The Side Look of a Barcelonese #1 680 : New Moon high tide paddle © Nick LaVecchia :
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"La Vecchia" urlante di San Jacopino
Talvolta si viene a saper di personaggi o fatti avvenuti a Firenze che sono quanto mai singolari. Personaggi tipo l'ebreino, cioè persone che, nel rione o nel quartiere, si sono affermate alla memoria per qualche caratteristica particolare. Questo è uno di questi personaggi, una signora che abitava al quarto piano di una palazzina dietro piazza di San Jacopino nel 1977. Nel quartiere era conosciuta come "La Vecchia" Una donna settantenne di aspetto tarchiato, eccentrica, sempre con addosso una pelliccia vistosa e una parrucca rossa ancora più vistosa. Aveva passato la vita prostituendosi e forse questa vita grama l'aveva marchiata nell'anima, cosi come nella mente. Nel quartiere si diceva che era l'amante del maresciallo ed anche del prete. "La Vecchia" aveva anche un figlio, strano come lei, che usciva raramente dall'abitazione. Cominciò ad uscire più spesso quando, a 45 anni nel 1985, fu assunto dalla SIP. Per andare al lavoro utilizzava una Vespa celeste ed anche lui calzava una parrucca rossa. Cosa aveva di strano questa donna a parte la sua eccentricità? Il fatto che pretendesse il silenzio di tomba nel condominio, ma poi la notte faceva un baccano infernale impedendo a tutti di dormire. Era matta? Molto probabile, ma tutti la temevano e nessuno osava infastidirla. Per capirsi i bambini del palazzo erano continuamente ripresi dai genitori che li pregavano di fare piano, di giocare senza urlare. Quando questi bimbi scendevano le scale lo facevano piano piano, in silenzio, per non ritrovarsi "La Vecchia" sul pianerottolo a strillare contro di loro. Urlava contro tutti, anche se qualcuno si schiariva la gola. Una persecuzione. Allo stesso tempo la notte, "La Vecchia", piazzava dietro la porta del pianerottolo un mangiadischi che faceva suonare a tutto volume durante la notte e se qualcuno protestava usciva con l'ombrello in mano e cominciava a martellare la ringhiera delle scale facendo un baccano insopportabile amplificato da urlacci vari. Se poi una notte non si dava da fare con il mangiadischi telefonava a destra e a manca per tutta la notte costringendo gli inquilini a staccare il telefono per poter dormire. Il padrone di casa dell'appartamento sopra il suo, al 5° piano, aveva già perso 13 inquilini che, appena capivano l'antifona, davano la disdetta e se ne andavano. Solo uno di questi, un ex pugile che abitava con la madre, persa la pazienza attaccò "La Vecchia" al muro, ma non riuscì a farla desistere e alla fine se ne andarono anche loro. Gli inquilini successivi, una giovane coppia di sposi, appena tornati dal viaggio di nozze si ritrovarono con una denuncia per schiamazzi notturni da parte del "La Vecchia", e questo senza mai aver dormito una sola notte nell'appartamento. Scapparono anche loro lasciando il posto ad una coppia di anziani anche loro portati alla disperazione tanto che il marito minacciò di buttarsi di sotto dal terrazzo per farla finita. Adesso il racconto può essere divertente, una pagina caratteristica fiorentina, ma immaginate che sofferenza in quella palazzina e in quel quartiere. Si ringrazia Martin Rush per il racconto.
Jacopo Cioni Read the full article
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Due dei miei primi grandi amori! #CapitanGruccia #laVecchia #MaryPoppins (presso Albenga)

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Gianpaolo Balsamo presenta il romanzo "Benvenuti in Paradiso"
Gianpaolo Balsamo presenta il romanzo "Benvenuti in Paradiso" #balsamo #Barletta #Corato #lavecchia #libro #lostradone
«Teresa e Gianni sono i due curiosi personaggi usciti fuori dalla fervida fantasia di un Giornalista e di una donna Ufficiale dei Carabinieri. Nelle loro esistenze parallele ma intersecanti, spesso burrascose, trionfa all’improvviso il sole. Il sole della Puglia» (Al Bano Carrisi)
Palma Lavecchia, co-autrice del libro
Chi l’ha detto che per andare in Paradiso si debba salire sul carro funebre?
La…
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Balance
Cuando llega fin de año uno se ve forzado a hacer un balance del mismo, un pequeño racconto de lo que estuvo bien o mal a lo largo de ese periodo, analizar si cumplimos con algo, al menos, de lo prometido el diciembre pasado, buscar las excusas para lo que no, y plantearse una serie de objetivos (mayoritariamente incumplibles) para el año por venir. Todo esto como si el cambio de año fuera algo más que un paso de un día hacia otro o una invención del ser humano para entender (o inventar) el tiempo y no hacerse cargo de que lo único que realmente existe es lo que se hace en este segundo. Y ya cambió. (Sí, todos tenemos un Claudio María Domínguez escondido). Incluso aunque seamos escépticos, y sobre todo ateos, algo, quizás las publicidades o los especiales con lo mejor del fútbol de ese año (aunque todos sabemos que el único que importa es El Programa De Lavecchia), nos conduce a cumplir con esta liturgia.
Este año, mientras empezaba, inconscientemente, a realizar el balance del mismo, me topé con cuatro situaciones (artísticas) que casi me obligaron a hundirme en esta práctica pero de un modo más profundo, analizando los objetivos de vida (que esto sí existe) más que en los de un simple y fugaz (aún más) periodo de tiempo. Fue una semana en lo que todo parecía hablar de lo mismo. Algo difícil como para afrontar, aunque no exista, un fin de año. Y, como si esto fuera poco, asumió Macri...
La primera de estas situaciones fue el show despedida de Me Darás Mil Hijos. Hay pocas cosas tan tristes como la separación de una banda que te gusta (puede ser superado por la desaparición de tu club pero por suerte eso nunca lo viví, aunque pegó en el palo). El tema de este tipo de shows es que es muy difícil disfrutarlo completamente sin imaginar el vacío del día después, la angustia que deben sentir los músicos de que se termine esa etapa (y con ella, una etapa nuestra, de los que crecimos junto a ellos o que dejamos que de alguna manera participen en nuestras vidas). Y si bien muchos arrancan con nuevos proyectos, no es lo mismo. Es como en esos finales de películas o de libros en los que cuentan como siguió la vida de los personajes en pocas líneas y que suelen terminar todos separados, y esa historia que los unió queda como un gran recuerdo lejano de tiempos mejores (uff ¡qué fin de año!). La segunda fue la película “El 5 de Talleres”, en la que se muestra el momento en que un jugador del ascenso decide, con todo el dolor del mundo, retirarse y, lejos de la fama y el glamour de los jugadores de elite, sus nuevos objetivos son terminar el secundario y poner un negocio rentable junto a su mujer, consciente de que sus días de gloria ya pasaron. La tercera fue “Life Aquatic (with Steve Zissou)”, película de Wes Anderson que cuenta la historia de una especie de Jacques Cousteau, un documentalista que tuvo su momento de éxito en un pasado lejano, y que, luchando contra todo su entorno (y algunos problemas financieros) que intenta convencerlo de que su tiempo ya pasó, se lanza a hacer un nuevo documental en búsqueda del tiburón jaguar que se comió a un antiguo compañero de expedición. Hermosa película (y metáfora) sobre la búsqueda contra todo y todos. Y la última, fue en el recital de Ciro, shows que siempre cuentan con esa ambivalencia de disfrutar de lo nuevo pero sin poder (ni querer) ocultar la nostalgia de saber que Los Piojos, al menos con la formación y la energía de aquellos años, nunca más van a volver (y encima, arrancó con “Babilonia”…). El punto cúlmine, sobre todo para el tema en cuestión, fue en “Caminando”, en la que Ciro canta: “El que no se conforma sabe que puede doler”.
Quizás fue pura coincidencia, quizás la Ley de Prestar Atención o quizás solo, en cada una de las situaciones, me concentré en este aspecto, encontré una relación con la (impuesta) época del año. Pero lo que queda claro, o lo que saqué como conclusión del bendito balance, es que todavía somos varios (sin distinción de edad) los que seguimos, algunos más encaminados, otros menos, buscando a nuestro tiburón jaguar. Y que, sea cual fuere el destino, el camino va a doler. Lo único que nos queda, ya que no solo el año sino todo dura tan poco, es intentar disfrutarlo.
Auguroni a #LaVecchia Te vojo bbene!! Auguroni +85 🍰 @grafrangi @bebefrangi @eleomatty