no quiero escribirte una carta de despedida,
Necesito eternizar mis sentimientos,
no solo en mi vida, sino en escritos;
pueda recordar todo con un poco más de claridad.
Recuerdo cómo bajé la guardia,
cómo dejé que me rompieras en mil pedazos,
y entregando el poder a mi corazón.
¿Acaso él iba a saberlo?
Después de tantas guerras,
te mostraste digno de quererme, de querernos.
Pero la razón siempre sospechó,
para no bajar la guardia.
ahora, miles de recuerdos se desvanecen,
escondiéndose en el fondo de mi corazón,
para que, cuando regreses,
puedas ser mi espada y volver a vencer.
Estoy dispuesta a romperme otra vez;
después de todo, soy tuya.
Cuantas más veces me rompas en mil pedazos,
más piezas se perderán,
y esas piezas perdidas serán tu fin;