Cuando recién empieza el flirteo de palabras con alguien de otra ciudad los deseos son muy salvajes. Cuando seas mi novia lo único que te va a doler de estar a mi lado serán las piernas, le escribía. Ya quiero que vengas. Y que te vengas. Ya verás que conmigo vas a entender por qué no funcionaron las relaciones con tus exparejas. Ya te quiero despertar con un oral, ¿me vas a dejar chupártela cuando despierte? Debí desearle cosas mejores como: Cuando seas mi novia voy a juntar uno a uno los pedazos que de tu corazón quedaron dispersos. Voy a tocar tu alma con un suspiro que vas a recordar entre sonrisas cuando pasen los años
El hombre del telescopio, Quetzal Noah















