Mataron a una perrita en una peluquería en Caracas a golpes. No es el hecho de la mascota (exclusivamente) sino el cómo, una vez más, aflora la violencia en otra de sus formas quedándose en los miles de casos impunes en este infierno de Dante llamado Venezuela.
Y claro, hay extremistas que asumen que porque a una le duela la forma en la que han asesinado -sí, porque matar un ser vivo es un asesinato- a la perrita es directamente proporcional a cuánto a una NO le importa que maten a niñxs, que hayan viejitxs carentes de salud, pobreza, crisis económica, etc. Porque según estas personas, evidentemente una tiene dedo y medio de frente en el que sólo cabe tocarse el corazón por 1 (se lee UNA) causa de forma exclusiva.
El pensamiento venezolano se ha podrido tanto que ahora hasta pelean por lo que una debería pelear o no. Parece que hemos vuelto a estadios primitivos del razonamiento donde la complejidad y multiplicidad de las cosas no se procesa, forma de ver las cosas típica de reduccionistas en modo 'Blanco o Negro'. Concreto y simplista. Infantil a la N potencia por no decir de imbéciles.
No continúo porque estoy cansada y me pongo más ácida al caer en este estado.
Ahí dejo eso.