“” Confieso que escribiré esto, aunque se que no logrará cambiar nada realmente, pero a veces uno necesita desahogarse… y no se pierde nada con intentar. (Solo espero -ordeno- que nadie me etiquete o, de lo contrario, será fusilado).
Dice que me ama, pero no quiere estar conmigo. Supongo que no soy suficiente. Supongo que no soy lo que merece.
¿Quién no ha tenido un ciber-amor?, seamos sinceros más de alguna vez hemos tenido un “algo con alguien por chat”. Lo mio fue hace ya… 4 años.
Mejores amigos cibernéticos, algo así comenzó siendo. Luego vinieron los “mmm… que interesante”, los “te quiero” de la nada, seguido por ese inevitable “creo que me gustas”. Estaba yo en primero medio y el coraje para juntarnos no me daba, quedábamos de juntarnos en la pileta que antes existía -sin rejas- frente al liceo, bajo el edificio, y esperaba en la esquina, entre la muchedumbre, mirando si llegaba, pero nunca le veía llegar primero, tampoco tenía el valor.
Pasó lo inevitable, encontró alguien real, me dejó por la vida real, lloré en mi vida real, lloré y sufrí, pero le dejé ir.
Meses más tarde intenté pololear con alguien más, yo aún sufría -a veces a pesar de lo falso del chat, uno consigue sentir amor o algo así- y sufría bastante. Llevaba un mes de pololeo cuando apareció nuevamente: “tengo que hablar contigo, juntémonos, por favor, por favor” y me convenció. -Se lo que están pensando: “cagaste a tu pareja.” pero no, ese día no pasó nada-. Al día siguiente nos volvimos a juntar y si, pasó. Nos dimos un beso más inolvidable y real que todos los que había dado. Después terminé con mi pareja, no servía para eso, ya había sufrido lo suficiente, no soy de jugar a dos bandos y debía elegir. Terminó mal, fue triste, pero era necesario, yo amaba a mi ciberamor que ahora se había convertido en realidad.
Pololeamos, recuperamos todo el tiempo perdido, yo tenía 14 años, pero le amaba, era todo tan especial, tan hermoso, tan maravilloso, que caí: me enamoré… “primer amor” algo así creo que le llaman. “Amor eterno” le llamé yo para mis adentros.
A tal punto llegó nuestro amor que tuvimos nuestra primera vez juntos (sí, a los 14 años), eramos unos niños, pero nos amábamos locamente. Jamás olvidé ese día, el más especial de mi vida, cada parte de mi le amaba, todo era amor, no fue sexo, nunca se trató de sexo y hasta el día de hoy ha sido la única vez que he hecho el amor con alguien.
Bueno, era todo maravillosamente hermoso… y 6 días después de hacer el amor terminó conmigo. Me dijo que no podríamos vernos en verano, que volviéramos en marzo, que era mejor así.
Lloré, lloré como nunca había llorado, le odié con mi alma, le amé como nunca. Pero terminó, había terminado, tenía que entender que el cuento de hadas, la fantasía, los sueños, todo, todo había muerto con la relación.
No hubo nadie más hasta mucho tiempo después y, a pesar que lo intenté, seguía recordando, aunque le evitaba con frecuencia y le decía que no, que estaba feliz con esa nueva persona en mi vida… algo dentro de mi me decía que no iba a poder.
Todo termino con el nuevo amor, otro fracaso infeliz, otra vez sufrir. Pero esta vez fue peor, el nuevo amor resulto ser tan cruel que estuve con depresión durante 3 meses.
-Por si no se ha notado, tengo una constante mala suerte en el amor, siempre algo pasa, siempre termina mal, a veces me pregunto si el error seré yo, a veces creo sí, a veces no se qué creer.-
Cuando esa crisis depresiva terminó, me di cuenta que aún no le olvidaba. ¿Era acaso posible? había creído que estaba completamente superado, me había “vuelto a enamorar”, pero era cuestión de verle y todo el mundo estaba de cabezas otra vez, y le amaba y el tiempo parecía detenerse en su mirada, en esos ojos verdes que me dejaban en shock, que me hipnotizaban cada vez que los veía. Era posible, le amaba, nunca había dejado de hacerlo.
Paso tiempo, tiempo separados, otras personas más, cada uno con su propia vida y parejas y cosas por el estilo, a veces un par de “te extraños” “nunca te voy a olvidar” “eres la persona más importante en mi vida” y un escapado “te amo”, en ocasiones.
Pero el año pasado, un día, en uno de esos raros “almorcemos juntos hoy, hace tiempo que no nos vemos y ya te extraño” no aguanté más. Las ganas me mataban cada vez que me abrazaba, debía desviar mi mirada para no toparme con sus ojos y sonreírle enamoradamente, debía contenerlo todo y no fui capaz. Un silencio incomodo y lo dije: “te amo, no te he olvidado, quiero volver a intentarlo, por favor, necesito tenerte a mi lado, seamos felices, quiero ser feliz contigo, con nadie más… dime algo”. Respondió: “no se que decirte”. No me iría, yo quería volver a ser nosotros: “piénsalo, no me iré hasta que me digas algo”. Esperé, esperé, casi una hora, a su lado, en silencio. Con frecuencia me paraba y miraba los autos pasar, pensaba en qué diría, rogaba que la respuesta fuera positiva, que me hiciera feliz. Hasta que por fin dijo algo: “Intentémoslo”… Y lo intentamos. Nos besamos. Aún le amaba con locura, con locura y por completo.
Un mes duró el intento, fue algo como “intenté volver a quererte y no pude y lo siento” lo que me dijo. Adiós otra vez, “Te amo, no lo olvides, no dejaré de hacerlo”, mi despedida.
Parece que con el tiempo lo olvidó, nos volvimos amigos, sus palabras bonitas, sus abrazos, sus miradas, sus cariños… cada vez que nos veíamos me hacían sentir tal cual, “le sigo amando” era mi única conclusión cada vez que nos juntábamos, así que comencé a restringir los encuentros, cada vez más lejanos, después ya simplemente no había tiempo.
Este año, él en cuarto medio y yo en primero de u, comenzó mi locura agravada. Vivía soñando que teníamos un pacto implícito de miradas, que me decía “algún día volveremos a estar juntos, como lo prometimos a nuestros 14 años y cumpliremos nuestros sueños y seremos felices”, con cada mirada directa seguida por una sonrisa que gritaba “nunca dejaré de amarte”.
Pero no le dije lo que creía, ni lo que sentía, no le dije que le vivo amando, que es la única persona que me ha hecho volar en la vida y en la cama, que sus palabras me derriten cada vez, que sueño con ser el “amor de su vida” realmente, no como un apodo cariñoso que nos tenemos, si no como pareja, como dos personas que se aman infinitamente desde que se conocieron y no quieren dejarse ir, que cada vez que veo sus labios quiero besarlos, que la única razón por la que sigo con la amistad es porque no quiero perderle, porque me resigno a esta vida miserable y angustiante con tal de que esté siempre presente, pero que lo que realmente quiero es que nos volvamos a amar a todas horas. Pero si se lo decía se iría, porque es lo mejor para ambos, porque no quiere hacerme daño, porque me ama demasiado -como amigos, como amigos- y no quiere verme sufrir.
He vivido con eso durante mucho tiempo… pero anoche, anoche no aguanté… Por motivos de celebraciones se quedó en mi casa, y mientras se acostaba, me acerqué a él y me dio un abrazo, lo miré y le tomé la cara para darle un beso. Alcancé a rozar mis labios con los suyos antes de que me empujara y me dijera “no, que estás haciendo” y eso fue suficiente para sentir que los años nunca jamás pasaron. “Déjame hacer esto por última vez, no es por ti, es por mi, lo necesito”. Me volvió a empujar “no, no está bien”.
Me hice a un lado “No me hables en un tiempo, por favor” le dije al borde de las lágrimas… “Ah, y para la otra, por favor hazla un poco más piola” -se había joteado a una de mis mejores amigas, frente a mis ojos, toda la noche, toda la noche de mi cumpleaños.
Él estaba de espaldas, yo salía de la pieza, cerré la puerta, bajé a ver a los que aún quedaban y lloré, lloré y los de siempre me consolaron y me dijeron lo típico “ese hueón no vale la pena, entiéndelo”. Pero ¿quién me entiende a mi? el corazón no se controla, uno no elije de quién enamorarse, uno no decide como será todo, uno no más ama y yo lo amo a él, a pesar de todo lo que ha pasado, incluso a pesar de esas cosas que aquí no he contado.
Dice que me ama, pero no quiere estar conmigo. Supongo que no soy suficiente. Supongo que no soy lo que merece. Supongo que soy una mierda… constantemente. Pero lo amo.
Ustedes no lo hagan, por favor. No se enamoren de su primer amor, no intenten tener un gran amor a los 14 años, como en los cuentos de hadas, y esperar que les dure toda la vida como un príncipe azul. Es difícil mantener una relación en el tiempo, que dure para siempre y si no dura… es una tortura olvidar, soportar y amar a quién no te quiere amar. “”
Confieso que te amo, así de simple y sencillo, así de directo y doloroso, pero así de sincero. Te amo y ojalá deje de hacerlo pronto.