asintió suavemente, su gesto algo más contenido de lo usual, todavía sintiendo su corazón latir demasiado rápido contra su pecho. era una sensación incómoda, casi eléctrica, porque no era habitual que su guardaespaldas tuviera que revelarse de esa manera. aquellas situaciones eran tan raras que su mente todavía intentaba ponerse al día con todo. ' está bien. ' aseguró ella, su voz apenas un susurro al principio, antes de ganar fuerza. ' sólo fue el susto del momento. ' explicó con una pequeña sonrisa, antes de mirarlo de reojo, casi con culpa. ' ¿tú estás bien? lo lamento, nunca antes me habían visto como una amenaza. ' admite con cierta gracia, porque la americana siempre era así de impulsiva, incluso sabiendo que sus golpes o su fuerza no eran nada realmente peligrosos, porque estaba jugando. pero… quizá debería pensarlo dos veces con las personas del club. una pequeña risa nerviosa se escapó de sus labios mientras se acomodaba un mechón de cabello tras la oreja. ' estoy bien. si algún día protagonizo una película de acción… al menos ya sé más o menos cómo se siente. ' bromeó, su voz recobrando ese tono ligero y jocoso que solía ir enlazado a sus palabras. caminó a su lado, ante su siguiente pregunta, ella se encogió de hombros. ' ayuda bastante el hecho de que no sé dónde está la mayor parte del tiempo. ' dijo, soltando una risita suave ' pero también ya es la costumbre. mi papá me puso guardaespaldas desde hace… no sé, seis o siete años. ' desvió la mirada brevemente hacia el cielo antes de regresar a él. ' así que me acostumbré a que me estén vigilando. él siempre ha sido muy estricto con mi seguridad. ' omite que es por una razón específica, de adolescente solía tomar bastantes malas decisiones que hacían que su vida fuera bastante limitada actualmente. ' al menos el tuyo sólo está aquí por seguridad...' añadió. ' el mío también estaba para evitar que haga muchas cosas. te juro que si trato de ponerme siquiera un tatuaje temporal, me sacarían cargando de ahí. ' contó con gracia. ella ya estaba más que acostumbrada a no tener total libertad. su padre se había encargado de que pensara que así era como debía ser, y ayra, de alguna manera, lo había aceptado. al llegar al final de la fila, se detuvo a su lado, aunque su mirada se perdió unos segundos en la gran rueda de la fortuna frente a ellos. luego, volvió a él, enfocándose otra vez en la conversación. frunció levemente el ceño, sus labios haciendo un pequeño mohín ' yo nunca seré el problema. ' aseguró, inflando levemente las mejillas con dramatismo infantil. ' el problema es el juego, obvio. ' añadió con gracia, negándose a aceptar que podría ser mala en algo. claramente, era culpa de las reglas o del diseño del juego, nunca de ella. cuando el chico le ofreció ayuda, la americana sonrió ampliamente ' ¡estaría perfecto! hay un peluche de conejo con una flor en el juego de los pétalos. ' dijo, su voz sonando casi suplicante. ' ¿me ayudas a conseguirlo, por favor? ' pidió, aferrándose ligeramente a su brazo.