La argumentación como habilidad, con todas las acciones orales y escritas que implica, está inmersa en la vida cotidiana del individuo; en cualquier diálogo, conversación, charla o discusión se busca, parcial o ligeramente, convencer o persuadir de una idea a un único individuo o a toda una colectividad (Calsamiglia y Tusón, 1999). Asimismo, constantemente el contexto social presenta diversas oportunidades cotidianas para emplear dicha habilidad en la oralidad, a saber: ante una discusión acerca de la legalización del aborto, ante un dilema por qué outfit es adecuado para una reunión, ante el debate acerca de qué personaje tiene mayor poder en un determinado anime o ante el choque de postura con un colega acerca de si la iconoclasia es "bien" ejercida por el movimiento feminista. No obstante, existen también situaciones donde la habilidad argumentativa se vuelve mucho más formal, esto en la escritura, mayormente, menciónese: una propuesta de trabajo a una empresa, una queja al secretario de estado, o dentro de un contexto más académico, un ensayo, una tesis o una investigación.
Calsamiglia, H. y Tusón, A. (1999). Las cosas del decir: manual de análisis del discurso. Editorial Ariel.