Llegaré a Saturno con tal de no volver a-Marte.
Curaste mi corazón, después lo devoraste,
Cómo en aquella canción de enjambre.
No me dejaste irme, y tú demoraste demasiado en largarte.
Yo cerraba los ojos, pues con los ojos abiertos no hubiera podido engañarme.
Ayer encontré fotos y videos, y algunos escritos en los que me advertía que todo terminaría en desastre.
Que el huracán se llevaría más cosas mías, que terminaría cómo algún náufrago en algún punto de la historia, en alguna isla del este.
Jamás temi a la soledad, siempre le tuve mucho aprecio, Pero fue duro volver a estar solo después de que con tu presencia no dejabas de atosigarme.
En tu obsesión por no sentirte sola a la que llamabas tu forma de amarme por poco y matas a este hombre.
No me mataste del todo, ni siquiera fue tu culpa, pero por permanecer a lado tuyo y calmar tus mil inseguridades deje de lado un futuro brillante.
Cada día mi actuar, mi desesperación, mi pensamiento, cada día más errante.
Ya no quería estar contigo y lo sabías, pero ya no sabía cómo estár sin ti. Y cuando lo supiste te aprovechaste.
Fue duro salir de la mar, fue duro dejar de amarte.
Cuando volví a tierra, me costó entender al mundo nuevamente.
Todo había cambiado desde la última gran desaparición del mago, y en mi gran reaparición en la sala no se oyeron aplausos, solo un silencio absorbente.
No sé cuánto tiempo me perdí, jamás entenderás lo que me costó encontrarme.
Ya no tenía tu atención, ni la del lector, ni la del oyente.
Ya no tenía tu calor, solo el frío de mis manos expuestas, la sombra de mi silueta cansada y mis ojeras que ahora son el manto de mis ojos cafés.
Y no tomes esto cómo un reproche.
Ni pienses que escribo para que vuelvas, ni para volver a verte o llamar tu atención, porque se que puede malinterpretarse.
Solo escribo porque es mi forma de expresarme, y claro que lo sabes,
Porque algún día fuiste mi cómplice.
Me viste destruir, y me viste crear, me viste tumbado mirando a la nada por no poder ser yo.
Pero no te importo, tú solo querías que te abrazara.
Yo siempre supe cómo terminaría todo, y casi siempre te lo contaba.
Me enfada que llegue a pensar que realmente lo dudabas.
Jamás fuiste mi musa y jamás nos quisimos realmente, pero jugando a engañarnos se nos fue la noción del espacio y del tiempo.
No estoy diciendo que me arrepiento de haber pasado miles de días a tu lado, pero para ser sincero alguna parte de mi piensa que ojalá hubiera evitado besar tus cicatrices.
Pues pensaba que estabas herida y quise defenderte a capa y espada pues te pensé vulnerable. Y entiendo haberme confundido, es que más o menos así comienzan los cuentos de hadas.
Pero ¡oh sorpresa! ¿De quién iba a defenderte? Si eras tú misma quien se autoflajelaba. La naturaleza es sabía, y los depredadores tienen formas descabelladas de atraer a las presas.
Y no sé, no aprendí a amar, llegue tarde a esa clase cómo siempre a todos los lugares.
Aprendí a beber un martes, porqué estuve perdido por andrómeda el sábado.
Muchos días no llegue a casa porque en algún sitio a veces en tu mirada; se me hizo tarde.
Hoy trato de ser un buen hombre y en parte no me arrepiento del todo de haber estado a tu lado, pero me enoja de cierta forma haberte dado más fines de semana a ti que a mí abuelo.
Pero no te preocupes, al final lo único de todo lo nuestro que se quedo tan mío, fueron las consecuencias de mis decisiones.
Tú cuéntalo cómo quieras que yo tengo cientos de versiones.
Estoy seguro de que piensas en mi cuando en la ventana de su auto el viento mueve tus cabellos y pone una canción que yo jamás escuché. Cuando te cuenta alguna situación que yo jamás pase.
En este tiempo anduve perdido en mi mente, mientras divagaba en los anillos de Saturno, pensando en como volver a Plutón y terminé conociendo a alguien de la constelación de Orión.
Sea cómo sea, "todo va estar bien".
Y para despedirme, y emprender este nuevo viaje en esta etapa donde puedo ser yo, finalmente.
Si te sientes sola no me llames, y recuerda que; "Cualquier cosa, cualquier locura, si tú me lo pidieras..." Ya es demasiado tarde.
Ahora que el Sol arde intensamente por la tarde, y la tormenta no cesa durante toda la noche tengo claro que quiero llegar a Saturno. Pero jamás quiero volver a-Marte.