envía #SILLONES para que nuestros personajes se encuentren en el LOBBY LOUNGE / @benjard
El murmullo de los invitados flotaba como una bruma densa en el lobby, pero para Hedda todo sonaba amortiguado, lejano. Como si el peso de su rabia hubiera distorsionado el aire a su alrededor, encapsulándola en un espacio donde solo existía la traición que acababa de asfixiarla. La luz de las lámparas se reflejaba en los suelos de mármol, en los cócteles abandonados en bandejas de plata, en el brillo engañoso de su vestido que danzaba con cada movimiento suyo, un reflejo cruel de la imagen que Benjamín había decidido exponer sin su permiso. Se sentía desnuda. Vulnerable de una manera que nunca había permitido, y todo porque él, su hermano, había decidido hablar. "no puedo creer que lo hicieras" su voz salió baja, como si el enfado le quemara las cuerdas vocales al intentar escapar. Se giró lentamente, el hielo en su mirada desafiando la tormenta que azotaba afuera. Su hermano estaba allí, de pie, con la misma expresión fatigada que siempre llevaba, como si el mundo entero pesara sobre sus hombros y nadie más pudiera comprenderlo. Pero Hedda no sentía compasión, no esta vez. No cuando él la había condenado a la mirada inquisitiva de todos esos buitres vestidos de gala. "yo hice mi elección, elegí qué exponer. ¿pero tú? tú decidiste por los dos. Decidiste que mi vergüenza no era suficiente, que el espectáculo tenía que ser aún más grande." avanzó un paso, sus tacones resonando sobre el mármol, sus dedos crispándose contra la tela de su vestido. Sus ojos ardían, pero no iba a llorar. No por esto. No por él. "¿y qué hay de ti, Benjamín? ¿eso era lo que querías? ¿qué el mundo entero supiera que la música no es lo único que corre por tus venas? qué la próxima sea una dosis más fuerte así dejas de ser un maldito estorbo" el silencio entre ellos era más opresivo que el murmullo del salón, más implacable que el invierno en el exterior. "no fue tu derecho" su voz tembló, pero no por debilidad. Fue el temblor de un océano agitado, de un corazón latiendo con demasiada fuerza "no fue tu maldito derecho" el aire a su alrededor se sentía irrespirable. No podía estar allí, no con él. No con la sensación de que la tormenta afuera no era nada comparada con la que rugía dentro de ella. "¡y no vuelvas a hablarme nunca más! para mí estás muerto" su ira crepitó en su interior como un incendio descontrolado, y antes de poder contenerse, tomó la copa más cercana de una de las bandejas y la lanzó cerca de él. El cristal estalló en una lluvia de esquirlas sobre el mármol brillante, como estrellas cayendo de golpe, como el eco brutal de su furia contenida. Los murmullos se apagaron por un instante, pero a Hedda no le importaba.















