Mi deuda
Tengo el asco embargado, desde que veo todos los días el telediario.
Y el hambre destrozada desde que la vida me dio aquel puñetazo en la boca del estómago.
El banco me ha dicho que o pago o me embarga también el cariño.
Yo me he reído en su cara. Llegáis diez años y dos días tarde.
Yo vivo endeudada desde antes que mi razón lo entendiese, desde algo después de pegar con pegamento barato los trozos de un corazón roto.
Nunca fui buena en manualidades, ni curando, ni arreglando mis destrozos, y no iba a ser esta una excepción.
Los recibos salen de mis orejas, y mi corazón encabeza las listas de morosos. Que tengo mil y un besos impagados.
Y yo me río, cuántos me deberá la vida a mí?














