De los 100 mejores alimentos. 2: garbanzo
El nombre científico del garbanzo es Cicer arietinum —conformado por el término latino cicer “cosecha” y arietinum “ariete” o “espolón”, por la forma que tiene la semilla—. En alguna época, según cuenta una anécdota, se asumió que el apellido de Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.) tenía que ver con el nombre científico del garbanzo, ya que, pensaban, su apellido era consecuencia de una verruga que este personaje albergaba en la punta de la nariz, justamente del tamaño de una de estas semillas.
Plinio el Viejo, erudito romano, ya mencionaba al garbanzo como una de las leguminosas consumidas por sus compatriotas. En el siglo XX los arqueólogos estudiaron los asentamientos de Hacilar y Catal Hüyük en Turquía, en donde fueron encontrados los primeros vestigios de la domesticación de la planta del garbanzo y de otras leguminosas. Asimismo, se sabe que a finales de la Edad de Bronce los garbanzos estuvieron presentes desde los Jardines Colgantes de Babilonia hasta la isla de Creta.
A España fue introducido por los cartagineses. Ya en la literatura clásica española es nombrado por la pluma de los más afamados escritores; el mismo Cervantes, en “Don Quijote de la Mancha”, lo cita de esta suculenta manera:
Dijo el ventero: “Lo que real y verdaderamente tengo son dos uñas de vaca que parecen manos de ternera o dos manos de ternera que parecen uñas de vaca; están cocidas con sus garbanzos, cebollas y tocino, y a la hora de ahora están diciendo: ¡Cómeme! ¡Cómeme!”.
No en vano, esta saludable leguminosa sigue vigente, pues es un alimento muy económico, de delicioso sabor y está lleno de propiedades. Comencemos por mencionar su aporte nutritivo; 60 gramos de garbanzos secos te brindan:
218 cal.
3.5 g de grasas totales.
12 g de proteínas.
37 g de carbohidratos.
10.3 g de fibra.
232 mcg de folato.
65 mg de magnesio.
393 mg de potasio.
2 g de zinc.
66 mg de calcio.
3.9 mg de hierro.
Vitaminas B1, B2, B6 y C.
Al ser un alimento rico en proteínas, los garbanzos son una muy buena opción para los vegetarianos y una gran fuente de fibra. Su fibra insoluble se adhiere al colesterol, lo que ayuda a que lo elimines del organismo y a que reduzcas su nivel en sangre, previniendo así cardiopatías y apoplejías. De la misma forma, previene el estreñimiento y los trastornos digestivos, tales como el síndrome de colon irritable y la diverticulosis. Por otro lado, los garbanzos son ricos en folato, vitamina que reduce los niveles de homocisteína de la sangre; este compuesto químico es un factor de riesgo en el padecimiento de enfermedades cardiovasculares. Igualmente, son ricos en magnesio, que relaja las arterias y protege contra los ataques al corazón. El potasio que poseen, ayuda a equilibrar los fluidos corporales y a prevenir la retención de líquidos. Las sustancias químicas vegetales que contienen son auxiliares en la contención de algunos tipos de cáncer. Esta leguminosa es un alimento ideal para aquellas personas que necesitan energía extra a largo plazo -como los deportistas- debido a que los hidratos de carbono que ofrece son de absorción lenta.
Si deseas variar tu dieta mediante la incorporación de energía saludable, minerales, vitaminas y fibra, el garbanzo es una muy buena opción, ya que además de tener un sabor muy agradable es muy versátil cuando de su preparación se trata, pues lo puedes incluir en diversos platillos.
Un consejo práctico: debido a que son muy duros, para su preparación debes ponerlos a remojar varias horas antes de que los pienses cocer; de hecho, si puedes dejarlos por veinticuatro horas mejor, si no, por lo menos déjalos toda la noche. Para cocerlos se requiere una hora y media por lo menos. Los que venden ya envasados también son una buena opción, pues logran conservar sus nutrientes.
Te dejo la receta del humus, para preparar en casa:
Ingredientes:
200 g de garbanzos cocidos (si utilizas garbanzos de bote, escúrrelos bien).
2 dientes de ajo bien picados.
1 cucharada de agua.
1 cucharada de aceite de oliva extra virgen.
1 cucharadita de ajonjolí.
Comino molido al gusto (un pellizco).
Sal y pimienta negra (molida).
Para preparar:
Ponemos todos los ingredientes en el procesador y trituramos hasta conseguir una pasta homogénea (que no quede ningún trozo de garbanzo). Según te guste la textura -más o menos espesa-, vas agregando el agua y el aceite de oliva.
Ya que conseguiste la consistencia que buscas, coloca el humus en un platito bajo y lo extiendes dejando unos surcos, los cuales puedes hacer con un tenedor. En ellos pondrás un poco de aceite de oliva cuando lo lleves a la mesa.
Puedes espolvorear con un poco de pimentón, le da un poco de color.
Es muy común que no incluyas leguminosas en tu dieta diaria, pero tienen muchas propiedades y beneficios potenciales. Comienza a probar los garbanzos e incorpóralos a tu alimentación diaria. Solo recuerda: debes ser constante en su consumo para realmente disfrutar de sus beneficios.
Recuerda… ¡tú generas el cambio!
Fotos: Thinkstock
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