Entre la multitud lo divisé, y lo escogà para siempre poderlo ver.
Decidà entregarle mi corazón a un divino ser.
Sus ojos son la adicción que cualquier persona podrÃa tener.
Asà fué como caÃ, sin previo aviso, en sus mentiras y en un abismo sin fin.
Me resbalé y traté de no tropezar, pero a mi misma no voy a dejarme engañar.
Las inquietudes empezaron a rimar.
El rompecabezas comenzó a encajar.
Las inseguridades se arrimaron más.
Muy reemplazable me sentÃ.
Muy estúpida quedé.
Muy insegura seré.
Todo por culpa de aquel chico que no superó a su ex.










