Confieso que te extraño, pero no tiene caso que lo sepas.
-YCA

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Confieso que te extraño, pero no tiene caso que lo sepas.
-YCA

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"Seducir es el arte de hacer temblar los pensamientos, estremecer las intenciones, erizar los sentidos sin tocar la piel, erotizar el alma, subyugar la razón y apasionarse con el corazón..."
Confieso... Tu me seduces de mil y una maneras, incluso cuando ni tú te lo propones... Al caer tus párpados y finges que no me ves. Cuando tu lengua jugando toca tu labio superior y haces cara de niña traviesa. Cuando tus mejillas se sonrojan si te das cuenta que te estoy observando y tú, tu me abanicas con tu pestañas y un hechizo me envuelve.
Es tu piel, tu cuerpo al andar que me seduce, me enloquece; pero eso lo hace aún más tu alma buena, tu corazón tierno.
Leregi Renga
Carlos Kaballero
Confieso...
A veces me dan ataques de ansiedad donde no puedo controlarlas y eso hace que me altere mas.
Confieso que hay veces que quiero que me beses a lo maldito

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hoy que me encuentro contigo
No sé qué paso, mi mundo cambio
Y de repente encontré mi destino
Sin querer, sin saber.
Quiero decir que te amo.
Que le das vida a mi corazón
Que ya no puedo escapar,
Que ya no puedo dejarte de amar
Universo
Confieso que nunca me había enamorado de tal manera, que nunca había sentido tanto por alguien, que las mariposas en mi estómago revolotearan a una revolución inexplicable, que nunca había perdido la noción del tiempo de tal forma como solo cuando estoy contigo .
Confieso que nunca supe que era tener miedo de perder a alguien como tú , que nunca supe querer ser mejor para alguien, dar todo de mi y aún así dar mucho más; confieso que nunca me había sentido tan lleno , tan feliz, tan completo ; confieso que nunca había mostrado todos mis miedos a alguien, todas mis debilidades y angustias , confieso que me traes paz, me mueves el alma y le das ese toque de magia que le hacía falta a mi vida .
Confieso que pase lo que pase, estaré aquí, que mi amor será el más puro, y que estés dónde estés siempre querré hacer contigo nuestro universo.
- Meraki
(Imagen: Videoclip Stole the Show-Kygo)
Opinión sobre tu cuerpo y que tan cómodx estás con él
Creo que para entender un poco la posición en la que estoy hoy en día, debo relatar mi historia para entender mejor el proceso, pero claro, intentando ser lo más breve posible.
Cuando era pequeña no pensaba en el físico. Debo decir que nunca me sentí particularmente atractiva, pero tampoco me preocupaba serlo. Solo vivía el día jugando y riendo, sin cuestionarme nada más.
Cuando cumplí 14 años comencé a subir de peso, y ya notaba los comentarios al respecto. Mi madre me decía cosas como: "deja eso, ya no comas" o "deberías quererte un poco más". Palabras fuertes para mi yo adolescente. Palabras que me lastimaron. Palabras que no hacían más que empujarme hacia la comodidad de la comida y a refugiarme en el placer instantáneo que esta provocaba.
Así continué hasta los 16 años. Me volví experta en fingir que no me afectaban las burlas, que no escuchaba las frases crueles que venían incluso de mi propia familia (y que incluso aseguraban que eran "por mi bien"). No se imaginaban siquiera que, a puertas cerradas, yo no podía ni mirarme al espejo sin sentir asco. Ni sabían de los cortes que me hacía por los constantes pensamientos que me atormentaban. Solo sonreía y me refugiaba en la comida. Sonreía y aceptaba que mi papel era ser la gordita graciosa y alegre, la amiga a quien nadie voltea a ver por segunda vez, la que se encorvaba para hacerse pequeña y que nadie la note, la callada para no molestar.
A los 17 dejé de comer. Y lo poco que comía, lo vomitaba. Entré a grupos a favor de este "estilo de vida" (como lo llamaban) o "trastorno" (como es clínicamente correcto decirle). Me sentía apoyada, y sobre todo, esperanzada de que mi terrible mal (mis kilos de más) pudieran irse. Y así me la pasé, entre ir y venir. Después de un tiempo me di cuenta que este nuevo camino que estaba tomando no hacía más que aumentar el odio hacia mí misma. Y lo dejé.
A los 19 volví a subir de peso. A los 21 alcancé mi pico máximo (el mayor peso que he tenido hasta el momento). Y a los 22 estuve en mi primera relación. Una relación que me aseguraba que debía estar agradecida porque me había escogido a mí precisamente, que nadie más se habría fijado en mí más allá de lo físico, que él había visto lo que otros no. Repetía que era el salvador, pues alejaba la terrible soledad que antes me acompañaba. Recuerdo sus palabras en una cita particular, era de noche cuando me miró a los ojos y dijo: "nunca hubiera imaginado que estaría con alguien como tú. Al inicio no estaba seguro, pero luego me hicieron ver que el exterior no lo es todo." Así es, damas y caballeros, qué estúpida fui. En ese momento me sentí especial. Ahora es fácil para mí ver que él solo tenía miedo de su propia pequeñez. Tenía que hacerme sentir menos para estar mejor consigo mismo. Pero ahí, con él al frente, sintiéndome por primera vez en la vida amada... yo le creí. Le agradecí por haberme dado una oportunidad, por haber visto más allá de mi apariencia. Permití que me viera hacia abajo.
Creo que a partir de los 24, hasta ahora, que todo ha ido cuesta arriba (y ya era hora, ¿no?). No recuerdo cómo pasó exactamente. Tal vez la influencia positiva que había llegado a mi vida. Tal vez que aprendí a cuidarme mejor (me interesé más en mí, compré ropa que no me ocultara y en su lugar resaltara lo mejor de mi cuerpo). Tal vez porque me habían tratado tan mal a lo largo de los años, que era momento de ponerle un alto. Tal vez decidí que era momento de recibir lo que merezco.
Aprendí a verme y a hablarme con amor. Y aunque a veces fallo y no me gusta lo que veo en el reflejo, entiendo que no necesito tratarme con crueldad. Si hay algo que mejorar, pues se mejora sin más. Sin embargo, lo haré por mi felicidad y por mi propio bien, sin exigirme y sin lastimarme.
Y sí, aún tengo varios kilos de más. Tengo los pechos demasiado grandes. Y el trasero chato. Pero también tengo unos hoyuelos adorables, ojos bonitos, piernas largas y una sonrisa contagiosa. Y hoy elijo mirarme por lo que tengo, no por lo que me falta (o me sobra).