Es lo que siempre dicen, si supieran todas las noches que pasé rezándole a dios que me ayudara. Todos aquellos días en que me obligué a levantarme de mi cama a cumplir con lo que debía aunque solo deseaba morir. Si supieran todas las oportunidades que he perdido por lidiar con esto. Si supieran de todas las personas que me han abandonado porque no desean lidiar con alguien así. Si supieran cuánto lo he intentado realmente, cada visita al psicólogo, cada ida al psiquiatra, cada efecto secundario que he soportado por los cambios de la medicación. Si supieran lo difícil que es vivir el día a día actuando como una persona normal para no preocupar a quienes les importo. Si supieran cada noche que he llorado por horas porque me siento agotada de vivir así. Si supieran el odio que me siento por no poder progresar. Si supieran lo que es sentirse estancado, sin motivaciones, sin sueños o metas mientras todos alrededor avanzan y triunfan. Si supieran lo que es irte a dormir deseando no despertar al día siguiente y aún así, al hacerlo, seguir con nuestra rutina diaria aunque el cuerpo pese. Si supieran lo que es temblar mientras te ahogas a causa de un ataque de ansiedad. Si supieran lo que se siente perder todo tipo de control sobre tu cuerpo mientras vas sintiendo como el mismo entra en un estado de alerta profundo. Si supieran todos los estigmas que tiene la gente sobre esto, como siempre te juzgan, cómo siempre creen tener la razón aunque no sepan de qué hablan, porque te ven como alguien débil, como alguien que le gusta "llamar la atención".