Amarse desde la diversidad
Amarnos a nosotros mismos desde la diversidad es un proceso difícil teniendo en cuenta que desde que somos pequeños nos enseñan a odiarnos y a despreciar lo que somos, lo que sentimos y lo que quisiéramos llegar a ser.
Nos crían desde estándares religiosos y machistas y nos imponen normas y formas de comportarnos que, en ocasiones, no concuerdan con lo que realmente somos o con lo que nos hace sentir cómodos llevándonos a sentir miedo, ansiedad y un sinfín de emociones que nos traen por los suelos desde nuestros primeros años de vida.
Cuando eres diverso, debes lidiar con la discriminación en casa y también en la sociedad pues todas las enseñanzas que los niños reciben en sus hogares se ven luego replicadas en los centros de estudios en donde algunos sufren de acoso por ser diferentes y no encajar en la norma de lo que se cree correcto y apropiado, el bullying es real, es dañino y en esas tempranas edades, es capaz de dejar heridas grandes y difíciles de sanar.
Desde nuestra infancia nos vemos menospreciados, humillados y empujados a mentir, a fingir ser lo que no somos y crear todo un personaje, con todo y disfraz, con el que tendremos que vivir por el resto de nuestras vidas hasta que se nos vuelve cansado y agotador.
Nuestro transitar de la infancia a la adolescencia y juventud es igual de tedioso y repercute en nuestra adultez. Fingir ser algo que no somos es exhaustivo y puede minar nuestras energías al punto de llevarnos a la tristeza, al desgano y no apreciar el ser que somos.
Crecer y vivir con un disfraz, con una mentira siempre lista en la boca es agotador y no todas las personas diversas tenemos la suerte de saber lidiar con ello… Hay vidas que se apagan antes de poder llegar a la auto aceptación y a ese amor propio.
El problema de este disfraz y estas mentiras es que se vuelven una eterna bola de nieve, que crece sin control. Una mentira lleva a otra y a otra lo cual tiende a generar mucha ansiedad en las personas diversas.
Cuando en casa no te aceptan, cuando en el colegio/universidad te discriminan, cuando la misma sociedad o la iglesia te recuerdan que lo que eres “no está bien” la tristeza y la inseguridad se convierten en tus compañeras y no siempre saben aconsejar de la mejor manera.
Si tú eres diverso podrás comprender mis palabras, pero si no lo eres ¿Te imaginas verte al espejo y no poder reconocerte en tu propio reflejo? ¿Te imaginas estar en una mesa rodeado de personas que te insultan, que te agreden, que te dicen que eres incorrecto o que eres una aberración día tras día y noche tras noche? ¿Te imaginas cómo debe sentirse encerrarte en tu habitación para llorar, para pedir clemencia a los cielos o en lo que creas, pidiendo que te cambie, que te haga “normal”, que te permita encajar?
Llegar a amarte a ti mismo cuando te enseñan a odiarte es un proceso muy complejo y toma mucho tiempo, trabajo y esfuerzo. El problema es que debemos derribar todas esas paredes que la sociedad, nuestras familias y la iglesia nos fue construyendo alrededor, en donde nos encerró para que nuestros colores no brillaran y son paredes a veces muy gruesas, muy altas y el interior es bastante oscuro y sin aire.
Es un trabajo que solo se puede iniciar cuando se tiene la voluntad y el deseo, cuando se pierde el miedo al qué dirán, pero llegar a este punto significa haber pasado por un punto de quiebre muy duro y difícil de atravesar.
A mi me tomó mucho tiempo, casi 30 años de mi vida, lograr romper con todas esas ideas nocivas y tóxicas que la vida me había inculcado. Me tomó mucho tiempo encontrarme a mí mismo y aceptar cada pequeño detalle de lo mucho que soy.
Tenía miedo a quedarme más solo de lo que ya me sentía, pero la carga era ya muy pesada, ya no podía seguir mintiéndome ni encerrando mi propia esencia, hacerlo me estaba matando, me está consumiendo por completo.
Por eso hoy que ya puedo verme al espejo y ver lo maravilloso que soy, lo único que quiero es poder dejar un impacto, una huella, una forma de ayuda para que otras personas no deban pasar por lo mismo.
Las personas diversas somos hermosas, somos personas con plumas de todos los colores y no merecemos que nadie nos las arranque ni las pinte de negro o de blanco.
Las personas diversas somos maravillosas, con sentimientos puros y grandes, profundos y fuertes y somos capaces de llenar el mundo con nuestra alegría, nuestra valentía y nuestro amor.
Las personas diversas somos personas heridas, lastimadas, al menos en mi caso, me considero también una persona dañada, pero somos personas que no se rinden, que sí están juntas se vuelven más fuertes.
Sé que todo esto suena desalentador, pero es la razón por la que quería hablarte hoy de esto. Debemos generar conciencia para que las nuevas juventudes puedan salir de ese círculo vicioso lo antes posible.
Debemos trabajar para que puedan librarse de esos roles, papeles y estereotipos que no les corresponden y puedan vivir siendo quienes son, siendo felices, siendo honestos y transparentes.
Nadie tiene por qué sentirse apartado de la sociedad. Al final, todos somos iguales y todos merecemos la oportunidad de amarnos a nosotros mismos por lo que somos y por lo que tenemos dentro para ofrecer al mundo.
Nadie tiene por qué estar metido en un closet, fingiendo ser lo que no es, dejando pasar oportunidades de ser feliz, de ser libre y ser lo que quieras ser.
Nadie tiene por qué sentirse pequeño, apartado o menospreciado… todos merecemos sentir amor, sentir que pertenecemos y que no estamos solos.
El camino hacia el amor propio es largo, duro y a veces cansado. Es un proceso que nunca termina, pero cuando comienzas a dar tus primeros pasos hacia ese destino, la vida te cambia.
Amarnos a nosotros mismos desde nuestra diversidad debe ser un derecho al que todos podamos apuntar, un derecho que nadie tendría por qué pelear.
Si no eres diverso, no hagas más daño, no enseñes odio, enseña amor.
Si eres diverso, no te rindas, no estás solo, en este camino nos vamos encontrando y nos vamos apoyando hasta que todos podamos abrir nuestras alas y volar juntos.