Se habĆa apoyado contra una de las columnas cercanas al restaurante, con un vaso de agua en una mano y el cabello aĆŗn desordenado por la prĆ”ctica de natación. La camisa, aunque aĆŗn formal, estaba remangada hasta los codos y dejaba ver el leve enrojecimiento de sus antebrazos por el sol. Al escuchar la pregunta, desvió la mirada hacia Aria con una sonrisa ladeada que, como de costumbre, no prometĆa nada bueno. "Āæeste torneo? Claro que sĆ, princesa" respondió con una ironĆa suave, casi perezosa, como si la frase le hubiera nacido sin esfuerzo "no podrĆamos dejar pasar la oportunidad de demostrar que tambiĆ©n sudamos con estilo." le dio un sorbo a su vaso y luego bajó la mirada hacia las canchas, donde ya habĆa algunos preparativos montados y un par de figuras intentando tomarse fotos "espontĆ”neas" con raquetas. Un suspiro sutil escapó de sus labios, seguido de un gesto que no terminaba de ser burla ni resignación. "aunque hay algo... fascinante en ver a esta gente intentar hacer deporte sin arruinarse el peinado." la miró de reojo, con un destello mĆ”s honesto en la mirada, como si, entre todo el sarcasmo, le importara su opinión mĆ”s de lo que admitirĆa en voz alta "ĀætĆŗ tambiĆ©n vas a fingir que viniste por el espĆritu deportivo? ĀæO solo estĆ”s aquĆ porque alguien te obligó?" dejó que el silencio se acomodara un momento antes de aƱadir, como si no fuera gran cosa: "yo me apuntĆ© a tenis, golf y natación. Dos me los tomo en serio. El tercero es para ver si alguien colapsa con tal de no perder. Āæy tĆŗ?"