Siempre he querido casarme y tener hijos, lo que no significa que no quiera tener una carrera, o viajar y conocer nuevos lugares, o plantar un árbol o escribir un libro y como sea que haya sido eso, en resumen, no es mi meta principal en la vida, pero es algo que siempre he querido, más allá de esa fase que todos puede que hayamos tenido del "Nunca me voy a casar".
Cuando estuve con él, ya habiendo pasado hace años esa fase mencionada, decía que no me quería casar, porque quería ser esa clase de mujer para él, quería ser la poco convencional, la que quería una relación distinta, y en ciertos aspectos mi propia personalidad encajaba con eso, no era una mujer, era una adolescente, y como adolescente quería y permitía más libertades porque aún estaba descubriendo lo que realmente quería en la vida, yo creo que comenzando a descubrir, entonces en una relación todo era mucho más confuso, sólo quería gustarle, quería ser querida, quería saber lo que se siente ser amada.
Le decía que no quería casarme, cuando en realidad es todo lo que siempre he querido, porque en mi vida si hay algo que ha carecido es estabilidad, y yo creo muy mucho demasiado que el matrimonio es el signo de estabilidad que necesito en una relación.
Pero últimamente lo veo cada vez más lejano, no porque esté cambiando de parecer con respecto a el querer y desear casarme, sino porque mis pensamientos extremistas me hacen llevar todo a un : nunca vas a encontrar a nadie que quiera casarse contigo.
Y en la otra dimensión del asunto, estoy creyendo que la mejor opción para todo ente involucrado es que no tenga hijos, entonces si decido finalmente eso, el matrimonio y mi idea de una familia convencional no tiene ningún tipo de sentido.
Aquí quiero ahondar en dos cosas que me duelen en lo más profundo: soy un cliché y cada día creo menos en el amor verdadero, y creo que una persona tan rota y dañada como yo nunca va a llegar a un punto donde pueda brindarle felicidad a otro ser, traer a una criatura a este mundo sería traerla a pasarlo mal por mi culpa y jamás podría soportar eso.
Soy un cliché, pero es que nunca he conocido alguna pareja que haya resultado para toda la vida, y yo sé que hoy en día pensar en un para toda la vida es de película y nuevamente, un cliché, pero es lo que quiero, es lo que espero, y sé que lo que quiero y espero es prácticamente imposible, nunca lo he visto, nunca he visto felicidad real en quienes llevan decenas de años juntos, y mi cabeza funciona en base a la evidencia que he visto, no puedo sacarme un pensamiento de la cabeza si lo pruebo con evidencia recolectada por mi misma.
Lo mismo me pasa con la idea de que nunca voy a ser el amor de la vida de alguien, he escuchado múltiples veces de personas que ya casadas, o ya en edades más avanzadas, consideran que el amor de su vida llegó y se fue hace años, ya sea por inmadurez o estupidez, y para quienes están casados, se casaron con alguien que vino después pero siempre tienen en mente a esa persona. Como ese capitulo de Modern Love, ese donde sale Dev Patel, muy bueno, véanlo, a eso me refiero. No quiero terminar con alguien que siempre tendrá en su mente a otra persona, y siento que hasta el momento no he sido el amor de la vida de nadie, los años pasan y soy cada vez más propensa a transformarme en la persona que vino después.
Si alguien lee esto se dará cuenta del pensamiento fantasioso pesimista ridículo que manejo, bueno, viene de años de traumas, de experiencias de mierda, de perdidas, de un trastorno que odio y que siento que a veces me incapacita, pero que a pesar de todo he logrado sacar adelante, me he logrado sacar adelante, he logrado ser funcional aunque esté en la mierda máxima, pero creo que ahí radica el problema, siempre estoy mal por dentro, soy como esas paltas que se ven tan maravillosas por fuera, en su punto perfecto, pero cuando las partes te das cuenta de que están todas oxidadas e incomibles.
Soy una palta incomible, que por más que vaya a terapia, por más que lo intente, siempre voy a estar rota por dentro, una palta que siempre va a pensar que lo mejor es que la tiren por la basura, y ese es mi miedo, querer tirarme a la basura, tener un hijo, una hija, y que en algún momento su mamá se tire por la basura, no me perdono la sola idea de pensarlo, me duele, no quiero eso para ese hijo o hija que ni siquiera tengo, porque siempre que he pensado en tener un hijo o hija lo he pensado queriendo darle todo lo que pueda, teniendo todo a su disposición, que sea lo más querido y esperado del mundo, dale todo lo que yo hubiese querido que me dieran a mi, que mi pareja lo quiera con todo su ser, que le de todo de si también, que seamos ambos en conjunto dándolo todo por ese ser tan especial que algún día será un adulto, un adulto que no merece cargar con las trancas de su mamá, una mamá que sería yo, que no sé como podría enseñarle cosas que a mi al día de hoy me trancan, cómo enseñarle de amor propio cuando me odio tanto, como enseñarle sobre las frustraciones y manejarlas si a mi me consumen, como enseñarle a cuidarse a si mismo si yo me desvivo por los demás.
Nadie te enseña a ser mamá, pero siento que uno debería ser consciente cuando hay cosas de uno mismo que están tan dañadas que ese daño se puede ramificar y crear una cadena de daño a seres que quieres y amas con todo tu corazón.
Probablemente si alguien lee esto me va a encontrar ridícula a más no poder, pero creo que ese es el punto de haber comenzado este blog, soy ridícula, y tengo que dejar pruebas de mi ridiculez.