Agradeció que la joven pusiera de lado cual fuese su problema para ayudarla, porque a pesar de que la francesa no tenía ningún problema con la sangre estaba consciente de que muchas personas lo tenían y su acompañante parecía calificar entre esas personas. “Sí, perfecto.” Aseguró, manteniendo el agarre para luego impulsarse con su pie sano para buscar levantarse, utilizando el cuerpo ajeno como soporte para no perder el equilibrio. Una vez que estuvo de pié señaló el hotel con un ligero ademán de cabeza. “¿Crees que puedas acompañarme hasta el hotel?” No quería aprovecharse demasiado, entendería si la castaña se negaba e intentaría iniciar su travesía hacia el hotel por sus propios medios, después de todo no podía ser tan difícil, ¿verdad?
Estabilizó su cuerpo junto al de la joven ahora apoyada en sus hombros, batallando desde entonces con su curiosidad; no deseaba mirar, pero deseaba mirar. Pero observar no solucionaría nada, y probablemente lo empeoraría aún más. Desde aquella vez, es decir, la última que fue al médico y le sacaron sangre, evitaba a toda costa el contacto con aquel líquido, a sabiendas de que pasaría lo de aquel día. Se marearía y, al final de todo, sería ella la que necesitaría ayuda. “ Claro, mientras que no le eche un vistazo a la herida--- o lo que sea que te hayas hecho, puedo ayudarte perfectamente ” aseguró, asintiendo un par de veces. Y dicho aquello, puso rumbo al hotel, con algo de rapidez pero sin forzar a su acompañante. “ ¿Y sabes qué ha sido lo que te ha provocado la herida? ” inquirió, ladeando su rostro a la fémina.






