Pensarte supone para mí una mezcla de muchas emociones, te extraño, te odio, tengo un coraje que no puedo separar del profundo amor que tengo por la persona que alguna vez conocí en ti, tengo miedo que nunca pueda ni dejarte ir, ni perdonarte.
Quisiera poder odiarte siempre, así me es más fácil sobrellevar la pérdida de quien yo pensaba sería mi compañero de vida, mi cómplice, mi equipo, mi Nemo.
Haber perdido el contacto, por consecuencias de tus acciones, no me parece injusto ni mal acertado, pero no estoy satisfecha con esta situación.
Chistoso, que aunque la agredida en el asunto fui yo, la que ha intentado seguir abriendo todas las puertas y ventanas para que vuelvas tal hijo pródigo son rechazadas…
¿No tendré dignidad? ¿Por qué sigo exponiendo mi corazón para que sea rechazado por alguien que me hizo tanto daño? ¿Por qué me cuesta tanto aceptar que el que no estés es decisión consciente tuya?
Tal vez me cuesta tanto porque no es algo que yo haría.. pero me llegan todas estas palabras, desde otras personas, que también me extrañas, que también te duele, que sigo siendo un motivo de duelo en tu vida.
No sé si lo que siento es un duelo aún, no sé si esto se sienta toda la vida. Sanar no es proceso lineal, y soy consciente de ello, pero, ¿cuatro años?
Tantas cosas han cambiado en mi vida, soy una persona muy diferente a la que dejaste, y probablemente tú también, aún así, a veces me urge tanto conocer a la persona que eres hoy en día… me duele tanto que no es recíproco.
No siempre te extraño en sobremanera, pero es frustrante que de una manera u otra, en mi mente estás presente, ya no lloro, ya no te canto, ya no te añoro tan explícitamente, pero a veces, cuando duermo, apareces tú, y aún en mis sueños, me haces sufrir, aún en mis sueños, mi dolor hacia ti es algo que no puedo poner a un lado. Ojalá nos soñara reconciliados, porque al menos en sueños tendría un pequeño alivio, podría para un buen momento con esa persona que ocupa un lugar persistente en mi alma, pero mi mente ya te sabe tan perdido, que ni dormida nos acercamos. A veces pienso que me comunicas que no hay nada que más sentir.
Técnicamente estoy mejor en todos los sentidos, sé que no me voy a morir por no tenerte cerca, pero tal vez me sentiría menos perdida con tu presencia. No dejo de convencerme que, es imposible que sientas la misma añoranza, que tengas reminiscencias al nivel que estoy atascada, y aunque también lo hagas, para ti no es suficiente para enmendar.
Tengo que aceptar, un día más, que este es el camino que elegiste, que ya no puedo hacer nada al respecto, y que probablemente si hicieras algo al respecto, me dolería más de lo que me liberaría.
No podría decirle esto a nadie, pero tampoco quiero arrumbar todo esto en un rincón de mi mente o mi libreta.
Espero mi alma deje de estar secuestrada por este fantasma.