Todos nos creemos poetas cuando tenemos el corazón roto, somos el lenguaje que viene desde el corazón hasta la tinta hecha sangre para hacer unos pequeños versos. Hablando de nuestro sufrimiento, de los sinsabores, del dolor que nos provocaron o provocamos. Todos somos valientes por irnos o quedarnos. Por contar con letras nuestro mÔs bello presente o aquel cruel pasado.
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