Yo que había sido borrada por el fuego me fui cubriendo de verde (qué estación más luminosa) Con el tiempo los animales vinieron a habitarme, primero uno a uno, furtivos (sus conocidas huellas quemaban); y después al haber ya trazado nuevos límites volviendo, más seguros, año tras año, de dos en dos pero inquietos: no estaba preparada del todo para que me habitaran
Salida de la maleza | Margaret Atwood











