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"De los hechos pasados y presentes no sé cuáles son verdad y cuáles mentiras"
- Goethe. Werther.
... Sólo un tonto podría suponer que encontrará constantemente, la felicidad, o que podría aferrarse a ella una vez que la encontrara. La felicidad es siempre el resultado de un sentimiento o de una acción. A pesar de que sabemos esto, muchos de nosotros nos pasamos la vida buscando la felicidad con desesperación, en una loca y constante persecución de la alegría.
Cuando "un hombre, que como ser físico tiende siempre a volcarse hacia su exterior, pensando que su felicidad se encuentra fuera de él, mira finalmente en su interior y descubre que la fuente está dentro de sí".
Amar a los demás de Leo Buscaglia
📖: 𝑭𝒍𝒂𝒘𝒍𝒆𝒔𝒔 (𝐶ℎ𝑒𝑠𝑡𝑛𝑢𝑡 𝑆𝑝𝑟𝑖𝑛𝑔𝑠 #1) 🐂🫀
✍🏽: 𝐄𝐥𝐬𝐢𝐞 𝐒𝐢𝐥𝐯𝐞𝐫
Janice y Hazel comparten un vínculo perturbador: las mismas pesadillas las atormentan, incluso cuando están despiertas. En esos sueños, una

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Thanks to Netgalley for providing me with an ARC for an honest review.
🐇Review:
🐰This short novel explores infertility from a really intimate and emotional place. Mari has tried everything to get pregnant, going through different medical procedures that, instead of bringing her closer to her dream, start wearing her down and putting serious strain on her marriage. Joe, her husband, wishes he could try too, but obviously he can’t carry a child. They love each other deeply, but all those failed attempts have created an invisible crack between them.
Mari starts to believe Joe doesn’t love her anymore because she can’t give him children. Joe, on the other hand, feels like Mari has pulled away. They don’t talk like they used to, they don’t joke around, and there’s no intimacy left. The silence between them feels louder than their love.
They decide to travel to the beach where they first met, maybe hoping to find their way back to each other. When they arrive, Mari goes out for a walk alone. Joe thinks they’re going together, but by the time he steps out to look for her, she’s already gone. That small moment says everything about where their relationship stands.
When Mari comes back, she finds an Easter basket and assumes it’s a romantic anniversary surprise. But Joe is asleep and has no idea what she’s talking about. Later, when he wakes up and hears her cooking dinner, he tries to open the basket and finds a golden egg inside. It slips from his hands in shock. That’s when the Easter Bunny appears, offering them a miracle.
The deal is as unexpected as it is provocative. Mari can get pregnant, but in exchange they have to spend one night with him in an MMF threesome to ensure his legacy continues. Joe is bisexual, his first ex was a man, which adds an extra layer of tension and complexity to the situation.
What starts as a painful story about infertility turns into something exciting and fantastical. The book doesn’t go too deep into the medical details or how they originally met because that’s not the main focus. The heart of the story is the Easter miracle and the night that changes everything.
At first, I had a hard time connecting with the characters, but once they reach the beach the story really picks up.
It was also my first time reading an MMF threesome, which made the experience even more interesting.
🥕 It’s perfect for Easter season. It’s short, fast paced, and great if you’re trying to get out of a reading slump. You can easily finish it in one night.
A los lectores hay que quererlos, cuidarlos y mimarlos.
Y yo los quiero, los cuido y los mimo del mejor todo que sé: dedicándoles ejemplares de la manera más chula que pueda.
¡Marchando una dedicatoria de El enigma del Grafitero Misterioso!
Publicado por Algar e ilustrado por Anabel Herrero
En el 2019 compartí en ese espacio unas observaciones breves que escribí sobre la novela de Margarita García Alonso —> «Mouche», Ediciones Exodus (¿lo habré escrito bien?). De manera que las comparto una vez más, porque vale la pena recordar.’
La visión cuántica de Margarita (apuntes breves sobre Mouche)
Leía «El largo viaje» de Jorge Semprún en contrapunto con «Sodoma y Gomorra» de Proust, cuando recibí la novela «Mouche» de Margarita García Alonso. Como en la corte de la retórica el afecto es cortesano, pospongo la «relectura» de Semprún y continúo el viaje con Proust y Margarita. De acuerdo a la cuántica todos los sistemas albergan diferentes estados físicos que pueden describirse a partir de ecuaciones, esa teoría se centra en el comportamiento de la energía y la materia en diferentes entornos, o estados físicos, y esos diferentes entornos o estados físicos están presente a lo largo de la novela.
Sin embargo, la impresión que tuve a ojo de águila en relación a «Mouche» durante la lectura de los 10 primeros capítulos fue la hegemonía de lo vertiginoso lo cual me llevó a establecer una analogía con el existencialismo de «Hambre» y «La Náusea» en cuanto a ritmo. Aunque, esa impresión agarra un sentido distinto, o sea bifurca de la analogía proferida a partir del capítulo 11 donde la autora inserta «El Golem» como sustentáculo, lo cual me catapulta al romanticismo de Achim Von Arnim en su «Isabel de Egipto, o primer amor de Carlos V» (1812).
Antes de adentrarnos más en «Mouche», sería conveniente abrir un paréntesis: después de compartir y debatir mis impresiones tempranas con Margarita mientras navegaba hacia el crepúsculo de su novela, percibo que Margarita había emprendido este viaje ubicuo antes de comenzar a escribirlo, lo cual me lleva al primer poema que leí de la autora de «Mouche»; «El gato de Schrödinger», donde comienza diciendo: «Cuando falta la cola o la crin, el caballo enferma y trota sin la posibilidad espiritual del viento». Sería recomendable que el futuro lector comenzara por ese texto antes de abordar la novela.)
¿Dónde nos quedamos? Hablábamos del capítulo 11 donde se introduce «El Golem» como sustentáculo (lo cual nos recuerda a la novela de Gustav Meyrink,1915) a través del texto de Borges, —recurso que, a la vez establece un puente con «Isabel de Egipto, o primer amor de Carlos V» donde Achim Von Arnim dejándose llevar por su afición al folkore inserta un cuentecillo popular alemán en medio de la historia que cuenta el origen del hombre de la piel de oso y de un alraune o mandrágora llamado Cornelius, que surge ,según el cuento, de esas raíces que crecen bajo el cuerpo de un ahorcado y que se convierten en una especie de homúculo.
Esos elementos mágicos de personajes místicos, de pociones y conjuros eclosionan también en la novela de Margarita, por un lado tenemos al druida (de los celtas), por el otro, está la mística muchacha que puede introducirse en el interior de las personas y ver el alma, en el capítulo 50 sale a relucir el mundo sacro -mágico del candomblé (santería brasileña) con sus posesiones mediúnicas, y sus depuraraciones con yerbas esotéricas, así como las transformaciones del personaje central cual si tuviera una oración en la boca que le permitiese transfomarse en mosca, en lince, en lobo, en caballo, en putrefacto coágulo, hacia el ocaso del capítulo 55 nos sorprende con la siguiente confesión poética: «soy el río que ahogaron en mi infancia y viajo dentro de los hombres, y canto ante sus tumbas cubierta de palomas»
La novela, per se, es rara, de repente enloquecida, pero lo es también «Isabel de Egipto» la cual tiende a dar la impresión de encontrarnos ante un galimatías, aunque genial, sin embargo, ambas novelas se amigan en el desenfado con que se teje la trama, desde luego mientras Von Arnim se aferra al romanticismo con respecto al lenguaje, Margarita se acerca al Céline de «Viaje al final de la noche», y es Céline, y no Zola quien logra que este tipo de lenguaje se vuelva tangible al paladar literario. Aquí florece incluso lo «erótico» donde el órgano de Príapo cuelga del cuerno de la abundancia. Volvemos al último verso de «El gato de Schrödinger»: «toda ecuación del mundo está en el sexo», lo cual es una alusión a la ecuación cuántica que describe los diferentes estados físicos de la materia, la posible ubicuidad. Aquí florece incluso la condición del extranjero, sus vicisitudes en extranjeras tierras.
He sostenido siempre que un autor es su obra, he insistido siempre en lo cosmogónico, en lo empírico, y aunque la intención de Margarita, o lo que más bien le deja ver al lector no brota de acontecimientos con exactitud encajados en la evocación, sino en experiencias que ha venido acumulando mediante la observación, de repente las experiencias pasadas, las pérdidas, los amores sepultados resurgen a menudo, en forma inconsciente, aunque muchas veces el puño se cierra ante tales situaciones e insistimos en suprimirlas, en mantenerlas en lo más profundo de nuestras entrañas, a veces nos vemos y nos encontramos en los avatares de quienes nos rodean. Soy de los que piensan que la literatura es un perenne regreso, un perenne reencuentro con uno mismo, en el capítulo 57 la novelista nos dice: «mi riachuelo de la infancia es la causa común de la humanidad», más adelante en el mismo capítulo (por cierto, el último) añade: «la buena noticia de mi regreso puede matar a abuela, pero ya está muerta», la alusión a la abuela es simbólica, pero se impone lo afectivo y la posible reacción de la abuela si hubiera estado viva, de manera que aquí se aplica la paradoja del gato de Schrödinger: ¿está la abuela realmente muerta, o viva?, ¿está el personaje de Margarita, vivo, o realmente muerto? Ya en el ocaso de Mouche, eclosiona una vez más el regresar eterno de quien está afuera mirando su pasado, mirando su sentir en la esfera de los otros: «Estoy de regreso, sentada entre mi gente, como si fuese la mosca de la repisa». La mosca a modo de símbolo es ese insecto que se posa sobre los desechos, sobre las inmundicias, pero también sobre los muertos, sobre nuestros muertos, sobre aquello que murió y de lo cual no podemos desprendernos. Ella ha estado ahí por décadas, en su aislamiento, con la escafandra que le coloca el silencio —cual si fuera como ella misma dice, un buzo intemporal, tan presente como ausente, maulla el gato de Schrödinger una vez más; pero ¿estará viva, o muerta? Y sin embargo está…
Tino Díaz
Mouche, en AMAZON