El fallo tecnológico masivo que provocó el caos en todo el mundo plantea importantes cuestiones sobre la propiedad y el control de nuestro mundo digital... la información, los pagos, el transporte y las comunicaciones del mundo dependen de las decisiones y operaciones de unas pocas empresas privadas «con ánimo de lucro (masivo)»... mis amigos técnicos consideran que Microsoft Windows es un sistema operativo muy pobre, vulnerable a fallos y otros errores de codificación, a diferencia de otros sistemas, incluidos los gratuitos de «código abierto»... Durante décadas, Microsoft ha seguido una estrategia de dependencia del proveedor... Desde aeropuertos a hospitales, pasando por centros de llamadas al 911 y sistemas financieros, millones de personas sufren hoy las consecuencias de la codicia y el ego de uno de los delincuentes más atroces de la gran tecnología. Cuando sólo tres empresas -Microsoft, Amazon y Google- dominan el mercado de la computación en nube, un incidente menor puede tener ramificaciones globales». ¿Cuál es la respuesta? La cuestión se centra realmente en quién posee y controla nuestro mundo digital... La alta concentración de ese poder digital es una razón más para la sustitución de las corporaciones capitalistas por empresas públicas controladas democráticamente por los órganos populares y los trabajadores tecnológicos de las mismas. Necesitamos que los Siete Magníficos de los medios sociales y las empresas tecnológicas, actualmente dirigidas y controladas por multimillonarios que deciden qué gastar y dónde, pasen a ser de propiedad pública (Michael Roberts)