lucas salgado ruiz tiene treinta y dos años y es de tijuana, méxico. es empleado en una tienda y vive en el 5C de la torre arborway. / escrito por aleu. .𖥔 ݁ ˖. tablero › biografía › introducción › playlist

Kiana Khansmith

if i look back, i am lost

祝日 / Permanent Vacation

tannertan36
occasionally subtle
Peter Solarz

Love Begins
Misplaced Lens Cap
tumblr dot com
he wasn't even looking at me and he found me

oozey mess
YOU ARE THE REASON

blake kathryn
we're not kids anymore.

@theartofmadeline
Today's Document
Jules of Nature
RMH

pixel skylines
Sweet Seals For You, Always

seen from Indonesia

seen from Finland

seen from United States

seen from Singapore

seen from Switzerland
seen from Malaysia

seen from United States

seen from Ghana

seen from Canada

seen from Switzerland
seen from Spain

seen from Netherlands
seen from United Kingdom

seen from Türkiye

seen from United Kingdom

seen from T1

seen from United States
seen from France
seen from United Kingdom
seen from Malaysia
@lucasalgadc
lucas salgado ruiz tiene treinta y dos años y es de tijuana, méxico. es empleado en una tienda y vive en el 5C de la torre arborway. / escrito por aleu. .𖥔 ݁ ˖. tablero › biografía › introducción › playlist

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
mirada que se encontraba fija sobre la pantalla de su celular, se alza en movimiento casi dramático cuando escucha palabras dirigidas a lucas, o al menos asume que se trata de él debido a reacción inmediata, que provoca una carcajada inevitable. risa resuena genuina entre los labios, se desarma lentamente con gracia, casi cual si fuese melodía suspendida en el tiempo ; una de sus manos incluso viaja al estómago. “ponete en su lugar, si vos fueses adolescente pensarías lo mismo.” tiene que juntar fuerza de voluntad para evitar reír mientras habla, aunque no puede ocultar la sonrisa que danza en comisuras, indeleble. “pero lu, no les hagas caso —sos literalmente un pibe.” manera de referirse a personas jóvenes, adolescentes o quienes estaban rondando los primeros veintes, algo que no era el caso contrario y quizás por eso, busca molestarlo un poquito.
Le saca una risa corta. "Cuando era adolescente no era un cabrón que iba por la calle pensando que nadie me iba a entender el español en pleno Estados Unidos de América." Porque es bien sabido que la mitad de este país ni siquiera es de este país. Aún canturreado con la risa de los dos en el aire, suspira: "Pinches morritos." Una brisa les mueve el cabello y se siente poco estresado, agradece al cielo el momento. La compañía de Giada, desde que se conocieron, ha sido siempre un trago agradable a sus días. Se siente, de alguna forma, en casa. "Sos un pibe." La imita con gracia. "Me encanta escuchar eso." Cuando las palabras salen, se percata de como suena e intenta con fuerza no sonrojarse en la obscuridad, bajo los faros profundamente amarillos del edificio detrás suyo. "A los treinta y dos ya no lo soy, desafortunadamente. Chingado, ahora entiendo por qué me ha gritado viejo."
asiente de inmediato mientras se apresura a refugiarse bajo el toldo más cercano, sosteniendo las bolsas contra su pecho para proteger sus libros recién comprados de la lluvia y, por supuesto, también su maquillaje. ‘ totalmente .’ coincide con una pequeña mueca. ‘ una feria del libro debe ser de los peores lugares posibles para que empiece a llover. todo aquí tiene una relación muy delicada con el agua. ’ suelta una risita y acomoda mejor las bolsas antes de continuar. ‘ en manhattan llueve bastante más que eso, tenemos lluvia repartida durante todo el año, así que no es algo raro de ver. aunque honestamente sigo sin disfrutarla cuando me toma por sorpresa. ’ alza la vista hacia el cielo gris por un instante. ‘ aunque sí me gusta mucho la lluvia cuando ya estoy instalada en casa, leyendo algo, envuelta en una manta con un café o un chocolate caliente y sin ninguna obligación de salir. esa versión de dìa lluvioso me parece perfecta. ’
Voltea de un lado para el otro, pero solo se encuentra con que todo el mundo aquí ya está acostumbrado a estos arranques del cielo: los toldos de cada uno de los puestos de librería están impecables y los estantes de los libros están posicionados de una forma casi medida para que ni siquiera les rebote un poco del agua que cae en riachuelos por las lonas de plástico. Claro, era obvio. A los que viven en el desierto todo lo que tenga que ver con agua y verde los impresiona. "Parece que igual está todo bajo control." Es más una frase para él mismo que para su compañía. Lucas nunca ha estado en Nueva York. A veces resulta un poco risible como, a pesar de que consiguió en determinado momento tener algo de dinero, nunca lo usó realmente en cosas como viajar. Ahora piensa, ya estando en Boston, que fue una tonta decisión. "No lo sé, soy más de sol, creo, pero tu plan suena adorable."
‘ venga, no vayan a saltarnos. ’ tironea despacito de antebrazo masculino, paciencia para aquellos eventos había sido aquel perfeccionado desde tiempos universitarios, muchas veces estando del lado de la organización, en realidad prefiere notoriamente el encontrarse del lado de los admiradores antes de estar enfocándose en controlar a un montón de personas. ‘ media hora es un excelente tiempo para una fila en esta feria. ’ admite entonces, intenta también imprimir un poco más de ánimo con la forma en la que sonríe de manera un poquito más ancha, lo hace también en un gesto más dulzón. ‘ además, nos hacemos compañía mutuamente... ’
Hace un gesto mínimo volteando a ver la larga fila de gente y supone que, una vez más, es su mentalidad de pueblo pequeño el pensar que media hora de fila es demasiado. Los eventos de este tipo en grandes ciudades deberían recordarle más a Las Vegas que a Sparks, donde nada pasa nunca. Su pie rebota un poco con el suelo, fugando un poco de exasperación, pero finalmente con resignación de por medio. "Bien, bien, okey. Tienes razón." Su mirada recorre los alrededores hasta que se le prende un foco en la cabeza. Le tiende su bolsa con libros y le dice: "Espera aquí un segundo." Corre y en una rápida transacción, compra a $5 un pretzel y un par de servilletas. De regreso, lo alza un poco en triunfo. "Algo bueno tenía que salir." Lo inclina para invitarla a darle una mordida.
aunque nunca se va a negar a ir a un par, los bares a los que ha asistido esa noche no suelen ser donde habitualmente uno encontraría a la rubia. prefiere los lugares más callados, con la luz más tenue y una buena selección de vinos. incluso considerando esto, no la ha estado pasando mal. a tal grado que accedió a ir a otro bar. le ofrece una sonrisa a su acompañante cuando jala la silla para ella. “gracias.” toma asiento, acomodando su falda al hacerlo. “es el más lindo al que hemos ido hasta ahorita.” desconoce si su velada terminará después de ese bar o no, es por eso que no le otorga el premio ganador, aún. “oh—buena pregunta.” observa a su alrededor, apreciando los pequeños detalles que ofrece el bar y utilizándolos como pistas para saber cuál sería el precio de la bebida más cara. “sesenta y cinco dólares.” responde finalmente. lo hace con confianza, a pesar de que en realidad no tiene idea de si está cerca o no. el tiempo no podría ser más perfecto, pues es justo cuando ella termina de hablar que les traen los menús de bebidas. “espera” coloca diestra sobre ambos menús antes de que el pueda tomar uno de ellos. “tienes que decirme tu respuesta antes de que los puedas ver.”
Observa, hipnotizado por lo que apenas fueron un par de segundos, como las luces amarillas del árbol artificial se reflejan en las pupilas de la chica cuando observa el lugar con curiosidad estimada. "¡Oh!" Escapa luego de su boca, y con una amplia sonrisa, se pasa la lengua por los molares entre asombrado e incrédulo de la aproximación de la rubia. "Podría ser, lo encuentro bastante cerca." Asiente mientras piensa en su propia respuesta. Sin pensarlo demasiado, también musita: "Diría que me aterra la gente que quiere pagar sesenta y cinco dólares por un trago pero, quien sabe, tal vez es envidia." Bromea. Sus ojos van por inercia al menú que le pasan a Tate, y antes de que pueda enfocar la mirada, ella hace bien en taparlo todo con la mano. Le hace sonreír porque, una vez que él viera ligeramente el contenido de la carta, el juego termina. Aunque tal vez ya ha terminado, porque se acuerda de cada detalle del de todos los últimos bares a los que ha ido. "Debo confesarte una cosa." Aprieta los dientes y los muestra, en un gesto muy suyo de cuando va a decir una verdad. "El trago más caro del último bar es de ochenta y siete dólares. Y el del bar anterior, de cincuenta y siete. No es que me los haya estado aprendiendo a propósito." Siente aclarar. "Tengo algo así como una memoria privilegiada. Fotográfica. —Voto por setenta y dos."

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
‘ ¿crees que me importa que seas mexicano? ’ pasos se detienen, cuerpo gira hacia interlocutor, lanzando las llaves hacia un cuenco de cerámica colocado en repisa colgante. pies se quedan plantados en el sitio, confusión inundando su rostro como si preguntara en voz alta si lo dice en serio. ‘ yo soy medio rusa y búlgara, por si quieres decir algo al respecto. ’ sarcasmo impregna sílabas, también curvatura fingida que aparece antes de darse la vuelta. ‘ hace poco una vecina me robó un cuenco de cerámica después de pedirme sal. pero claro, no puedo decirle nada a una señora mayor. ’ bufa mientras se encamina hacia cocina abierta, que permite visión panorámica del salón y de figura masculina. ‘ ¿te apetece tomar algo? ’
Frunce el ceño, negando con la cabeza con rapidez, haciendo un puchero con la boca cuando la mira. La examina con detalle, buscando el atisbo de la herencia en su piel o en sus rasgos, y claro que se ve extranjera —si bien no es precisamente obvio, no es la clásica Tracey rubia de ojos azules. Lucas siente que él mismo podría pasar como un blanco cualquiera de vez en cuando, por su estatura y por su piel no tan morena, pero eso es porque primero, mucha gente cree que todo mexicano es de un solo tipo de estatura y color, y segundo, porque no lo han escuchado hablar, con su acento marcado característico. "Claro, porque los mexicanos tenemos derecho a ser medio racistas." Se cuela la ironía en sus palabras, jugando. Cuando ella se da la vuelta, sus ojos batallan en concentrarse en otra cosa que no sea su figura. Procura que ella no se de cuenta cuando vuelve a encararlo. "Lo que vayas a tomar tú." Traga saliva y se acerca un poco. "Sobre el robo, yo te recomiendo la venganza. Pídele un poco de sal y no lleves cuenco, así te lo devolverá."
inevitable no arrugar naricita al escuchar confidencia opuesta. no hay prejuicio, sino un genuino rechazo por comidas instantáneas que ha desarrollado a lo largo de su vida. necesidad de llevar una dieta balanceada para sostener entrenamientos, le llevó a aprender a cocinar como una consecuencia natural. ' ¿no se te da bien la cocina? ' indaga, manifestando genuina curiosidad. inspecciona hierbas en exposición, decidiendo qué llevar. ' ¿has visto la albahaca? debería estar por aquí... '
Duda antes de contestar, moviendo la cabeza hacia los lados y achicando los ojos analizando su propia respuesta. "Yo diría que se me da bien, pero debo admitir que no he tenido muchas visitas en casa para confirmarlo." Hasta cierto punto, Lucas era un tipo reservado. No porque tal cual quisiera, sino porque después de que murió su mamá, se volvió un poco más retraído y a sus amigos solo los frecuentaba fuera de casa, nunca un paso dentro. Era como su espacio sagrado. Después, las cosas cambiaron, y ahora han girado 180 grados. "Fresca no, lo siento. ¿Para qué la quieres?"
se da cuenta pasados varios segundos de que los intentos de lucas para hacer funcionar el elevador son fallidos, que el aro luminoso no está allí y los números en la pantalla superior no responden para hacerles saber que las puertas de metal van a abrirse prontamente. innecesariamente, ella va a presionar el botón también con su mano más libre ( como si fuese a cambiar algo entre hacerlo él y hacerlo ella ), y efectivamente, las puertas no se abren. "yo en el siete... no hay manera," alza las cejas, niega una vez mientras alza ambas manos que sostienen bolsas de plástico y papel marrón. "supongo que tendremos que cenar aquí y quizás dormir también hasta que lo reparen," dramatiza, más que nada porque en realidad está demasiado cansada por caminar todo el día en su calzado incómodo como para hacer un mínimo esfuerzo.
"Si... dormir no lo creo." Aprieta y enseña los dientes en un gesto desanimado. "Pero podemos comer junto a la fuente, afuera." Y tras un par de segundos en los que analiza las posibilidades, baraja las bolsas de comida hasta estar repleto en una mano para poder usar la otra para quitarle a Day las suyas, y subirlas a su montaña que apenas lo deja ver hacia enfrente. "¡Tu abres la puerta!" Le arrebata la palabra antes de que ella pueda chistar, dando pasos largos hacia enfrente. Eventualmente tendrán que subir los cinco / siete pisos respectivamente, pero podrán hacerlo una vez que tengan el estómago lleno y así podrán lamentarse más durante el transcurso. Pasando el umbral de la puerta, ya la luz del día se había desvanecido prácticamente por completo y las luces de los faroles exteriores eran más prominentes que el mismo atardecer que se escondía entre las rendijas entre edificios. Le gusta la idea de compartir espacios como este en el exterior, lo hacía todo el tiempo en su casa en Nevada, sentado en las sillas de picnic en el patio trasero. Este es, ahora sentado en el borde de la fuente, su patio trasero ahora.
ᯓ⟡ … ❪ 🌙 ❫ ∗ para un starter de madrugada regresando al edificio en el que 𝗠𝗢𝗥𝗚𝗔𝗡 invite a 𝗟𝗨𝗖𝗔𝗦 a pasar.
llaves no se insertan del todo en la cerradura, porque en medio de accionar se gira para mirarle. ‘ puedes pasar si no me vas a robar, o te echaré a patadas de aquí. ’ curvatura fingida. finalmente la llave gira en la cerradura y entra en apartamento, invitación implícita cuando deja la puerta abierta a sus espaldas. ‘ y no puedes quedarte a dormir. ’ eleva la voz sin mirar atrás.
𓂃 · @lucasalgadc
La mira perplejo y rota un poco su cuello para ladear la cabeza. "¿Crees que está bien decirle eso a un mexicano in big 2026?" Será muchas cosas en la vida, pero definitivamente no es estúpido, y si una chica te invita a pasar a su casa en la noche, Lucas acepta y ya no chista. Así que le sigue los pasos y cierra la puerta a sus espaldas. Su apartamento era distinto al suyo, considerando que él no tiene muchos muebles, o muchas pertenencias en general. "No te preocupes, no vivo muy lejos."
🌧️: refugiándonos de la lluvia bajo el toldo de una librería independiente en Back Bay, w @alarabnc.
"Una feria del libro tiene que ser el peor lugar del mundo para una lluvia, ¿no?" La brisa de las gotas que caen se estrella en su cara con una suavidad que le resulta relajante. Con el brazo cubre la apertura de la bolsa de plástico donde llevaba los libros que acababa de comprar, deseando no se humedezcan. "Donde vivía antes casi no llovía, tal vez unos veinte días al año. Me parece surreal."

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
🌆: sentados en las escaleras de Copley Square después de recorrer el festival todo el día, w @giadvs.
"Ya no tengo 18 sabes, ya me duelen las rodillas." Exagera con Giada, y termina por esparcirse por todas las escaleras, codos en el escalón detrás de su espalda y recarga hacia atrás la cabeza. Lucas era largo y delgado, suele llamar la atención, y cuando pasa frente a ellos un grupo de pre adolescentes jugueteando, puede escuchar a uno de ellos decir en español: '¡Me duelen los pies, me quiero tirar como el anciano flaco ese!'. Se ve obligado a replicar alto: "¡Te escuché!" y girar los ojos negando con la cabeza.
🪑: compartiendo una mesa diminuta porque toda la ciudad parece haber tenido la misma idea esta noche, w @xanburne.
Afuera de cada pequeño puesto del Dine Out Boston, los restaurantes ponen un par de sillas y mesas cafeceras que están hechas más bien para esperar que para comer, o eso piensa Lucas cuando Xander y él toman sus platos y se acomodan, y la gente les pasa por un lado riendo y disfrutando. Han probado un par de muestras gratis en el camino, pero ese lugar olía tan bien que tenía que aprovechar una cena completa. "El otro día pasé por el Boston Sports Institute. Es más grande de lo que pensé." Se lleva un bocado a la boca y hace un pequeño sonido de satisfacción.
🍝: perdiéndonos entre los puestos del Banquete Italiano mientras alguien insiste en que “solo iba a probar un cannoli”, w @arlovz.
El aroma era espectacular. No había muchas palabras con las que Lucas pudiera describirlo antes de babear como un bebé gracias al antojo. Encima, este evento era justo como se lo imaginaba: los italianos (¡Legítimamente italianos!) se gritaban de puesto en puesto como si fueran todos amigos o enemigos, o como en El Padrino, o como en una versión de los Montesco y los Capuleto como en la película de Little Italy. Espera a Arlo un momento hasta posarse a su lado con el cannoli en una mano y musita: "¿De verdad nos vamos a ir sin probar eso? Viejo..."
🥡: regresando al edificio con comida para llevar de Dine Out Boston y descubriendo que el elevador dejó de funcionar, w @dayspringz.
Se pueden hacer amigos en los lugares más y menos esperados. No es que se le dificulte a Lucas entablar amistades (a pesar de su manera inicial de ser incómodo), es que sin duda nunca se las espera o se las ve venir, especialmente si sale solo de casa en una inmensa ciudad como esta. Pero últimamente encontrarse a sus vecinos ha sido ridículamente sencillo y, curiosamente, Day tiene una vibra muy contagiosa. Cuando el botón del ascensor no prende, él vuelve a presionar, pero después de varios intentos y de un silencio total del aparato, vuelve con ella, repleto de bolsas de takeout de como cuatro puestos distintos, y comenta con una sonrisa medio irónica: "Bueno, vivo en el quinto piso."
🍓: comprando ingredientes para una cena, w. @elliewng.
"He sobrevivido de macarrones con queso de microondas desde que llegué aquí, lo juro." Sostiene un mazo de cilantro a la altura de sus ojos, examinándolo. Este sitio era genial. Era como una especie de mercado donde tenían más cosas extranjeras que las típicas comidas en caja y listas en 3 minutos que acostumbran los supermercados gringos. Allá en Sparks, su mamá y él solían hacer el mandado en un sitio pequeño de un señor hindú, que si bien sus sabores son distintos, suelen albergar especias que podrían parecerse a las mexicanas. Ahí, con ellos dos, fue donde él aprendió a cocinar. Entonces claro que le emociona encontrar cilantro fresco para preparar unos buenos chilaquiles para los dos.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
📚: atrapados en la fila de firmas de un autor famoso, w. @eddvies.
"Que puto chiste." Perplejo, admira la fila que se ha formado frente a Jorge M. Masson, un autor en español que acaba de descubrir, y que ni de broma hubiera pensado que podría reunir esta cantidad de gente en pleno Boston. Pero nuevamente, Lucas ha vivido en Sparks, Nevada durante demasiado tiempo, y acostumbrado a las ciudades pequeñas, subestima la variedad de personas que una gran ciudad puede albergar. Habían llegado apenas dos minutos tarde a la apertura de las firmas. "Esta fila nos va a llevar media hora."
🥂: entrando a “solo un bar más” antes de terminar la noche completamente distinta a como empezó, w @mvercer.
No muy lejos de casa, hay una calle de Boston que resulta concurrida por la gente local. Lucas, como un completo extraño todavía a este sitio, le gusta tomar las recomendaciones de la gente que atiende en la tienda de videojuegos (donde los clientes son de lo más amables) así como lo hizo con la primera cita con Tate. 'Este sitio es perfecto para la gente que le gusta hacer barhopping' fueron las palabras que lo convencieron y al parecer, que convencieron a ella también. Quizá no se lo dijeron expresamente, pero ¿es esta una segunda cita? fue demasiado espontánea. Él suele ponerse nervioso con esos detalles, así que en vez de preguntárselo directamente, prefiere pasar el rato hasta que ella lo traiga a la mesa, si es que lo hace. Un cadenero les abre la puerta a un bar más, un lugar de ladrillos que tiene una simulación de un árbol de luces en medio, y una mesera entre todo el ruido les da justo una mesa debajo de ahí. Jala una silla para ofrecércela a Tate mientras señala un menú de bebidas para que se los hagan llegar, y luego, jala una para él mismo y la acerca un tanto a la de ella para poder escucharse entre el estruendo. "Este lugar es más lindo que el anterior." Alza la voz. "Apostemos: ¿a cuánto está la bebida más cara?"