Ya sabia que dolerías, que dolerías profundamente,
yo sabía que tu forma de amar era diferente, extraña, fria, "casi violenta".
¡Te lo dije!. Tú no desatabas dentro de mí la ternura,
tu lo que desatabas era mi instinto de supervivencia.
Eres una necesidad absurda de tocar el fuego con mis manos.
Ya sabía que en el fondo había un abismo.
Pero te vi, cerré los ojos y solo me dejé caer.
A pesar de saber del abismo, salté…
El fuego terminó por quemarme las manos,
pero sin importar las quemaduras volvería a elegirte.
Te elegiría de nuevo aun sabiendo que no eres mi DESTINO.
Te elijo porque eres justo eso, mi DECISIÓN.
Decido darle mi amor a tu amor,
Aunque ese amor me vaya destruyendo despacio, y después finja darme primeros auxilios…