Tengo tanto que decirte
y tantas ganas de abrazarte.
De tomar tus suaves manos
y dejar que el silencio
hable por nosotros,
hasta que el tiempo olvide
seguir su camino.
Tengo el anhelo
de encontrarme con el brillo
de tus ojos marrones,
y mirarnos fijamente
hasta que nuestros sueños
aprendan a latir al mismo compás.
Ya no quiero más
distancia entre tú y yo,
ni seguir acortando las millas
con hilos de palabras
o versos encendidos
que solo alimentan
el deseo del encuentro.









