Nuevamente, sus palabras la distrajeron de sus pensamientos.—Demasiadas.—Respondió con una sonrisa.—Aquí tengo una.—Le apuntó sin borrar la sonrisa.—Pues entonces me vendría bien unos cuantos gramos de paciencia—Aceptó. Contempló a su novio como la cosa más maravillosa, ahí lo tenía, confiando en ella y apoyándola, debía sentirse fuerte y respaldada, por él lo haría. África tomó una bocanada de aire y acercó su cabeza al pecho de Ryu, tan calido y confortable, con el sonido de su corazón bombeando, era una linda y atrayente melodía que no quería que le hiciera falta nunca. Cuando creyó que estaba flaqueando la voz de Ryu le salvo. África rió con naturalidad, como no lo había hecho en esos días.—Bien, pues tendrás que mostrarme eso, picaste mi curiosidad.—Alzó la mirada para contemplarlo, preguntándose s realmente se merecía tener a Ryu a su lado.
— Perfecto, te los pongo—fingió quitarse algo de la cabeza para pasárselos del mismo modo a Africa. Ryu no pretendía quedarse en silencio, pues sabía que los vampiros nuevos podían escuchar el bombeo del corazón con mayor intensidad—. Ah, bueno, pues con gusto—replicó con una sonrisa. Se decantó por algo de rock clásico, una balada que no le salía tan mal, aunque también se notaba porque sólo hacía los coros.