La vida es tan impredecible, cambia de un segundo a otro y eso es algo que no podemos evitar. No es estática, revoluciona, se mueve, y nosotras con ella.
Por eso mismo, debemos a aprender a valorar cada minuto que se está viviendo, porque no sabemos cuándo puede ser ese último abrazo, beso, esa sonrisa que se entrega de corazón, esa caricia que eleva al cielo, esa palabra miga que reconforta, esa ayuda que das o recibes, esa caminata con alguien que amas...
Agradece todo eso y lo demás que llega o incluso, lo que se aleja. Sabemos que la sabiduría de Dios es infinita y sabe porque pasan las cosas.
Mientras, vivamos con alegría cada día!
Leregi Renga
















