Te escribo hoy con mi ánimo a cuestas y mis rodillas apenas me sostienen. Trato inútilmente de llenar mis ojos mirando tus fotos.
Su ausencia me caló hasta la médula.
Tejes tu vida lejos de mí y tus recuerdos dejan de tener mi nombre.
Dejaré de mirar tu nombre en el celular, dejaré de pensarte, dejaré de habitar en el pasado, y gradualmente , me iré resignando a no hablarte.











