“Caray, que madura.” soltó con genuino sarcasmo, sus zafiros giraron sobre sus cuencas, el hastío instalándose en sus facciones de a poco. Cruzándose de brazos con un desinterés casi palpable. Se decía que debía evitar a toda costa los problemas, pero su manera de expresarse, las situaciones en las que quién sabe cómo se metía y las personas con las que se cruzaba parecían no ayudar mucho. Restándole importancia a la figura contraria, la británica se zafó de sus zapatos y toda la ropa que cubría aquel bañador, al momento de hacer sus maletas no sabía lo que debía y lo que no podría llevar, más se sentía orgullosa de haber tomado la decisión de llevar aquellas dos piezas con ella. Sin más, se dedicó a entrar en el agua, zambulléndose de lleno.
Cansancio. Cansancio fue lo que salió de sus labios a modo de suspiro. No encontraba el motivo para etiquetar aquello por inmadurez, dado el sarcasmo que cincelaba la lengua de la campista. Pero prefirió no volver a crear debate, hoy estaba demasiado relajada para ello. Introdujo entonces los pies en el agua tras sentarse en el borde, lo suficiente para sentir el frío de la piscina cubrir lo suficiente. Entonces ella saltó, y por ende cubrió de agua a la contraria, salpicando lo suficiente para que le diera cierta impresión. Siguió el recorrido del cuerpo femenino bajo el agua, esperando a que saliera a la superficie. "Espero que el frío relaje tu temperamento" acotó.














