La cotización del yen baja rápidamente, aumentando el problema, porque una moneda más débil favorece las exportaciones, pero también encarece las importaciones de energÃa, alimentos y materias primas que en gran volumen realiza Japón, lo que impulsa las subidas de precios. Y, en esas condiciones, la polÃtica monetaria se enfrenta a una disyuntiva fatal: para evitar el hundimiento de la divisa necesita fuertes alzas de los tipos de interés, pero entonces la deuda pública se dispararÃa por el coste de los intereses, justo cuando más está gastando un gobierno empeñado en aumentar su potencia militar... Sin posibilidades reales de aumentar los tipos de interés lo suficiente, lo que han venido haciendo las autoridades japonesas ha sido comprar su propia moneda en los mercados internacionales. Para hacerlo necesitan gastar reservas, y el gran temor es que si sus reservas no bastan, acaben teniendo que vender de forma masiva los los bonos del Tesoro de Estados Unidos... Precisamente para evitar ese escenario, Estados Unidos ha hecho en las últimas semanas lo que no suele hacer: intervenir para defender la moneda de otro paÃs... Lo que oculta la intervención de Estados Unidos es la peligrosa interrelación entre las finanzas de las grandes potencias y el riesgo al que está sometida la deuda estadounidense... Si el gobierno y el banco central de Japón tuvieran que deshacerse de una parte considerable de esos tÃtulos, la Reserva Federal quizá se viera obligada a elevar los tipos de interés, encareciendo la financiación del Gobierno estadounidense y desestabilizando al conjunto del sistema financiero internacional... Si se siguen acumulando tensiones, alguno de los grandes tenedores de deuda y tÃtulos estadounidenses se verá obligado, antes o después, a venderlos para poder salvar sus muebles. Y el contagio, entonces, será inmediato, global y quizá imparable... Estados Unidos no está ayudando a Japón por generosidad, sino para evitar que se produzca allà un terremoto monetario que, con toda probabilidad, llevarÃa consigo un tsunami que alcanzarÃa a su propia economÃa... La globalización financiera no ha eliminado los riesgos, los ha conectado, y una tensión monetaria localizada puede recorrer el planeta en cuestión de horas (Juan Torres López )
"Mientras medio mundo sigue pendiente de los aranceles de Trump, de las guerras o de la inteligencia artificial, en Japón se está producie
















