La sinestesia de los pensamientos
Dorian ha vivido todo el mandato de los sheks sin poder permitirse ni un solo pensamiento sincero por miedo a que pudiera ser considerado traición. Lleva años siendo un actor por dentro y por fuera, hasta que Estel le hace ver que ya no tiene que seguir fingiendo, que puede permitirse pensar y sentir con libertad.
"El azul de haberlo perdido todo, de ser huerfano, de no haber podido llorar ninguna muerte. El morado del duelo y el dolor, de llevar años reprimiendo todos sus pensamientos, de que una emoción fuera suficiente para ser ejecutado, tú o tus seres queridos. El rojo de la ira y la venganza, de querer su antigua vida de vuelta, de querer quemar todo su pasado. El naranja de Estel y el amarillo de tenerlo ahora a su lado. Todo explotó y, por fin, se permitió sentirlo todo"













