañaba sus palabras, no voltea a verle, mantiene su mirada fija en el cielo ' ¿qué pasado es bonito? ' inquiere cruzándose de brazos ' porque históricamente la humanidad está llena de mierda, ezra ' y podría creerse que había cambiado algo pero no y ellos eran la prueba viviente de todo lo que estaba mal. lo escucha en silencio y aunque su expresión se mantenía serena en el instante que lo que ella considera una acusación escapa de sus labios el ceño de elizabeth se frunce, sus facciones endureciéndose de forma automática, sintiéndose un tanto ofendida en el fondo ' no tuve más opciones que aprender a ser buena en eso ' se defiende, palabras que abandonan sus labios sin mucha fuerza, habían cosas que el menor de los thompson no sabía y que tampoco tenía motivos para saberlo ' además te tengo diez años de ventaja en ese ámbito, a los treinta será más sencillo ' no, nunca es más sencillo pero esperaba que cuando aquel circo terminase pudiese liberarse de esa carga. finalmente orbes verdes se clavan en su hermano ' hay muchas cosas pasando en nuestros pies en este momento, ¿a cuál te refieres exactamente? ' cuestiona ladeando el rostro. labios se juntan en una fina línea ante la interrogante ' ¿cómo sobreviviremos a lo que nos espera allá afuera? ' repite negando un par de veces con suavidad ' no lo sé ' admite, porque la verdad no tenía idea de como enfrentarían lo inminente ' lo único que sé es que lo haremos juntos y esa es la única manera ' diestra viaja al brazo ajeno, donde se permite dejar una delicada caricia ' si mostramos algún tipo de debilidad será mucho más sencillo caer ' relame sus labios antes de seguir hablando ' cuando el búho me escribió se enfocó mucho en que podía dañar nuestro vínculo como hermanos ' cuenta, refiriéndose a todos los thompson ' así que supongo que buscará un quiebre y seríamos estúpidos si se lo damos '.
Permanece en silencio mientras las palabras de Beth flotan en el aire, la serenidad de su rostro solo rota por los pequeños gestos de incomodidad que no puede evitar. La forma en que la escuchaba, sin interrumpir, le daba un peso especial a sus palabras, una necesidad de absorber cada fragmento de lo que su hermana le decía. Podía sentir la dureza de sus pensamientos, como si ella estuviera sosteniendo un peso invisible, uno que él también compartía, aunque no siempre lo mostrara. Cuando ella termina, se queda quieto, observándola por un largo rato, su mirada reflejando una mezcla de entendimiento y ternura que no solía mostrar con facilidad. El viento mueve las hojas a su alrededor, pero él no se distrae. En ese instante, solo está ella y él, y todas las emociones sin palabras que ambos arrastraban. La distancia entre ellos, aunque física, parecía disminuir con cada segundo. "lo sé, Beth," murmura finalmente, su tono más suave de lo habitual, casi como si le estuviera confiando un pedazo de su vulnerabilidad, algo que no acostumbraba compartir. "Te has tenido que cargar con todo esto... desde siempre. Yo también lo he sentido, pero nunca quise añadirle más peso." Mira al frente, sus ojos fijos en el horizonte, como si quisiera encontrar en ese paisaje la respuesta a lo que ambos llevaban dentro. Suspira, dándose cuenta de que hablar de lo que sienten, de lo que realmente importa, es más difícil de lo que pensaba. "A veces, cuando miro hacia atrás, no sé si todo esto sería más fácil si no tuviéramos que ponernos esa fachada. Si no tuviéramos que ocultar lo que realmente estamos pensando, lo que realmente estamos sintiendo, solo para... seguir adelante. Pero no podemos evitarlo, ¿verdad?" da un pequeño paso hacia ella, con el cuerpo ligeramente inclinado, como si estuviera compartiendo algo íntimo. "sé que tú también lo sientes, aunque no lo digas, y aunque no lo veas ahora... creo que también lo estamos haciendo porque creemos que es lo mejor para todos los demás." esas palabras flotan en el aire, pero lo que realmente le duele a Ezra es la idea de que su hermana, la persona que más respeta, sienta que tiene que cargar con todo sola. "no quiero que te sobrecargues, Beth," dice con una firmeza que no se siente a menudo en su voz. "no quiero que sientas que tienes que ser la que siempre lo aguanta, la que siempre mantiene el control, la que siempre está en pie, no quiero que pienses que no sé lo que eso significa para ti, yo te he visto, también Harmony, Dominic y Archie...lo que sacrificas para que todo siga funcionando." él se toma un momento, mirando sus manos, buscando las palabras correctas. Cuando finalmente la mira nuevamente, hay un brillo en sus ojos, una mezcla de respeto profundo y cariño. "y aunque no siempre lo diga... te admiro, más de lo que las palabras pueden expresar." se siente algo incómodo al decir esto en voz alta, pero no puede evitarlo. Las palabras salen con una sinceridad inquebrantable. "y, sí," continúa, su voz volviendo a suavizarse, "creo que, en muchos aspectos, me has enseñado a hacer lo mismo, incluso sin querer. A veces me pregunto si todo lo que hago para mantenerme firme, para mantenerme callado, es porque, de alguna manera, quiero que sepas que estoy aquí. Que no me voy a ir. Que no te voy a dejar." Ezra da un paso más hacia ella, el gesto decidido. "tú me mostraste cómo ser fuerte, y aunque no siempre lo haga como tú lo haces, créeme, intento serlo...también." cuando dice eso, su rostro se suaviza un poco, y una ligera sonrisa aparece en sus labios, apenas un atisbo, pero suficiente para que se vea la admiración que siente por ella. "así que... sí, tú tienes ocho años de ventaja en esto, pero si me preguntas, esos ocho años no importan tanto porque, al final, sé que podemos enfrentarlo juntos. Eso, para mí, es lo que realmente importa."luego, el silencio se apodera de ellos por un momento.
Las sombras del bosque se alargan, pero Ezra no se siente incómodo, no más que con la idea de lo que les espera cuando regresen al epicentro de todo este desastre. Cuando su hermana le pregunta sobre lo que está pasando, sobre lo que tienen que enfrentar, su expresión se torna más seria. "la verdad," dice con una tranquilidad que contrasta con la gravedad de sus palabras, "no lo sé. No sé cómo vamos a sobrevivir a lo que viene, nadie lo sabe pero lo que sí sé es que, pase lo que pase, lo haremos juntos. No importa lo que nos tiren, lo que nos digan. Vamos a seguir adelante, como siempre lo hemos hecho, porque tenemos algo que los demás no tienen. Nos tenemos a nosotros mismos. Y eso, Beth, es lo que siempre nos ha mantenido a flote." se acerca un poco más, casi como si esa cercanía fuera un acto de reafirmación, algo que no podía dejar de hacer. "lo que dijo el búho... lo escuché y entiendo lo que trata de hacer pero no vamos a darnos el lujo de que nos dividan. Y no voy a dejar que te hagan pensar que eso va a pasar." su voz baja un poco, un susurro lleno de resolución. "no vamos a dejar que nadie nos separe. Somos familia, y eso es lo único que importa." finalmente, pone una mano sobre su hombro con una suavidad inesperada. "así que... ¿qué dices? ¿seguimos mirando las estrellas?"
' Yo también me disculpo. Creo que todas las veces que nos hemos cruzado te grité en la cara, ' señala, permitiéndose esbozar una sonrisa jocosa. No que se sienta bien al respecto, pero espera que el joven no la tenga tachada de insoportable por eso mismo; aunque no lo culparía. Aprovecha cuando el más alto se gira en dirección al lago para ella alejarse del borde del muelle y, así, también del peligro que le presume el cuerpo de agua debajo de ambos. Debió suponer que era mala idea acercarse tanto, pero la vista era innegable y, siendo honesta, necesitaba un momento a solas para reorganizar todos sus pensamientos y recuerdos. ' Creo que es lo bueno de estar rodeados de naturaleza, ' opina mientras acomoda su ropa, solo para ocuparse con algo. ' Después de tanto, el respiro es necesario. ' Diría que no le causa simpatía los desastres que están ocurriéndoles a los miembros del club después de que tantos hayan sido expuestos, pero es inevitable pensar que algunos de ellos no son más que piezas en un tablero que no manejan por sí mismos. Quiere pensar que las personas que ha conocido hasta entonces no estaban al tanto del daño que La Sociedad causó en los que menos tienen; su familia incluida. Aunque quizás esté queriendo engañarse a ella misma. Sin darse cuenta, su mirada está perdida de nuevo en el lago y es la voz masculina la que vuelve a sacarla de su mente. ' Sí, ' asegura de inmediato. ' No sé nadar y haberme caído al lago habría sido un desastre, así que eso me tiene un poco nerviosa aún, ' admite entre risas y después carraspea la garganta. ' Eres... hermano de Harmony, ¿no es así? '
Observó el agua, casi sin pestañear, mientras escuchaba la ligera broma que salía de la joven a su lado. La risa nerviosa no fue ignorada, pero él no comentó nada al respecto, se limitó a hacer un leve asentimiento. No era que fuera insensible, es que las palabras no siempre le parecían necesarias, y en ese momento no había mucho más que agregar. Cuando ella mencionó la necesidad de un respiro, solo asintió de nuevo, su mirada aún fija en el lago, en el juego de luces doradas que lo envolvían. “a veces lo único que te queda es intentar ignorar lo que está pasando alrededor”, murmuró, como si las palabras fueran tan naturales como el aire mismo, sin esfuerzo alguno. "la naturaleza no tiene muchas respuestas para lo que nos pasa, pero es un buen lugar para olvidarlo por un rato." escuchó la referencia al desastre en el que todos estaban atrapados, pero no dijo nada de inmediato. Ezra no tenía la costumbre de involucrarse en demasiadas discusiones, y aunque las familias de La Sociedad parecían irremediablemente conectadas a ese caos, prefería no ir más allá en ese momento. No podía olvidarlo, claro, pero tenía su propia forma de lidiar con las cosas. "sí," respondió con una leve sonrisa cuando mencionó que no sabía nadar. "sería un desastre." su tono no mostró ni simpatía ni indiferencia, solo una constatación fría y sencilla, como si fuera lo más natural del mundo. No estaba allí para ofrecer consuelo ni para profundizar en las tragedias ajenas. Al escuchar la pregunta, su mirada se desvió brevemente hacia ella, como si pensara en la mejor forma de responder sin ser demasiado cortante. “sí, Harmony es mi hermana mayor.” había algo en su voz, un matiz de respeto que apenas se dejaba escuchar, como si fuera un recordatorio que lo decía con cierta propiedad, un poco de orgullo sin necesidad de resaltarlo en exceso. "no siempre estamos de acuerdo," agregó, su tono manteniendo la misma frialdad, pero no sin cierto toque de satisfacción. "pero nunca me ha dejado solo en esto, si hay algo que puedo decir con certeza, es que ella sabe lo que hace." un suspiro breve, casi imperceptible, se escapó de sus labios, pero no fue uno de frustración ni de nostalgia, sino algo más cercano a la aceptación, como si eso, en cierto modo, fuera una de las pocas cosas que realmente valieran la pena en todo el caos. “y no te preocupes mucho,” continuó, mirando ahora al horizonte. “supongo que todos tenemos nuestras formas de lidiar con lo que pasa.”
࿐࿔ MUELLE
cabello aún goteaba sobre su camiseta, pero la incomodidad provocada por el húmedo contacto era el último de sus problemas. recuerdos del agua resultando ideal para calmar ideas en su cabeza parecían un mero invento ahora que lo había intentado, y no había servido de nada. además del arrepentimiento y las ganas de irse a casa, ahora también tenía frío. ‘ dime que estás de malas y tienes ganas de quejarte ’ pidió, sin saber a quién, en cuanto escuchó par de pasos acercándose. ‘ si veo a una persona más pasándosela bien, me iré a vivir con los peces ’
Se quedó allí, sin moverse mucho, con los brazos cruzados sobre su pecho mientras observaba el agua que reflejaba las luces distantes. No había nada que le inquietara más en ese momento que la presión constante que sentía en el aire. Un peso que no desaparecía, independientemente de dónde se encontraba. Escuchó los pasos acercarse, pero no se giró ni levantó la vista. No hacía falta. Sabía quién estaba allí. La misma persona que siempre andaba rondando el mismo espacio, como si estuviera en busca de algo, aunque no supiera qué. Cuando escuchó el comentario sobre vivir con los peces, una ligera sonrisa, casi imperceptible, apareció en sus labios, pero desapareció tan rápido como llegó. "lo dudo", dijo Ezra en voz baja, su tono frío y sin emoción. "los peces no son tan malos, si prefieres eso." no se giró. No miró a la persona que le había hablado. No había necesidad de hacerlo. Estaba acostumbrado a hablar sin mirar a los demás, a mantener esa distancia insalvable. A veces, la gente pensaba que estaba distante solo por su naturaleza, pero en realidad, era un refugio. Un lugar seguro al que podía retirarse cuando las cosas se volvían demasiado incómodas, cuando las emociones de los demás comenzaban a invadirlo. "es fácil decir que te irías a vivir con los peces", continuó, sin mirarla aún. La brisa fría sopló nuevamente, moviendo su cabello hacia atrás, pero él no se movió. Parecía perdido en sus propios pensamientos, las palabras un eco distante de lo que realmente pensaba. No era que no pudiera hablar más. Simplemente no había mucho más que valiera la pena decir. Todo el mundo actuaba como si pudiera seguir adelante, como si las piezas pudieran encajar nuevamente, pero él sabía que eso era una ilusión. "es lo que hay", dijo finalmente, con una ligera indiferencia en su tono. "no hay mucho más que decir." Ezra soltó un suspiro, pero no parecía aliviado por ello. El aire, cargado de esa quietud incómoda, no le ofrecía consuelo. Todo lo contrario. En el fondo, sabía que la calma que intentaban crear solo era un disfraz para las grietas que se iban formando en el tejido de las cosas. Y esas grietas, al igual que él, no podían ocultarse por mucho tiempo.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
( alrededores del bosque, zona de hamacas ) sinceramente, ¿qué está haciendo allí? tendría que estar buscando trabajo, no... jugando al retiro espiritual con esos millonarios, o lo que sea. aria yace en una hamaca que cruje con cada soplo de viento. lleva puestos los auriculares, aunque no suena nada; son sólo una excusa para mantener fuera el mundo. en sus manos, un rosario, aquel viejo conocido que rescató del olvido en un cajón esos días: va pasando las cuentas una a una, sin rezar, más como si contarlas fuera una forma de distracción. en el suelo, mientras, un chupetín que se le cayó hace un rato —ahora invadido por hormigas. al escuchar pasos cerca, no se gira, no pregunta quién es, sólo habla: “ un paso más y empiezo a rezar en latín, pero no con fines santos ” lanza a quien sea que esté molestándola, pero lejos está de su usual tono irónico burlón. más bien suena... cansada.
Se detiene a escasos pasos de la hamaca, sin anunciarse, sin moverse demasiado. La amenaza de Aria —medio seria, medio agotada— no lo espanta. Al contrario. Apenas se le curva una ceja. "¿y si te digo que vengo a confesarme?" su voz es baja, casi como si no quisiera romper la atmósfera del bosque, ni el frágil caparazón que la envuelve a ella "aunque creo que ya estoy condenado, así que no sé si vale la pena." se acerca un poco más, despacio, sin invadir del todo su espacio. Observa el rosario en sus manos, la forma en que lo toca como si cada cuenta fuera una idea que no se atreve a decir en voz alta. Luego baja la mirada al chupetín lleno de hormigas, y se le escapa una exhalación silenciosa, entre risa amarga y resignación. "si te hace sentir mejor, yo también debería estar huyendo del país o armando un manifiesto nihilista sobre el colapso de las élites en cambio, estoy aquí… intentando no romperme más de lo necesario. Jugando al retiro espiritual con los que todavía pueden fingir que nada les afecta." hace una pausa. Luego, como quien lanza una cuerda sin saber si el otro querrá tomarla, agrega: "nadie tiene idea de lo que está haciendo, Aria, ni siquiera los que parecen más firmes. Y estos días... estos malditos días son puro teatro. El lago, las flores, los discursos: maquillaje para una herida que ya está infectada." se cruza de brazos, dejando caer un poco los hombros. No hay soberbia en su voz, solo honestidad desgastada. "pero si quieres que me vaya, lo hago aunque igual me vas a tener que aguantar en la siguiente actividad absurda que inventen para hacernos sentir unidos." una ligera sonrisa le curva la boca, sin brillo. "prometo no hablarte de estrellas, solo vine a ver si seguías entera o si necesitabas que alguien... se sentara cerca sin joder demasiado."
' ¿sabías que la luz de las estrellas tarda millones de años en llegar a nosotros? ' comenta a quien había entrado en escena sin despegar la mirada del cielo ' así que esto es como retroceder unos cien millones de años ' dramatiza un poco señalando hacia arriba con su índice ' y ese es mi único conocimiento sobre las estrellas, si tienes algún otro que compartir es bienvenido '.
el diecinueve de abril a las 21:00 en el mirador natural en el bosque.
Llega en silencio al mirador, el crujido de las hojas bajo sus zapatos casi ahogado por la voz de su hermana. Se detiene a su lado, sin interrumpir, mirando también hacia el cielo como si buscara una constelación que pudiera explicarle todo lo que el mundo ha dejado de tener sentido. Cuando Beth termina de hablar, él deja escapar una risa baja, apenas audible. "eso explica por qué todo esto se siente tan jodidamente prehistórico" murmura con sarcasmo suave, sin quitar la vista del firmamento "estamos atrapados en el pasado… y ni siquiera uno bonito. Hace una pausa, luego ladea la cabeza para verla. "¿sabías que muchas de las estrellas que estamos viendo ya no existen? Murieron hace siglos, pero su luz sigue viajando hacia nosotros, como si se negaran a aceptar que todo terminó." sus palabras no son solo un dato astronómico. Son una metáfora apenas velada. Sobre Astor. Sobre La Sociedad. Sobre ellos. "supongo que eso es lo que hacemos también, ¿no? Fingir que todo sigue encendido. Sonreír, brindar, conmemorar, como si la luz bastara para engañar a los que todavía están mirando." su expresión se vuelve más seria por un segundo. "pero tú… tú siempre has sido mejor para eso. Fingir, aguantar, hacer que todo parezca más sencillo de lo que realmente es." le lanza una mirada cargada, aunque no es del todo reproche. Es casi admiración. Casi. "¿y ahora qué? ¿vamos a seguir mirando hacia arriba para evitar ver lo que está pasando a nuestros pies?" Ezra baja la mirada un instante, luego se sienta sobre una roca cercana, estirando las piernas con cansancio. Las sombras del bosque los rodean, pero él no parece temerles. No más que a lo que los espera al regresar. "si tienes otro dato sobre estrellas, adelante pero si tienes uno sobre cómo sobrevivir a lo que se viene... ese sí que me interesa más."
"el señor de la astronomía dijo que uno de esos puntos brillantes es júpiter." le cuenta a la primera persona que siente en la cercanía incluso señala al cielo, sin noción de a cuál de todos los puntos brillantes se refiere. "le dije que yo sabía de astrología y se rió, no sé qué le pareció tan divertido." añade, un tanto confundida, su ceño se frunce suavemente mientras habla, previo a enfocarse en recién llegade. "¿te gusta ver planetas o estrellas? confieso que es un poquito más aburrido de lo que pensé."
No puede evitar una sonrisa cuando escucha la voz de su hermana, tan suya, tan inesperadamente honesta incluso cuando habla de planetas. Camina hasta quedar a su lado y sigue la dirección de su dedo, aunque no tenga la menor idea de cuál estrella está señalando exactamente. "júpiter, ¿eh?" responde en tono bajo, casi como si temiera interrumpir la quietud del cielo "¿y tú le hablaste de astrología? Claro que sí… suena a ti, apostaría que eso fue lo mejor que le pasó al señor de la astronomía en toda la semana." la mira de reojo, permitiéndose por un segundo algo que no se ha permitido en días: suavidad. Entre todo lo que se ha roto últimamente, Harmony sigue siendo una de las pocas cosas que se sienten intactas. No limpias, no ajenas al caos… pero sí reales. Como un faro en medio de tanta mierda. "ver planetas es aburrido si los ves como ellos. Cálculos, órbitas, distancia en millones de kilómetros…"hace una pausa, encogiéndose de hombros "pero si lo miras como tú… como nosotros, tal vez no se trata de ver, sino de imaginar, qué representan, qué esconden." levanta la mirada hacia el cielo luego vuelve a bajarla, fijándose mejor en su hermana. En cómo está parada. En lo que no dice. "pero bueno, al menos las estrellas no te están investigando por homicidio, las estrellas, digo, tú… aún no lo sé." y ahí está Ezra de nuevo. Mitad chiste, mitad verdad porque incluso entre hermanos, ya nada parece estar libre del filo.
Su mirada va perdida en el la vista que el yate le daba, perdido en algún punto en el agua, por fin gozando de silencio y tranquilidad, habían sido semanas bastante pesadas y todo aspecto de su vida estaba saliéndose de su control. Lo único relativamente bueno era que todos los moretones en su cara y cuerpo ahora eran fácilmente cubiertos con maquillaje, sólo una de las heridas por su ceja no había sanado tan bien como esperaba, dejando una pequeña cicatriz que le molestaba a más no poder, a pesar de que realmente no se notaba casi nada. Su paz se ve rota por pasos que se aproximan detrás de él. "¿No se supone que era un paseo privado? ¿Qué haces aquí?" pregunta antes de voltearse, aunque después lo hace, para ver quien era el intruso.
Se detiene a unos pasos de distancia, manos en los bolsillos, el viento alborotándole un poco el cabello. No responde de inmediato. Solo observa, con esa calma tensa que ha aprendido a perfeccionar estas últimas semanas. Una calma que no nace del sosiego, sino del desgaste. "sí, lo era" admite al fin, con la voz tranquila pero sin disculparse "pero a estas alturas, ni siquiera sé quién sigue respetando los límites, si queda alguno." no se acerca más, tampoco se va. Deja que el silencio lo acompañe un instante, igual que lo ha hecho con él tantas veces desde que todo se fue a la mierda. "no vine a molestar" añade, esta vez más bajo, sin arrogancia ni excusa "solo necesitaba respirar. Y este..." mueve una mano, señalando vagamente el yate, el agua, el mundo que flota alrededor sin rumbo "este lugar parecía más real que toda la paz que hay allá atrás." sus ojos bajan fugazmente a la cicatriz junto a la ceja, pero no se detienen. No hace ningún comentario. Tal vez porque también sabe lo que es ocultar lo que duele y detestar lo que queda visible. O tal vez porque sería demasiado fácil romper el equilibrio de ese momento si llegara a nombrarlo.
CASA CLUB: no sabía exactamente cuánto tiempo llevaba mirando la entrada hacia la cava. debería irse de ahí, pero con tantas cosas que estaban pasando en su vida, sentía que estaba llegando a un límite y la última vez que había tocado ese punto, no había sido bonito, había una sola cosa que podría hacerla olvidarse de todo ¿no? se las había arreglado para escapar de su guardaespaldas nada más para poder estar ahí, por un momento, se decide. pasos la llevan a adelantarse hasta que escucha unos que no son suyos, volteando para ver que alguien más estaba pasando por ahí, arrepintiéndose inmediatamente. ' ah... ¡creo que me perdí! estaba buscando el comedor ¿sabes dónde está? '
Frena en seco al escuchar la voz y alza las cejas, sorprendido de encontrar a alguien más ahí. Lleva una chaqueta desabrochada sobre una camiseta oscura y un vaso de lo que parece ser limonada medio derretida en la mano, claramente más interesado en no ser visto que en socializar. Mira hacia la cava, luego a ella, y no le cuesta demasiado leer entre líneas. Hay algo en su tono que no cuadra con alguien que simplemente busca el comedor. Pero Ezra no dice nada sobre eso. "¿el comedor?" repite, como si apenas estuviera procesando la pregunta. Luego gira la cabeza apenas, señalando con el mentón hacia la izquierda "está al fondo del pasillo, giras a la derecha después de los ventanales pero dudo que tengas hambre." hace una pausa breve, no con juicio, sino con una extraña mezcla de entendimiento y cansancio. Baja la voz, como si lo que estuviera a punto de decir no debiera flotar demasiado lejos en ese aire saturado de tensión. "tampoco es que alguien vaya a buscarte ahí, si lo que querías era desaparecer un rato." le da un sorbo lento al vaso y luego añade, con una media sonrisa ladeada, algo amarga: "yo iba allí por hielo, te acompaño"

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
📍casa club
[ gif que no carga ]
' ¿y tú qué hiciste estas dos semanas? ' pregunta a la persona que tiene al lado, sin levantar la cabeza de su teléfono para confirmar quien lo acompaña. una vez más la sociedad lo tiene secuestrado ( según él ) en una celebración que poco le interesa y una vez más está al borde de la locura por el aburrimiento. ' yo disfruté de la libertad. la extraño un montón. '
No responde de inmediato. En lugar de eso, gira apenas la cabeza para ver al interlocutor —ese que ni siquiera se ha molestado en levantar la vista— y suelta un suspiro leve, más resignado que molesto. Luego, con voz baja pero clara, contesta: "dormí con el celular en modo avión, comí cosas que no venían en bandejas plateadas, y dejé de fingir que no está todo podrido por dentro, fue refrescante." hace una pausa, ladeando el cuerpo ligeramente en la silla, con los codos sobre las rodillas y la mirada fija en algún punto más allá de los árboles. El murmullo del lago es lo único que parece tener un ritmo normal en estos días. "también pensé en no volver. Estuve a dos clics de comprar un pasaje a cualquier lado pero ya sabes cómo es esto" se encoge de hombros, con una media sonrisa que no alcanza los ojos "te llaman, te arrastran, te visten, y de repente estás otra vez aquí, atrapado en esta fantasía colectiva donde nada ha pasado." lo dice sin enojo, pero sí con una especie de hartazgo seco. Después, gira el rostro apenas para mirar de reojo. "así que sí, entiendo lo de extrañar la libertad aunque creo que lo que más extraño... es la honestidad. Incluso la brutal, esta cosa de andar midiendo cada palabra, cada gesto, como si fuéramos a rompernos." piensa por un momento en su familia, la cuál estaba intacta pero no sabía hasta cuando.
"No se tu pero lo único que me hace falta en estos momentos es una margarita” comento con una pequeña risa al tiempo que se giraba a ver a la persona a su lado en la orilla de la playa artificial. “Deberíamos pedir unas de la Casa Club ¿no lo crees?”
Deja que el comentario flote unos segundos en el aire, como si necesitara tiempo para procesar la idea de algo tan sencillo como una margarita. Luego, ladea apenas el rostro hacia quien le habla, el reflejo del agua pintándole los ojos de cobre bajo la luz menguante. "una margarita suena... peligrosamente tentadora" responde, con esa sonrisa ladeada que nunca termina de decidirse entre la ironía y el cansancio "aunque con el clima emocional de esta semana, sospecho que una no bastaría, tendría que ser una ronda o dos." se incorpora un poco en la arena, apoyando los brazos detrás de sí, y deja que la brisa artificial le revuelva el cabello sin molestarse en acomodarlo. "¿crees que todavía las preparan como antes?" pregunta con un deje de nostalgia muy suave "o capaz ahora vienen con una aceituna y un tranquilizante de cortesía." el chiste es ligero, pero no oculta del todo la punzada debajo. El silencio que sigue no es incómodo, sino compartido. Una pausa que ambos entienden, porque todo —incluso una bebida banal— parece estar cargado de significados estos días.
Juega con una pequeña flor en sus manos, mientras su mirada se pierde en los suaves movimientos en la superficie del agua y del reflejo del sol poniente en la misma. Distraída, se olvida del resto y no nota presencia cerca suyo. Así, dispuesta a marcharse ya, voltea levemente para emprender caminata de regreso sin percatarse de quien tiene al lado. ' ¡Cielos! ' Se sobresalta y retrocede un poquito, provocando que uno de los tacos de su bota resbale por el borde del muelle. Quizás es el terror que le despierta la mera idea de caer al lago, pero consigue estabilizarse tras balancearse por unos segundos que le parecen eternos y buscar sostener una de las manos impropia (si es que llega a dar con una). Una risita nerviosa interrumpe sus respiraciones agitadas. ' Me asusté, fuiste muy sigilose, ' menciona, carraspeando la garganta. ' ¿Vienes—? ¿Vienes a disfrutar de la vista? Está lindo para tomar fotos, ¿eh? '
📍 el muelle del lago al atardecer.
Reaccionó de inmediato, casi por reflejo, cuando notó el movimiento brusco a su lado. Extendió el brazo justo a tiempo, atrapando la muñeca ajena con firmeza, sin apretar demasiado. El equilibrio se restableció, pero el sobresalto dejó una especie de electricidad suspendida en el aire. "lo siento" murmuró, sin soltarla aún, por si acaso "no era mi intención parecer un espectro lacustre." su tono era suave, y aunque una sonrisa le rozó los labios, sus ojos se mantuvieron serios, anclados en el rostro que tenía delante, como si buscaran asegurarse de que estaba realmente bien. La soltó con cuidado después de unos segundos, solo cuando estuvo seguro de que no volvería a resbalar. Se giró entonces hacia el lago, el reflejo del atardecer pintándole el contorno del antifaz blanco, ya ajado por la jornada, con luces doradas. "sí… vine por eso, por la vista" respondió, tras una pausa breve, como si la palabra en su boca no terminara de hacer justicia a lo que había venido a buscar "no sé si sirve para fotos, pero para respirar… sí." cruzó los brazos, apoyando parte del peso sobre un costado. Su silueta parecía cómoda, pero había una tensión contenida bajo la postura casual. No dijo nada más al principio. El sonido del agua lo llenó todo por un instante, como si se permitiera que fuera el lago quien hablara por él. Luego, bajó un poco la voz, sin mirarla directamente: "¿tú estás bien?" pregunta al fin, sin insistencia, pero con esa nota muy sutil en la voz de quien ha aprendido a preguntar sin invadir. Y que, sin embargo, se queda esperando una respuesta.
apenas alza la vista y achica los ojos para detallar lo que puede observar de facciones, señalándolo con un dedo pintado de amarillo. ' eres el que me dejó tragando agua en la competencia de natación, ¿no? ' se ríe, sin un ápice de rencor, más fascinado que molesto. luego, entrecierra los ojos al ver el antifaz decorado de su interlocutor. ' también ganas en estilo, lo respeto. ' asiente con fingida solemnidad. ' el espíritu del pueblo… sí, eso suena mejor, voy a usar eso si alguien pregunta. ' responde con una media sonrisa. luego se asoma un poco para ver el intento de libélula y frunce la nariz como si intentara identificar si efectivamente es un insecto. ' veo arte abstracto, ¿entiendes? como… una libélula en problemas. ' hace una pausa. ' no te preocupes, puedes decir que lo pintaste así a propósito para simbolizar, eh, el caos reciente. ' le tiende uno de los pinceles. ' ¿te animas a salvar mi intento de flor? '
Soltó una breve carcajada nasal al oír la mención de la competencia de natación, bajando la mirada con una modestia apenas creíble. "culpa de mi hermana, me entrenó como si estuviéramos en los Juegos Olímpicos" dijo, con ese tono seco que dejaba entrever que no estaba del todo bromeando. Luego, sus ojos volvieron al antifaz ajeno por un segundo, como calibrando la comparación con el suyo, y alzó las cejas con una sonrisa ladeada "ganar en estilo es lo único que me queda cuando todo lo demás se incendia." tomó el pincel que le ofrecía, girándolo entre los dedos con deliberada lentitud antes de inclinarse un poco hacia la supuesta margarita. No la tocó de inmediato. En su lugar, la contempló con una seriedad casi excesiva, como si realmente estuviera considerando cómo mejorarla sin traicionar su esencia de “huevo-solar”. "arte abstracto, me gusta cómo piensas, caos reciente, libélulas traumatizadas... estamos montando una exposición entera acá" comentó mientras finalmente trazaba una línea curvada en un costado de la flor, torciéndola aún más, pero ahora con intención "ahí está, una hoja o una lengua. Dependiendo del ángulo." alzó la vista, sosteniendo el pincel como si fuera un bisturí de precisión quirúrgica. "ahora ya no necesita explicación, solo un título pretencioso, algo como “Nacimiento y caída de la primavera”, que suene profundo, así nadie se atreve a decir que está feo." y por primera vez en la charla, sus ojos se suavizaron un poco. No por la flor, ni por el antifaz, ni siquiera por el momento. Sino por ese raro espacio seguro que, a pesar de todo, les regalaba el carnaval. "gracias por compartir los pinceles, la mayoría anda con miedo de ensuciarse."
tiene un punto, por ende no le daría ninguna reacción más al ser llamada princesa. y al verle acercarse, invadiendo sin vergüenza alguna su espacio personal acaba arqueando una ceja: “ buen material, dices ¿qué narrativa quieres venderles? eres un niño rico, la única narrativa que me interesa es la mía rompiendo un huevo en tu cabeza, o algo ” le suelta al tiempo que le da un empujón en el hombro para echarlo hacia atrás en lo que pone mirada en blanco. “ segundo, no quiero hablar contigo. estoy molesta ¡furiosa! ” exagera un tanto teatral, pero… cierto, que está el incidente. haciendo eco de sus palabras, gira su rostro para fijarse en la corona a medias y tomar una nueva florecita entre las disponibles para continuar, semi-ignorándole. “ por tu culpa dormí en el sofá la otra noche, debí haberte vaciado la billetera cuando tuve la chance en lugar de sólo reclamar un franco ” que está siendo estúpida al dejarse llevar en conversación como de… ¿costumbre? ¿siquiera tenía una costumbre con ese sujeto? no, ew ¡y sin contexto toda esa conversación puede interpretarse de cualquier forma! “ como sea, ¿qué soy, un peligro público floral ahora? ” se burla seguido de un resoplido. “ tranquilo, si destrozo otra margarita, te aviso para que puedas llorarle en directo — aunque por mí, igual, podrías irte, eh. antes de quedarte ahí parado como imbécil, ponte a hacer tu propia corona de flores ” volvió a su tarea con una sonrisa sardónica. en el fondo, para su desgracia, sí le entretiene un poco fastidiarle.
Entrecerró los ojos como si procesara cada palabra con exagerada atención, apenas apartándose del empujón con una media sonrisa que no terminaba de tocarle los ojos. La flor seguía entre sus dedos, tambaleándose perezosa con cada movimiento, como si no le importara en qué narrativa acabara metida. "dramática" comentó en voz baja, sin dejar de mirarla, casi admirativo, como si su estallido le resultara más entretenido que intimidante. Se llevó la flor al pecho con fingido pesar "wow, dormiste en el sofá...eso explica el nivel de hostilidad aunque si me vas a romper un huevo en la cabeza, que sea de los lindos, de esos que pintan en Pascua...estamos en modo primavera, al final del día." se agachó un poco, lo justo para atrapar del puesto una flor que se notaba medio mustia y se la colocó entre el cabello, sin tocarla directamente. Fue rápido, preciso, apenas un gesto sin permiso. "no soy muy de coronas" dijo encogiéndose de hombros, girando sobre sus talones con aire de quien ya ha dicho lo que vino a decir", pero si voy a quedarme como imbécil, al menos voy a hacerlo con estilo." y entonces, sin mirarla, mientras volvía a fijarse en el caos floral frente a ambos: "por cierto… no es que me guste hacerte enojar, es que no sabés lo graciosa que eres cuando estás furiosa...como un gato mojado, uno caro, de esos con pedigree."

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
' no solo está ganando popularidad afuera del club, ¿verdad? ' deja ir el comentario indagando de forma directa sobre la posición ajena respecto a cuestión, tras soltar un pequeño suspiro que habla de la resignación a la que se lanza a la hora de contestar de ofrma sincera. incluso si no se involucra en demasía con los conflictos que ha ocasionado el club en el pueblo desde su llegada y concordancia personal nazca de un deseo más bien egoista, comprende por qué el cierre es anhelado por más de unos pocos. ' con esa presión, me acabas de sacar las pocas ganas que tenía de escribir algo. ' una esquina de sus labios asciende. en realidad, no tenía pensado anotar nada en el lienzo. sin embargo, el deseo que comparte el contrario lo deja pensando: ' ya encontraron a los responsables de lo que ocurrió, no creo que algo similar vuelva a suceder. ' en el club, específicamente, imagina que pensamientos ajenos son dirigidos hacia la partida de astor, sin más. y aprieta la mandíbula, una tensión que desaparece cuando él sigue hablando. ' ¿la resolución de la policia no te trajo ninguna calma? ' no lo culparía, de ser así. aún hay demasiadas preguntas que no obtuvieron su respuesta, bastantes acciones realizadas desde el anónimato contra los miembros de la sociedad.
No respondió de inmediato. Jugó con la cinta de su antifaz, enredándola y desenredándola entre los dedos, mientras su mirada seguía fija en el mural como si las palabras ahí escritas fueran piezas de un rompecabezas que no terminaba de encajar. Cuando finalmente habló, lo hizo con un tono bajo, reflexivo, sin la burla que a veces usaba para protegerse del peso real de las cosas. "¿y si ya no se trata solo de encontrar responsables?" preguntó, casi para sí mismo "a veces el problema no es quién lo hizo, sino todo lo que dejaron atrás. Todo lo que sigue creciendo en el silencio." su mirada se desvió entonces hacia Benjamín, y algo más sincero, más directo, se asomó detrás del antifaz que aún colgaba sin estrenar. "la resolución de la policía fue… útil. Supongo. Pero no, no me trajo calma, trajo más preguntas...más cuidado con lo que uno dice y a quién, como si el peligro hubiera cambiado de forma, no desaparecido." levantó la vista hacia las cintas que ondeaban sobre ellos, como si el color y el viento pudieran aligerar lo que acababa de decir, pero no lo hizo. "pero te entiendo, de verdad, quizás escribir algo no solucione nada… aunque también puede ser una forma de soltarlo un poquito, ¿no? No tiene que ser profundo. Puede ser “quiero helado gratis de por vida” y ya. Aunque eso sí me parece un deseo completamente válido."
una gran sonrisa adornaba sus labios mientras charlaba con la chica a cargo, esforzándose por anudar las flores de su elección para confeccionar corona de flores ella misma. no tenía demasiada destreza manual para ciertas cosas, y tanto el alambre como la cinta le jugaban malas pasadas, pero eso no la detenía. aria estaba radiante: el sol le daba en la cara, el ambiente era cálido. hasta que, claro, una voz conocida la sacó de ese momentáneo. casi da un brinco y la flor que sostenía acabó aplastada en su mano mientras alzaba la vista hacia él, con el ceño fruncido. “ ¿tú? ¿qué haces aquí? ” preguntó con una mezcla de sorpresa y ligera incredulidad. no es que esperara verlo allí ni por casualidad, no le daba esa vibra del todo, para nada. como sea, pone mirada en blanco y le lanza al rostro maltrecha flor rosada que antes sostenía, como una amenaza. “ ya la arruinaste, señor alga ¿y cuánto tiempo piensas seguir llamándome princesa? ” arquea una ceja, dándole una mirada de soslayo a la muchacha que pareció elegir alejarse cuando la vio con un conocido. “ la gente imaginará cualquier cosa. ”
Atrapó la flor maltrecha al vuelo, con los reflejos de alguien que ha tenido que esquivar peores cosas que un ataque floral improvisado. La sostuvo frente a él un momento, contemplándola como si de verdad evaluara su integridad, antes de soltar una risa breve, nasal, que apenas rompía la línea cansada de su expresión. "primero: esto ya estaba medio muerta" dijo, agitando la flor entre sus dedos "segundo: me hace gracia tu reacción, así que no, princesa, no voy a dejar de hacerlo." se inclinó un poco hacia ella, bajando el tono como si compartieran un secreto, o una advertencia. "y tercero… si a la gente le gusta imaginar cosas, al menos podríamos darles buen material. Siempre es mejor controlar la narrativa que dejar que alguien más lo haga, ¿no crees?" se apartó justo antes de invadir realmente su espacio, la flor aún en la mano, y le lanzó una mirada ladeada mientras volvía a clavar los ojos en el puesto de flores, como si nada hubiera pasado. El sol atravesaba las cintas y banderines sobre sus cabezas, pintando sombras inquietas sobre el suelo. Su voz bajó apenas al final, lo justo para que solo ella pudiera oírlo, y sin girarse aún añadió: "no pareces necesitar ayuda… pero igual puedo quedarme, por si arruinas otra flor y necesitas un objetivo alterno."