Esa wacha es desobediente, es ingobernable.
Esa piba es de las buenas, de las libres.
Es peligrosa, la llegas a calentar y te pone a temblar el mundo.
Siempre anda con su puchito y los auriculares puestos.
Es un mundo aparte, una auténtica obra de arte.
Por ahí los envidiosos dicen que es tremenda gata.
Pero a ella no le importa, anda con la frente en alto.
Ella no sabe que sufren porque no pueden tenerla y mucho menos ser como ella.
No necesita apagar la luz de los demás para brillar ella.
En ella es natural, esta hecha con polvo de estrellas
Si tiene que pelear, pelea.
Si tiene que perdonar, perdona.
Yo la vi una madrugada, con en rímel corrido y los ojos rojos, caminando con los tacos en la mano.
Andaba caminando por el cordón, sola, en plena madrugada.
Esa mina esta loca, pensé.
Camina disfrutando su tiempo.
Como si no hubiera peligro ahí.
Como si el mundo no pudiera devorarla.
¿Se imaginan si todas pudiéramos andar así?
Sin miedo a la noche, a los prejuicios, a las criticas.
Así, libres de esta sociedad que nos consume, y nos roba lo bueno de nosotras.