QuerrĂa decirte las palabras más hondas que te tengo que decir; pero no me atrevo, no vayas tĂş a reĂrte.Â
Por eso me rĂo de mĂ mismo y desahogo en bromas mi secreto.Â
SĂ, me estoy burlando de mi dolor, para que no te burles tĂş.
QuerrĂa decirte las palabras más verdaderas que te tengo que decir; pero no me atrevo, no vayas a no creerme.Â
Por eso las disfrazo de mentira, y te digo lo contrario de lo que te quisiera decir.Â
SĂ, hago absurdo mi dolor, no vayas a hacerlo tĂş.
QuerrĂa decirte las palabras más ricas que guardo para ti; pero no me atrevo, porque no vas a pagarme con las mejores tuyas.Â
Por eso te nombro duramente y hago alarde despiadado de osadĂa.Â
SĂ, te maltrato, de miedo que no comprendas mi dolor.
QuerrĂa sentarme silencioso al lado tuyo; pero no me atrevo, no se me vaya a salir el corazĂłn por la boca.Â
Por eso charlo y disparato y me escondo el corazĂłn tras de mis palabras.Â
Le pego a mi pena rudamente, no vayas a pegarle tĂş.
QuerrĂa irme de tu lado; pero no me atrevo, no vayas a conocer mi cobardĂa.Â
Por eso llevo alta mi cabeza y paso como distraĂdo junto a ti que con el rayo constante de tus ojos renuevas siempre mi dolor.
El Jardinero — Rabindranath Tagore