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La Fortaleza de Pedro y Pablo, donde nació San Petersburgo
Cuando el zar Pedro el Grande lanzó a su imperio a una nueva era de expansión política, puso sus ojos sobre un punto fronterizo para convertirlo en una capital portuaria que vinculara a Rusia con Europa y la proyectara como potencia. Esa aventura comenzó con la construcción de la Fortaleza de Pedro y Pablo.
En el año 1700, Pedro lideró una coalición para terminar con el dominio del Imperio de Suecia en el Norte y Este de Europa. La Gran Guerra del Norte terminaría recién en 1721, con los suecos cediendo a Rusia el primer lugar como imperio de Europa Oriental.
El Golfo de Finlandia era la puerta que necesitaba Rusia para cortar la influencia sueca a través del mar Báltico, y a su vez utilizarlo como la ruta más directa, rápida y económica, hacia el resto de Europa.
Por eso en 1703, Pedro mudó la capital del imperio a un páramo pantanoso que se convertiría en una de las ciudades más bellas del mundo.
La Fortaleza de Pedro y Pablo comenzó a construirse en 1706 por el arquitecto italiano Domenico Trezzini, para reemplazar el primer bastión hecho de madera, que Pedro construyó con el ingeniero militar francés Joseph Gaspar Lambert.
Trezzini era uno de los grandes arquitectos que Pedro instaló en la nueva capital que se debía levantar sobre una zona pantanosa y que representaba un gran desafío de ingeniería.
El fuerte que protegería uno de los flancos del río Neva, fue diseñado según el estilo de la época, con una forma hexagonal, con bastiones en forma de estrella en sus extremos.
Se terminó de construir en 1740 y nunca necesitó ser utilizada para defender San Petersburgo.
Desde el corazón de la fortaleza despega hacia el cielo uno de los emblemas de la ciudad: la resplandeciente aguja dorada de la Catedral de Pedro y Pablo, construida también por el propio Trezzini entre 1712 y 1733.
La catedral aloja en su interior las tumbas de casi todos los gobernantes, desde Pedro I hasta Nicolás II, el último de los zares cuyos restos fueron llevados allí en 1998. Los restos de Catalina la Grande también descansan allí.
Cuando el premier soviético Nikita Kruschev ordenó su restauración con motivo del 250º aniversario de la ciudad, los trabajadores dejaron escondida una nota en una de las alas del ángel que remata la aguja, en la que se disculpaban por el pobre trabajo que pudieron hacer en poco tiempo.
Fue hallada en 1997 cuando otro equipo de restauradores la estaban limpiando. Ellos también decidieron que era una buena idea dejar un mensaje para el próximo equipo que suba hasta allí para preservar este patrimonio.
El lado oscuro de la fortaleza también tendría su lugar en la historia de la fortaleza. Dentro de sus muros funcionaba la policía secreta del zar y Trubetskoy, una de las prisiones más temidas y cuyo primer detenido fue el hijo del propio Pedro, el zarevich Alexei, condenado por conspirar contra su propio padre.
Por esos calabozos pasaron célebres como el escritor Fiódor Dostoyevski; el anarquista Kropotkin; Alexander Ulianov, el hermano e inspirador de Lenin; Josip Broz Tito, el líder comunista yugoslavo, y el líder revolucionario ruso León Trotsky.
El Bastión Trubetskoi recibió su nombre por el asistente de Pedro, Yuri Trubetskoi, que supervisó la construcción diseñada por Trezzini, entre 1708-1709.
Siempre una invocación al terror. Al menos así funcionaba en el imaginario colectivo y la propaganda bolchevique reforzó esa imagen como sinónimo de represión y tortura.
No obstante, la realidad sería bastante diferente. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los detenidos estaban allí por motivos políticos y no por crímenes venales. Cualquier visitante podrá darse cuenta que los calabozos son realmente enormes y estaban ocupados por una sola persona.
Según los registros, la población estable de la prisión era de alrededor de 100 internos, que tenían acceso a papel, tabaco y todo tipo de literatura. Cuando la Revolución de Febrero de 1917 liberó la prisión, sólo había 19 detenidos.
👆En la celda número 60 estuvo detenido Leon Bronshtein, conocido como Trotsky, entre el 4 de abril y el 3 de junio de 1906.
Tras la revolución bolchevique de octubre de 1917, gran parte de la fortaleza fue abierta como museo. La casa de moneda aún sigue funcionando y es la imprenta de dinero más antigua de Rusia.
La fortaleza abre sus puertas a las 6 y cierra a las 22 hs.
Exhibiciones
Fortaleza y Catedral:
Horario: 10 a 18 hs
Entrada: 350 rublos
Trubetskoi:
Entrada: 150 rublos.
Horario: 10 a 19 hs
El Obrero y la koljosiana, la pareja más famosa de Moscú
El realismo socialista dejó un legado artístico único, y el monumento del Obrero y la Koljosiana es el sello más representativo de la Moscú soviética.
Empecemos por aclarar que koljós es la contracción de kollektívnoye jozyaistvo: granja colectiva. Estas explotaciones eran trabajadas por campesinos organizados en cooperativas.
La colosal escultura es el broche de oro luego de pasar el día el el distrito Ostankinsky. Allí se puede visitar, completamente restaurado, todo lo que la Unión Soviética quería mostrar de sí.
El VDNKh, o Centro Panruso de Exposiciones, es un descomunal parque con fuentes de oro y un pabellón dedicado a cada una de los quince países que integraron la Unión Soviética.
El Museo de la Cosmonáutica, que expone el orgullo de la nación que lanzó el primer satélite, Laika, la primera perra en el espacio, y a Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, el primer hombre y la primera mujer en convertirse en ir al espacio.
Y caminando unos metros hacia la izquierda cuando se sale del VDNKh, con un brillo único sin importar el clima, se recorta esta estatua, que es la expresión más acabada del arte y la propaganda soviética.
Un mensaje para Hitler
La obra fue diseñada para ser la pieza central del pabellón soviético de la Exposición Internacional de París de 1937.
Sin duda, la artista Vera Mukhina tenía la consigna de impresionar con el trabajo que le habían comisionado. La revolución cumplía veinte años y era la primera vez que la URSS era invitada a un evento internacional de esa magnitud.
En Europa occidental, la influencia del comunismo se consolidaba en las clases obreras. Hitler, Mussolini y Franco ascendieron al poder en Alemania, Italia y España para reprimirlos.
Obrero y Koljosiana son dos estatuas en movimiento, hombre y mujer avanzando a lo más alto de una cúspide representada por su pedestal, erguidas frente al viento y sosteniendo en lo alto y con sus brazos extendidos, una hoz y un martillo, símbolos del comunismo que representan la unión de los obreros industriales y los campesinos comunales.
El pabellón soviético estaba ubicado frente a la exhibición de la Alemania Nazi. Es decir que el obrero y la koljosiana miraban triunfantes desde lo alto a los colosos teutones elegidos por Goebbels.
El diseño de Mukhina y el arquitecto Boris Iofan estuvo inspirado en la estatua de los héroes griegos Harmodio y Aristogitón, asesinos del último tirano de Atenas, que desde entonces comenzaría a vivir como una democracia.
Ocho años más tarde, rodeado por el Ejército Rojo que había tomado la ciudad, Hitler se suicidó en su búnker de Berlín.
De regreso a Moscú, la pareja de colosos fue dispuesta en el ingreso de la Exhibición de Logros de la Economía Nacional, como se llamó originalmente el VDNKh cuando se inauguró en 1939. No obstante la estatua fue puesta en un pedestal provisorio.
Por este trabajo, Mukhina recibió el Premio Stalin. Algunas de sus obras pueden encontrarse en el Muzeón.
En 1947, Obrero y Koljosiana se convirtió en el logo de Mosfilm, el estudio que desde su fundación produjo películas que revolucionaron el arte cinematográfico, marcando la vanguardia de la época de la mano de los directores Serguéi Eisenstein y Andréi Tarkovski.
Esta nueva exposición hizo que finalmente le construyeran un pedestal similar al que tuvo en París, y es el que podemos ver actualmente.
En 2014, una reproducción móvil fue parte de la animación de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se realizaron en Sochi, entre los indiscutibles landmarks de Rusia.
👆 📷 © How Hwee Young / EPA
La escultura de acero inoxidable mide 24.5 metros y alcanza los 60 metros sobre el pedestal, donde funciona un museo, una sala de conciertos y es un pabellón en sí mismo.
👆 Maqueta del museo de pabellón que se visita en la primera planta
Es el quinto monumento más alto de Rusia. El primero, y como era de esperar, es la torre del monumento a la victoria en Pobedy Park que honra el triunfo sobre el nazismo en 1945.
El segundo es el cohete del Museo de la Cosmonáutica, a la entrada del VDNKh, seguido por el de Pedro el Grande, sobre el Moscova junto al Muzeon, y el Llamado de la Madre Patria en Volgogrado.
Horarios
Museo: 12 a 21 hs. Cerrado los lunes.
Todo lo que tenés que saber del Museo Estatal de Historia
En Rusia todo es descomunal, y los museos no desentonan con esta característica. Y a las puertas de la Plaza Roja, este museo es una visita obligatoria y deslumbrante para conocer la historia de un país, desde la Edad de Piedra.
El edificio es impresionante por dónde se lo vea. Es un descomunal ejemplo del neobarroco moscovita, construido en ladrillo rojo y rematado por cúpulas y techos plateados, coronados por los símbolos imperiales.
Tras seis años de trabajos a cargo del arquitecto Vladímir Osipovich Shervud, el zar Alejandro III inauguró, en 1881, el edificio construido en el lugar donde Pedro el Grande había dispuesto la sede de la Principal Tienda de Medicina, y donde funcionó originalmente la Universidad Estatal de Moscú.
El museo había sido fundado en 1872 por un grupo de historiadores encabezados por Iván Yegorovich Zabelin, que llevaba tres décadas trabajando para el Kremlin, y fue uno de los primeros en estudiar la historia suburbana de Moscú. Sus obras siguen siendo fundamentales para los historiadores modernos.
El objetivo original del edificio era albergar objetos y documentos históricos. Las primeras once salas del Museo Imperial de Historia Rusa, como se llamaba entonces, fueron inauguradas por el zar en 1883.
Desde entonces, su colección no ha parado de ampliarse y el inventario es inabarcable, alimentándose de descubrimientos arqueológicos y aportes de coleccionistas privados. Se estima que unas 4 millones de obras completan el patrimonio del museo.
A la hora de visitar este museo hay que tener en cuenta que una visita rápida demandará unas cuantas horas bien invertidas: es imposible no salir deslumbrado, tanto por lo que se exhibe como por sus salas, propias de un palacio. Es ideal para un día de lluvia, aunque también son naturalmente los momentos donde más se congestionan los museos.
Los objetos expuestos fueron llevados a este museo desde cada uno de los rincones de Rusia y de cada uno de los períodos históricos, comenzando por la Edad de Piedra.
Las piezas de la Edad de Bronce son exquisitas muestras de arte ornamental y es inevitable asociar, por su similitud, a los hallazgos arqueológicos de períodos similares en Europa Central.
👇 Ídolo de cobre de la región de Kostrom del. 2000-3000 AC
Y es que alrededor del año 4500 AC comenzó a tener lugar una de las mayores migraciones indoeuropeas, especialmente de poblaciones kurgánicas de la estepa rusa hacia Europa central.
El museo no sólo tiene obras de artistas consagrados y reconocidos, sino también, y especialmente, los mayores logros de anónimos que dejaron su huella en un lienzo o pieza que hoy podemos ver.
El museo refleja además la alucinante variedad étnica, religiosa y cultural de Rusia y la interacción de sus pueblos a lo largo de la historia del país.
La colección de libros y pergaminos es otra de las exquisiteces a las que vale la pena prestar atención.
Crónicas, tratados de álgebra y salmos iluminados que fueron atesorados por iglesias y nobles pudientes dan cuenta del minucioso trabajo de los copistas que trabajaron en ellos antes de la invención de la imprenta.
Hay documentos que registran grandes cambios culturales, como este grabado de la época en que Pedro el Grande ordenó a la nobleza despojarse de las tradicionales barbas y modernizar las costumbres de la corte.
Una porción considerable de los más de 500.000 objetos expuestos formaron parte de la vida cotidiana de los Románov.
Muchas de las obras y objetos que podemos ver pertenecieron a figuras como Iván el Terrible, Pedro el Grande y al último zar.
La bóveda de una de las galerías nos muestra un detallado árbol genealógico de la dinastía imperial que gobernara a todas las Rusias desde 1613 hasta el su fin en 1917.
Durante la etapa soviética una gran parte de la decoración de las paredes de este palaciego museo fueron cubiertas. Recién en la década del ‘80 comenzó un proceso de restauración para devolverle su aspecto original.
Cada una de las salas está ambientada con una decoración acorde a la etapa histórica que se está exhibiendo.
A medida que uno va atravesando sus puertas durante la visita, el visitante experimenta la sensación de atravezar un portal temporal.
Se puede cruzar una arcada custodiada por las armaduras de caballeros medievales a una sala poblada de objetos religiosos.
Como es de esperar, el arte sacro es uno de los protagonistas.
La colección de iconos religiosos es inabarcable y asombra la ornamentación dispuesta para honrar al santo con oro y piedras preciosas.
Un especial interés merecen los objetos y piezas traídas desde las regiones de la Rusia asiática con sus inconfundibles influencias islámicas de abundantes colores.
Datos útiles
Horarios: 10-19 hs todos los días, menos los jueves que abre de 11 a 20hs.
Tiempo estimado de visita: 2 a 4 horas
Precio: 350 rublosSitio oficial: https://www.shm.ru/
Metro: Ploshchad Revolutsii, Okhotny Ryad y Teatralnaya
Dirección: Plaza Roja, 1
Lubyanka, el corazón del KGB en el centro de Moscú
Para los amantes del género de espionaje, hay un santo y seña inconfundible de toda novela de la Guerra Fría: el Centro, referencia que John Le Carré utilizó para referirse a Lubyanka, el cuartel general del KGB, el servicio secreto de la Unión Soviética.
Lubyanka hoy sigue siendo el corazón del espionaje en la capital rusa y de sus servicios de seguridad. Un sitio que ha despertado todo tipo de fantasías y temores. Desde aquí se despachaban espías para reprimir la contrarrevolución y la disidencia.
El edificio de estilo neobarroco fue construido en 1897 para albergar las oficina de la Compañía de Seguros de Rusia, siguien un diseño del arquitecto Alexander Ivanov., fue remodelado y ampliado en la década del 1940.
Tras la revolución bolchevique, el edificio fue nacionalizado y ocupado por la Cheká, la policía secreta precursora de la KGB.
Por sus calabozos ubicados en el subsuelo pasaron el poeta Osip Mandelshtam y el escritor Alexander Solzhenistyn, autor de “Archipiélago gulag”. A una oficina de un edificio cercano se acercaban hombres y mujeres desesperados por saber del paradero de sus familiares deportados, para enviarles cartas, comida y abrigo.
Un chiste de la época decía que Lubyanka era el edificio más alto de Moscú porque desde sus sótanos se podía ver hasta Siberia.
Pero también agentes heroicos que lucharon contra el fascismo. A este edificio llegaban las comunicaciones de la famosa Orquesta Roja, la red de espionaje organizada por Leopold Trepper durante la Segunda Guerra Mundial, integrada por alemanes que resistieron al nazismo, y que llegó a tener unas 500 emisoras de radio para transmitir a Moscú.
Por sus puertas pasaron los poderosos jefes de la inteligencia soviética, como Lavrenti Beria y el mítico Yuri Andropov, instalados en una oficina del tercer piso con vista a la Plaza Dzerzhinsky, que a partir de 1958 tuvo una estatua de Félix Dzerzhinsky, el fundador de la Cheká. Tras la disolución de la URSS, la plaza pasó a llamarse Lubyanka, y el monumento fue removido y puede vérselo en el Muzeón.
Alrededor de la plaza hay otros edificios del FSB y es inevitable detenerse un segundo mirando a las personas que circulan por allí y no dudar si se tratan de civiles, o si delante nuestro está pasando el portador de algún gran secreto.
Datos útiles
En diagonal a Lubyanka se encuentra un shopping, dedicado exclusivamente para niños, con acceso a la terraza con una bellísima vista de Moscú. El sector que da a Lubyanka está medianamente cubierto, naturalmente para evitar miradas indiscretas, pero se puede tener una vista más cercana de la parte superior del edificio.
Se puede acceder fácilmente caminando desde la Plaza Roja. Lubyanka se encuentra a unos 200 metros del Teatro Bolshói y del Hotel Metropol, otra de las atracciones cercanas.
Dónde
Plaza Lubyanka
Metro: Lubyanka

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Kolomenskoye, hogar de los príncipes moscovitas
Entre las cosas que destacan a la capital rusa, una es sin duda la cantidad de parques majestuosos que ofrece para recorrer y disfrutar. Y Kolomenskoye es uno de los que hay que visitar.
Si el VDNKh es junto al Muzeon la mejor manera de viajar a los años soviéticos, Kolomenskoye es el parque para ir a los años en que Moscú recién era aún un principado.
Es un parque enorme que bordea el río Moscova, con ferias de comidas, juegos para niños y toda la extensión para disfrutar al aire libre. En primavera y verano, se pueden probar las manzanas verdes que regalan los novecientos manzanos del predio.
Hay dos estaciones de metro para llegar al parque. Si se dispone de tiempo, se puede dejar el palacio como postre final y empezar llegando a la estación Kolomenskaya y caminar hasta el parque.
Para los que tienen que ir directamente al grano, la estación Kashírskaya está a pocos pasos del palacio de madera del zar Alexei Mikhailovich, googleable como Alejo I, padre de Pedro el Grande.
En realidad, lo que hoy vemos es una detallada réplica de la que el zar Alejo terminó de construir en 1671, para convertirla en el mayor hito de la arquitectura en madera de la época.
💡 3 kilómetros es el largo del parque, así que hay que llevar calzado cómodo y agua.
Los retratos históricos y esta reconstrucción, dan fe de que fue construido para impactar. De hecho los contemporáneos llamaban al palacio “la octava maravilla”. Y realmente la atmósfera de la madera ornamentada es de película de hadas y princesas.
Este monumento es sin dudas la máxima expresión palaciega que tuvo Moscú mientras fue el centro del poder, y su estilo arquitectónico tiene una evidente influencia asiática.
Pedro el Grande mudaría la capital a San Petersburgo en 1712 y daría comienzo a una “modernización” de Rusia, que entonces significaba “occidentalización”, que se vio reflejado tanto en un cambio en la arquitectura, como en los hábitos a los que Pedro forzó a la nobleza para tener una corte más europeizada, y que incluyó una nueva moda en la vestimenta y la obligación para la nobleza de afeitarse las barbas largas.
Así fue que Kolomenskoye comenzó a perder importancia, hasta que el palacio de madera fue desmantelado en 1768. En la década de 1990 comenzó la construcción de una réplica que fue ubicada al final del parque.
Los interiores del palacio son una explosión de color exhuberante. Cada rincón está tamizado por algún motivo artístico que le da una vibración realmente especial.
Según se pudo reconstruir por varios textos, los motivos del palacio presentaban figuras mitológicas del zodíaco, pinturas narrativas, las partes del mundo y las estaciones del año.
Cada salón cuenta con las enormes estufas hechas en ladrillos y cerámica, ubicadas en los rincones para garantizar el confort en los crudos inviernos rusos,
La sala del trono se reconstruyó a partir de relatos que la describían como el salón del rey Salomón, cuyo retrato decora la sala junto a otro del rey David.
Hay que prestar especial atención a los cielorrasos, convertidos en coloridos lienzos iluminados por arañas de cristal y oro.
No todo lo que se expone en este museo es una réplica. Muchos objetos y muebles son originales de la época. Para los amantes de los libros, hay ejemplares con exquisitos grabados para disfrutar.
Kolomenskoye comenzó como un asentamiento alrededor del año 1230, cuando comenzaron a llegar migrantes presionados por el afán conquistador de los tártaros. No obstante la primera mención documentada se encuentra un siglo después en el testamento del Gran Príncipe de Moscú, Iván Kalita.
La puerta de entrada original a la residencia de verano fue construida en 1673, durante el reinado de Alejo I, y era utilizada por los invitados destacados y delegaciones extranjeras que llegaban desde el río.
En su corazón se encuentra el complejo protagonizado por la Iglesia de la Ascensión, designada patrimonio de la humanidad por la Unesco, por su importancia histórica y arquitectónica.
Esta iglesia fue construida en 1532 para celebrar el nacimiento de un niño que se convertiría en zar y sería conocido como Iván el Terrible.
La piramidal cúpula octaédrica es la joya arquitectónica del siglo XVI, que sería replicada en la catedral de San Basilio y en iglesias a lo largo de toda Rusia.
La iglesia de San Jorge el Victorioso con su campanario fue construida en el siglo XVI en el mismo lugar donde estaba una iglesia de madera puesta allí dos siglos antes, por orden del príncipe Dmitry Donskoy, para conmemorar el triunfo en la batalla de Kulikovo
En la década del 1630, el zar Mikhail Feodorovich dispuso la construcción den madera de la Iglesia de Nuestra Señora de Kazán, la virgen más importante de Rusia. La que podemos ver hoy en día, hecha en ladrillos, fue erigida en el mismo lugar en 1651.
Esta iglesia funcionaba como capilla familiar de los zares, y en su interior se guardaban los objetos más preciados cuando se instalaban allí para pasar el verano.
Datos útiles
Horarios: 10 a 18 hs. Lunes cerrado
Sitio oficial: http://mgomz.com/kolomenskoe
Metro: Kashírskaya / Kolomenskaya
Dónde: Av. Andropova, 39
Teatro Bolshói, hogar del mejor ballet del mundo
Sin duda una de las marcas culturales más fuertes de Rusia es el Teatro Bolshói, hogar de la compañía de ballet más importante del planeta.
La Plaza Teatralnaya es una parada obligada para los que visiten Moscú, sea por tres días o un mes. Pararse frente a sus ocho columnas coronadas por una cuádriga es mirar de frente a una historia de permanente búsqueda de la perfección en la danza clásica.
La historia del Bolshói se remonta a su primera presentación en marzo de 1776, cuando el príncipe Pyotor Urusov, que había recibido autorización de la emperatriz Catalina la Grande, para abrir un teatro abierto al público en general.
Sobre sus raíces hay dos versiones. Una, que comenzó con las clases que se brindaban a los niños de un orfanato de Moscú. Pero también se considera a la Casa de la Ópera de Nikolai Titov, como el primer eslabón de la historia del Bolshói.
La sede tiene una historia de supervivencia y reconstrucción. En 1780,el empresario inglés Michael Maddox construyó en la calle Petrovka el teatro Petrovsky, que se derrumbó producto de un incendio en 1805. Maddox había llegado a la corte de los Románov para enseñarle las ciencias matemáticas al zarevich Pavel.
El edificio que hoy podemos ver fue inaugurado en 1825, en el mismo lugar donde estaba el Petrovsky. Fue obra del arquitecto ruso de origen italiano, Osip Bové, encargado de la reconstrucción de Moscú tras el megaincendio que arrasó a la ciudad en 1812, cuando fue ocupada por Napoleón Bonaparte.
Bolshói, en ruso, significa grandioso. Y no es para menos. Es el segundo teatro más grande de Europa, superado sólo por el Teatro de La Scala de Milán.
La primera troupe del Bolshói estuvo compuesta por apenas 8 actrices, 13 actores, otros 13 músicos y cuatro bailarinas y tres bailarines.
Todas las temporadas comienzan con una ópera del compositor Mijaíl Glinka (1804-1857), considerado el padre musical de Rusia. Sus obras más famosas son Ruslán y Liudmila, cuya historia se basa en el poema homónimo de Aleksandr Pushkin, y Una vida por el Zar, la primera ópera nacionalista rusa, que relata como un héroe patriótico salvó a Miguel, el primer zar de la dinastía Románov, de morir durante la guerra polaco-rusa de comienzos del siglo XVII.
En 1853 el fuego una vez más dañaría al flamante Teatro Bolshói, y debió permanecer tres años cerrado mientras era reconstruido por el arquitecto italiano Alberto Cavos. Durante la Segunda Guerra Mundial, el teatro fue utilizado para albergar a familias que habían perdido sus hogares a causa de los bombardeos nazis, y debió ser reparado.
Dos hechos fundamentales de la historia de la URSS tuvieron lugar sobre su histórico escenario. En sus tablas se formalizó la proclamación de la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética en 1922, y dos años más tarde fue el lugar donde se veló el cuerpo de Vladimir Lenin, el líder de la revolución bolchevique de 1917, que quizo demoler el teatro por considerarlo un símbolo de la burguesía.
El Bolshói fue salvado por Stalin en 1918. Junto con Anatoly Lunacharsky, lograron persuadir a Lenin, que lo consideraba un símbolo de la burguesía poblado de artistas arrogantes, por lo que consideraba seriamente su demolición.
A partir de entonces, el Bolshói no sólo acogió óperas, ballets y sinfónicas, sino también sesiones del Comité Ejecutivo Central de Rusia, congresos del Soviet Supremo y de la Internacional Comunista.
Uno de los cambios que tuvo fue en las musas de Apolo de la bóveda central, que fueron adaptadas al estilo soviético y tras la reconstrucción del techo dañado por los bombardeos, el artista Pável Korin, pintó las “musas campesinas.
La mayor obra de restauración comenzó en 2005 y se extendió por seis años, con un costo de 688 millones, que incluyó la estabilización total de la estructura, y la recuperación de la acústica, afectada por las reformas de la era soviética.
En la fachada exterior, la hoz y el martillo que remataba el frente del edificio fue reemplazada por el águila bicéfala del escudo de armas de Rusia. La decoración interior fue replicada completamente a la de los años imperiales.
Todos los años las autoridades del teatro plantan dos variedades de tulipanes frente al Bolshói, como parte de una tradición que comenzó por un holandés que visitó Moscú en la década del ´50 y quedó enamorado del ballet. Ambas variedades fueron bautizadas “Teatro Bolshói” y “Galina Ulanova”, en honor a la renombrada bailarina.
Poco se sabe del autor de la cuádriga que corona al teatro. en 1825 existía una cuádriga de alabastro que fue destruida durante el incendio. Aunque no hay evidencia documental, se cree Piotr Klodt, autor de las esculturas del puente Anichkov de San Petersburgo, es el autor de la obra.
CONOCE EL BOLSHOI POR DENTRO EN 360º
Tips:
Visitas guíadas: lunes, miércoles y viernes, a las 11:15AM hay tours en inglés. Se compran en la puerta 12, y cuesta 1300 rublos (unos 23 dólares) y dura una hora.
Los menores de 10 años no pueden asistir a las obras exhibidas.
Para asistir a una obra, hay que comprar los tickets con unos dos o tres meses de antelación. Conseguir un pase para el teatro cuando ya estés en Moscú es...un delirio.
Parter es un sitio autorizado por el Bolshói para vender entradas.
Bolshoi.org no es una página autorizada pero también vende tickets para el teatro.
Donde: Teatralnaya Ploshchad 1
El Monumento a los Heroicos Defensores de Leningrado
Cuando los nazis invadieron a la Unión Soviética, en Moscú sabían que se enfrentaban a una guerra de aniquilación.
El 8 de septiembre de 1941, la Wehrmacht llegó a Leningrado, hoy San Petersburgo, Adolf Hitler sabía que no podría controlar a los 3 millones de habitantes y dio la orden de montar un asedio total que liquidara a la población mediante el bombardeo, el fuego de artillería, el hambre y el frío.
Durante el sitio de Leningrado murieron más de un millón de soldados del Ejército Rojo, similar cifra entre civiles, contando los 400 mil que perecieron durante las evacuaciones.
El bloqueo duró 2 años, 4 meses y 19 días. A la hambruna debió sumársele los inviernos más crudos, que arrasaron con miles de personas que no pudieron tolerar los 30 grados bajo cero.
La ciudad no tenía combustible para calefaccionar a la población que, además, apenas tenía una ración mínima de pan que se fue reduciendo con el paso del tiempo, y terminó siendo de 300 gramos para los obreros, 250 para empleados y 125 para niños, ancianos y no trabajadores.
Los sitiados resistieron como pudieron a esta invasión apocalíptica y nunca estuvieron dispuestos a dejar que la bandera nazi flameara sobre sus edificios.
Para conmemorar el 30º aniversario del fin de la Gran Guerra Patria, como se llama en Rusia a la Segunda Guerra Mundial, los arquitectos Sergey Speranskiy y Valentin Kamenskiy ganaron el concurso para diseñar el Monumento a los Heroicos Defensores de Leningrado, materializado con las esculturas de Mikhail Anikushin.
El complejo inaugurado en 1975 tiene como pieza principal un obelisco de 48 metros de altura, que se levantan ante dos colosales estatuas de un soldado y un obrero.
A ambos lados de la escalinata las esculturas reflejan el trabajo heroico de hombres y mujeres, civiles y militares, que mantuvieron en pie a la ciudad durante los más de 900 días de asedio nazi. Se destacan las representaciones de las emotivas despedidas de una madre con su hijo que parte al frente de batalla, y una niña aferrada a su padre.
Pueden distinguirse también a las mujeres trabajando en la fundición de municiones y un grupo de hombres cargando un riel, bien para barricadas o bien para mantener abierta la única línea ferroviaria que mantenía a la ciudad conectada con el resto del país.
Detrás del obelisco unas escaleras descienden a la parte subterránea del memorial. Es un lugar donde es imposible no conmoverse.
El centro está ocupado por una escultura de seis figuras fantasmagóricas que reflejan el peor padecimiento de los sitiados. Una madre carga el cuerpo inanimado de su hijo, mientras un soldado intenta mantener en pie a una abuela sin fuerzas ya para caminar, al mismo tiempo que otra mujer los mira desde el piso como pidiendo ayuda mientras sujeta a una de las miles de víctimas de la hambruna.
Alrededor, escudos y medallas acompañados por llamas eternas, presentan los respetos de toda la Unión Soviética a los heroicos resistentes.
Allí se puede ingresar a un gran salón dedicado al sitio de Leningrado que vale la pena visitar.
Dos murales hechos en mosaicos muestran el inicio del sitio y su fin. “El sitio de 1941” muestra a los voluntarios partiendo al frente mientras las mujeres trabajan en las fábricas de la ciudad. También se encuentra el retrato de Dmitry Shostakovich, autor de la Sinfonía Nº 7, dedicada a glorificar la resistencia de Leningrado ante el fascismo.
Del otro lado del hall se encuentra “Victoria”, el panel que muestra a los soldados volviendo del frente en medio del júbilo y alivio de los ciudadanos.
En el centro del salón hay una maqueta donde puede verse realmente como fue que los nazis aislaron a la ciudad con la ayuda de sus aliados españoles y finlandeses.
En las vitrinas pueden se encuentra la Crónica del Sitio de Leningrado y el Libro de la Memoria, hechos en páginas de bronce que describen los eventos que padecieron en la ciudad entre 1941 a 1944.
También pueden encontrarse objetos, documentos y archivos fílmicos.
El sobrecogedor clima se completa por el sonido incómodo de un metrónomo, muy similar a los que se utilizan para estudiar música. En los años del sitio, la radio transmitía un tempo muy lento que significaba que no había riesgo inminente de ataques áreos de la Luftwaffe.
Una aceleración del ritmo significaba que el enemigo se acercaba a la ciudad. Durante 900 días, los habitantes de la actual San Petersburgo, vivían pendientes de ese sonido para saber cuán rápido se aproximaba la muerte.
Datos útiles:
El museo sólo cierra los miércoles y está abierto todos los días de 11 a 18 hs, salvo los jueves que cierra una hora antes. La entrada cuesta 120 rublos, unos 2 dólares. Menores y estudiantes pagan sólo 70 rublos.
Donde:
Dirección: Ploshchad Pobedy, 1A
Metro: est. Moskovskaya
Todo sobre San Basilio, la catedral que es ícono de Rusia
Es el ícono de Moscú. Quién llega a la capital rusa, lo primero que va a ver es la Plaza Roja y allí de frente se va a encontrar con la figura de San Basilio y sus alucinantes cúpulas que cuelgan del cielo.
Indudablemente es una foto que se guarda en la retina. Avanzar por la Plaza Roja en el sentido de los desfiles militares custodiado por el mausoleo de Lenin, se completa con el recorte en el horizonte de la torre Spásskaya y catedral.
Postales, imanes, libros, bolas de cristal, vasos y copas. La imagen de la catedral de San Basilio está en todos los souvenirs imaginables. Es lo primero que el turista asocia a la arquitectura rusa. Y realmente vale la pena invertir un buen rato mirándola, caminando alrededor de ella.
No es tan grande pero no hay palabras suficientes para describir las cúpulas que parecen higos colgados del cielo, cuya construcción un desafío arquitectónico.
Su torre más alta alcanza los 47 metros y medio, y es muy similar a la Iglesia de la Ascensión de Kolómenskoye, la residencia suburbana de los duques y zares. Ese templo había sido construido en 1532 para celebrar el nacimiento de Iván IV, conocido por todos como El Terrible.
Pese a estar ubicada en la plaza más importante de Moscú, San Basilio no el principal templo de la capital rusa. La sede del Patriarca es la catedral de Cristo Salvador.
Descubrí la increíble historia de la Catedral de Cristo el Salvador
De hecho, su nombre original es Catedral del Manto de la Virgen. Fue levantada para celebrar una de las principales victorias que afianzaron el poder del naciente imperio ruso.
El principado de Moscú estaba en la primera línea de batalla ante los mongoles de la Horda de Oro, que había fundado el kanato en Kazán en 1428, dando inicio a una guerra que duraría 114 años.
Iván el Terrible, el primer zar de Rusia, había jurado construir una catedral si lograba la conquista de Kazán, algo que concretó en 1552. La construcción comenzó en 1554 y llevaría siete años de trabajo.
La catedral está compuesta por ocho capillas independientes unidas por la central, que tiene la torre más alta del complejo.
Cuatro de ellas están dedicadas a los santos en cuyos días conmemorativos, Iván había ganado una batalla en la campaña contra el kanato de Kazán.
Una de esas capillas está dedicada a la Sagrada Trinidad, cuyo templo de madera estaba en ese mismo lugar. Otras tres conmemoran a Alejandro, Juan, y Pablo el Nuevo, los tres patriarcas de Constantinopla.
El altar central está dedicado al Manto de la Virgen ya que un 1 de octubre, encomendados a su intercesión, las tropas del zar se lanzaron al asalto de Kazán.
Esta guerra era percibida como una cruzada del cristianismo ortodoxo sobre los tártaros musulmanes que había asolado al principado de Moscú.
Las ocho cúpulas rodeando al chapitel forman una estrella de ocho puntas, en referencia al octavo día en el que Jesús resucitó.
Uno de los grandes debates alrededor de San Basilio es a qué estilo responde. Y puede ser que esa mezcla de tantos elementos sea el sello distintivo de esta obra de arte.
Tiene elementos de la arquitectura bizantina, pero las cúpulas tienen sus orígenes en las iglesias de madera del norte de Rusia. Algunos historiadores atribuyen una influencia del renacimiento europeo.
En la segunda mitad del siglo XV comenzaron a trabajar en Moscú un creciente grupo de arquitectos y artesanos italianos que llevaron consigo el renacimiento a la capital rusa, y sin duda dejaron una escuela en los profesionales locales que se formaban junto a ellos, y se refleja en estilo de las bóvedas de las capillas.
Los colores que hoy deslumbran se incorporaron en una segunda etapa, cuando a fines del siglo XVI la vanguardia arquitectónica apostaba por los tonos brillantes, y recibió su revestimiento actual.
Se desconoce quién fue el arquitecto que creó esta maravilla declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, aunque la versión más extendida es que fue Póstnik Yákolev.
Una leyenda lanzada por los detractores del zar cuenta que Iván ordenó dejar ciego a Póstnik para que no pudiera repetir nunca una obra como esta, pero se sabe que años más tarde fue responsable de la construcción del kremlin de Kazán.
Los murales de las capillas respetan los vívidos colores que se pueden ver en las clásicas iglesias rusas. Cada una tiene el correspondiente ícono consagrado al santo correspondiente, con sus piedras preciosas engarzadas en oro.
Hay que prestar atención a los patrones que decoran los pasillos y escaleras.
Cuando se construyó no tenía su nombre actual La conquista de Kazán tuvo lugar el día de la Protección de la Madre de Dios, por lo que el templo fue consagrado a su nombre el 12 de julio de 1561, y en sus primeros años se la conoció como catedral de la Intercesión de la Virgen o Catedral del Manto de la Virgen.
El nombre de San Basilio llegaría recién en 1558 cuando se levantó la décima iglesia del complejo para depositar allí los restos del canonizado Basilio, un santo moscovita a quién se le atribuía la clarividencia y había advertido el incendió de Moscú en 1547.
Basilio el Bendito llevó una vida de privaciones, viviendo en las calles de la capital, mendigando y sin ropa alguna, inclusive en los brutales inviernos rusos. Se dice que era la única persona a la que Iván el Terrible temía.
Según un embajador inglés en la corte del zar, era común encontrar a estos “bufones de Cristo” en la Moscú medieval y Basilio el Bendito fue el más prominente y famoso de todos ellos.
Quienes se encuentren en la capital rusa un 15 de agosto podrán ser testigos de la misa anual que oficia allí el patriarca de Moscú por el día de San Basilio.
Además de recibir los explosivos colores, San Basilio fue el nuevo hogar de los altares de más de una docena de pequeñas iglesias que se perdieron en el fuego alrededor de la Plaza Roja.
Cuando Napoleón invadió Moscú en 1812, las tropas se sirvieron de la catedral de San Basilio como establo, una vez que saquearon todo lo que allí quedaba.
Una vez que comenzó el gran incendio en Kitai Gorod para expulsar a los franceses, Napoleón ordenó dinamitarla, plan que por alguna razón no se concretó. No obstante, el fuego dañó causó severos daños y pasarían décadas hasta que recupere su brillo.
Pese a la política anticlerical de la revolución bolchevique, en 1918 las autoridades soviéticas pusieron bajo su órbita la protección de San Basilio como monumento de importancia nacional.
En 1920 comenzó un trabajo de investigación para un plan de restauración a realizar en distintas etapas para devolverle el aspecto que hoy presenta.
Tres años más tarde, la catedral reabrió como museo histórico y arquitectónico, y hasta 1929 se oficiaron misas. Desde entonces la catedral estaría cerrada al público hasta 1997.
El arquitecto Lázaro Kaganóvich le había presentado Stalin una maqueta en la Plaza Roja en la que San Basilio brillaba por su ausencia.
Según los testigos, tras un instante con una expresión atónita, el líder soviético ordenó al urbanista, a los gritos, poner inmediatamente la catedral en su lugar.
En las décadas de ’50 y ’60 se realizaron grandes obras de restauración y se llegó a descubrir la inscripción que databa el día en que se finalizó la obra, el 12 de julio de 1561.
La última intervención mayor comenzó en 2001. Durante una década se recuperaron completamente las capillas, la fachada y una buena parte de las pinturas interiores.
En el ingreso a la catedral se puede ver un monumento dedicado a Dmitri Pozharski y Kuzmá Minin, dos héroes rusos que lograron conformar un ejército de voluntarios para combatir contra mercenarios invasores lanzados por los magnates de Polonia y Lituania.
Esa etapa de la historia rusa se la conoce como el Período Tumultuoso, una crisis política que signaría el fin de la dinastía ruríkida, nacida de los vikingos Varegos de Suecia, y la llegada al poder de la dinastía Románov.
Durante una estadía en Moscú es casi imposible no ver a la catedral de San Basilio más de una vez. Por la noche es otro espectáculo.
La entrada cuesta 500 rublos, salvo para quienes acrediten condición de estudiantes, y la entrada entonces pasa a costar 150 rublos, poco más de 2 dólares, y pueden comprarse hasta 45 minutos antes del cierre del museo.
Horarios:
8 de noviembre a 30 de abril: 11: 00-17: 00, todos los
días 1 de mayo - 31 de mayo: 11: 00-18: 00, todos los días
del 1 de junio al 24 de agosto: de 10:00 a 19:00, miércoles - cerrado
el 25 de agosto - 3 de septiembre: 10: 00-16: 00, miércoles - cerrado
del 4 de septiembre al 7 de noviembre: 11: 00-18: 00, todos los días
Dónde:
Conocer Moscú visitando a las Siete Hermanas
Uno de los circuitos alternativos para recorrer Moscú bien a fondo es conocer esta megalópolis conociendo a las Siete Hermanas, los rascacielos que rompieron las nubes de la capital rusa.
“Ganamos la guerra pero cuando los extranjeros vengan a Moscú y paseen por la ciudad no verán ningún rascacielos. Si comparamos Moscú con las ciudades capitalistas es un golpe moral para nosotros”, le dijo José Stalin a Nikita Kruschev en 1946.
La Unión Soviética había sobrevivido a la invasión alemana a un costo humano colosal. Las ciudades habían quedado arrasadas por la maquinaria de guerra de Hitler. A la hora de la reconstrucción, Stalin buscó devolverle a la capital rusa un nuevo impulso a su orgullo.
A fines de la década del ’40 comenzó la construcción de siete rascacielos que se sumarían a un faraónico proyecto de más de 400 metros de altura para alojar al parlamento de la URSS.
El Palacio de los Soviets nunca se hizo realidad, pero hoy Moscú nos regala a los ojos un conjunto arquitectónico neogótico que constituye una invitación para recorrer la ciudad conociendo estos auténticos landmarks.
El Neoclásico Ruso
“Los rascacielos de Stalin” como se conoce a este conjunto de edificios, brindaron un blend de formas arquitectónicas. Tienen una clara inspiración en el gótico de los rascacielos de Nueva York que afloraron en la década del ’30.
Esto fue fusionado con el barroco Naryshkin, o Barroco Moscovita, que representa las formas clásicas de moda en las construcciones de Moscú en los siglos XVII y XVIII, que a su vez fueron asimilaciones del barroco de Europa Central. Así nació el neoclásico ruso.
Empecemos de menor a mayor:
1. Torre Krasnye Vorota
La torre más baja de las Siete Hermanas debe su nombre a la plaza homónima, que en español significa “Puerta Roja”. En el siglo XVIII las puertas rojas eran los arcos del triunfo que glorificaban al imperio del zar. Más...
2. Hotel Leningrado
La segunda parada se encuentra a unos 500 metros bajando por la calle Kalanchevskaya. La torre de 136 metros y 26 pisos fue diseñada por Leonid Polyakov y fue terminada en 1953. El hotel sería el más lujoso de la capital rusa y también fue la obra más costosa e las Siete Hermanas. Más...
3. Torre Kudrinskaya
El edificio de la plaza Kudrinskaya alcanzó los 156 metros de altura en 1954 tras seis años de construcción, y estuvo destinado a viviendas para las figuras destacadas de la vida cultural de la Unión Soviética.
Es una de las torres más hermosas y cuenta con una gran cantidad de bajorrelieves y esculturas. Más...
4. Ministerio de Asuntos Exteriores
La siguiente parada es la torre de la imponente cancillería, uno de los centros del poder de Rusia, escenario de historias de espionaje y testigo de decisiones de alcance global.
Con 27 pisos alcanza los 172 metros de altura y fue diseñado por los arquitectos V. G. Gelfreikh y M. A. Minkus, y es la única de las Siete Hermanas que no tiene una estrella en la cúspide. Vale la pena prestar atención a los obeliscos de piedra que custodian el ingreso. Más...
5. Torre Kotélnicheskaya
Fue el primer rascacielos de Moscú. El complejo en su conjunto se presenta como una enorme fortaleza de 176 metros y 32 pisos, que custodia los ríos Moscova y Yauza.
El edificio iba a estar destinado para miembros de la elite cultural soviética, pero finalmente fue abierto como viviendas que compartían dos o más familias que perdieron sus hogares por la invasión alemana. Más...
6. Hotel Ucrania
Cuando se inauguró en 1955, fue durante 26 años el hotel más alto del mundo, sobrepasado por un hotel de Atlanta, Estados Unidos. Este rascacielos llega a los 206 metros de altura, incluyendo su antena de 73 metros y la estrella con laureles que descansa en la cúspide. Más...
7. Universidad Estatal de Moscú
Cuando Stalin dispuso la construcción de los rascacielos de Moscú, el más alto de los siete sería el destinado a la Universidad Estatal de Moscú, o Universidad Estatal Lomonósov. Más...
Mapa: dónde están las Siete Hermanas

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La hermosa capilla de Santa Catalina y la fuente La Flor de Piedra se encuentran en la Plaza del Trabajo de Ekaterimburgo, frente al río Iset.
La colosal estatua de Pedro el Grande dedicada por Moscú
Sobre el río Moscova se planta el colosal monumento de 98 metros dedicado a Pedro el Grande, el zar modernizador de Rusia.
La estatua fue diseñada por el georgiano Zurab Tsereteli para conmemorar el 300 aniversario de la Armada Rusa, creada por Pedro el Grande. Fue emplazada en 1997 y de sus 1.000 toneladas, 600 son de acero, bronce y cobre.
Qué ver cerca:
Muzeon, el parque de los monumentos caídos de la Unión Soviética
Parque Gorki
Nueva Galería Tretyakov
Catedral de Cristo Salvador
Donde queda:
Crucero Aurora: la hora de la Revolución de Octubre
Anclado en el río Neva en San Petersburgo se encuentra el museo buque Aurora, una parada obligatoria para los que quieran conocer la historia rusa y especialmente de la Revolución de Octubre: uno de sus cañones marcó la señal para que los bolcheviques se lancen a la toma del Palacio de Invierno.
“El Soviet de Petrogrado de los Diputados obreros y soldados ha declarado derrocado el Gobierno provisional y exigido que ponga en sus manos la autoridad gubernamental, amenazando con que, en otro caso, el Palacio de Invierno será bombardeado por las baterías de la fortaleza de Pedro y Pablo y el crucero Aurora, anclado en el Neva.” John Reed. “Diez días que estremecieron al mundo”
Es emocionante divisar aquella pequeña mole de acero que participó en dos guerras sin hundir un sólo buque enemigo.
En cambio, un disparo emitido por uno de sus cañones cambió para siempre la historia de la humanidad (permitámonos la licencia) dando inicio a una revolución que impactó en absolutamente todas las latitudes del mundo, generando ilusiones y sueños de cambio en millones de trabajadores que hasta entonces no tenían voz.
La Primera Guerra Mundial causó estragos en Rusia. El ejército imperial había quedado anclado al siglo XIX y no tenía modo de enfrentar a los alemanes, ni en equipamiento, táctica, o logística.
La autocracia zarista ni siquiera pudo garantizar el abastecimiento de alimento para las ciudades. Tampoco para las tropas. El único modo de parar el avance germano era arrojar rusos al frente para ser masacrados.
Dos millones de muertos y cinco millones de heridos y mutilados determinó que los soldados se unieran a la efervescencia que se vivía en Petrogrado (San Petersburgo), junto a los obreros que además de padecer condiciones laborales infrahumanas, no podían siquiera alimentarse con pan.
Pese a la abdicación del zar tras la Revolución de Febrero, el Gobierno Provisional no pudo brindar ninguna solución.
La tripulación del Aurora no fue la excepción al clima de convulsión social. El buque formaba parte de la Flota del Báltico y a fines de 1916 fue fondeado en Petrogrado para reparaciones mayores. Allí se encontraba cuando estalló la Revolución de Febrero, a la que gran parte de sus marinos se unió. Aquel episodio terminó con la abdicación del zar y el fin del absolutismo.
Pero la crisis política siguió una evolución cada vez más radical a medida que no llegaban respuestas a los reclamos populares.
En octubre, la situación en Petrogrado era incontrolable. Lenin volvía de su largo exilio y una nueva revolución se había puesto en marcha.
La hora del Aurora
“Salimos a la noche helada, estremecida y con el rumor de tropas invisibles, surcada por patrullas. Del otro lado del río, donde se alzaba la masa sombría de Pedro y Pablo, se elevaba un ronco clamor… Bajo nuestros pies la calzada estaba alfombrada de escombros de estuco de la cornisa de Palacio, el cual había recibido dos granadas del crucero Aurora. No habían pasado de ahí los daños causados por el bombardeo.” John Reed. “Diez días que estremecieron al mundo”
La historia de este acorazado no había brillado por ninguna gesta. Fue enviado al Pacífico para participar de la Guerra Ruso-Japonesa que terminó en una catástrofe para los eslavos. Allí el Aurora sólo pudo evitar ser destruido como buena parte de la armada que no tenía mayores posibilidades ante la superioridad técnica nipona.
Un afiche de la Guerra Ruso-Japonesa de 1905 que se puede ver en el museo del crucero Aurora. El primer ataque que recibió el Aurora no fue por una potencia enemiga sino por otro buque ruso que confundió su silueta con un navío japonés.
El 7 de noviembre (25 de octubre en el calendario Juliano vigente entonces en Rusia) el mando militar ordenó al Aurora zarpar para alejarlo de aquel polvorín. Pero la mayoría de la tripulación había radicalizado su posición adhirieron al movimiento bolchevique, y se negaron a zarpar. Tenía una misión que cumplir con la historia.
Su primera acción fue impedir que se elevara el puente Nikolaevski para mantener conectadas las guarniciones rebeldes.
A las 21:45 hs, una salva disparada desde su cañón de popa de 152mm fue la señal de largada para el asalto del Palacio de Invierno y la ocupación de distintos puntos estratégicos de Petrogrado por las milicias bolcheviques.
Después de la Revolución
Nunca más volvería al servicio activo. En 1922, cuando terminó la Guerra Civil, el Aurora fue destinado a buque de entrenamiento. Así permaneció hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando sus cañones fueron removidos para disponerlos en la defensa antiaérea de la ciudad.
Fue anclado en el puerto de Lomónosov, donde fue severamente dañado el 30 de septiembre de 1941 durante el sitio de Leningrado, como había sido bautizada Petrogrado tras la Revolución. Durante el asedio nazi, el Aurora mantuvo siempre su bandera izada como señal de resistencia e inspiradora para los defensores de la ciudad.
En 1947, tras dos años de reparaciones que sucedieron al fin de la SGM, el Aurora fue restaurado completamente y anclado en la isla de Petrogradski como monumento a la Revolución del 17. Una década más tarde las autoridades soviéticas lo convirtieron en el museo que hoy se puede visitar. Desde 1958 se estima que unas 30 millones de personas pasearon por su cubierta.
Aurora en el cine
Aún hoy hay controversias sobre la participación del Aurora en la Revolución, ya que varios testimonios han diferido sobre la versión más aceptada de que disparó una salva. Algunos afirmaron que disparó proyectiles reales contra el Palacio de Invierno,. Otros, inclusive, que no disparó nada.
Pero diez años después del episodio, las autoridades terminaron por poner al Aurora en un lugar histórico inamovible a partir de la película Octubre, dirigida por Serguéi Eisenstein y Grigori Aleksandrov.
Para el rodaje utilizaron al buque como locación y lo dispusieron frente al Palacio de Invierno como había ocurrido aquel 7 de noviembre de 1917, para registrar el disparo de la salva. Millones de rusos vieron en los cines como tras esto, los bolcheviques se lanzaron al asalto del Palacio de Invierno, sede del gobierno provisional.
Más que una película, parecía un documental sobre aquellas conmocionasteis jornadas. Así la leyenda quedó grabada para siempre en el imaginario colectivo.
Lo imperdible
El museo cuenta con una buena cantidad de objetos históricos, banderas, condecoraciones y uniformes. Pueden encontrase maquetas a escala del Aurora, cuadros y posters evocativos de la época soviética.
La perlita es una maqueta que muestra como fue el asalto al Palacio de Invierno, hoy Museo del Hermitage, que comenzó inmediatamente después de que el Aurora lanzara su histórico disparo.
Datos útiles
Horario: 10:30 a 16:00
💡 El recorrido lleva entre una y dos horas. Si no se llega antes de la apertura la fila puede ser larga pero no se asuste y tenga paciencia.
Sitio oficial: Aurora.ru (inglés)
Dirección: Petrogradskaya embankment, Sankt-Peterburg, Rusia, 197046
Hotel Ucrania, el rascacielos de lujo
Cuando se inauguró en 1955, fue durante 26 años el hotel más alto del mundo, sobrepasado por un hotel de Atlanta, Estados Unidos.
Este rascacielos llega a los 206 metros de altura, incluyendo su antena de 73 metros y la estrella con laureles que descansa en la cúspide.La torre fue diseñada por los arquitectos Arkady Mordinov y Vyacheslav Oltrzhevsky, y tiene 34 pisos en su torre central.
Ubicado a pocos metros de la orilla Moscova, su gran tamaño necesitó que los cimientos se caven por debajo del nivel del río, para lo que debieron adicionar un sistema de retención de agua para protegerlo.
En edificio alberga cinco restaurantes y bares que pueden visitarse las 24 horas.El Hotel Ucrania se inauguró en 1957 con una capacidad de unas 1600 camas.
Al igual que el Hotel Leningrado, este emblema de la arquitectura estalinista hoy es gerenciado por la cadena Radisson, disponiendo de 505 habitaciones, 38 apartamentos y un spa con una piscina de 50 metros.
Además cuenta con una pinacoteca descomunal de 1200 pinturas de artistas rusos y una maqueta de Moscú en 1977.
Este edificio queda a medio camino entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y Kudrinskaya, otros dos rascacielos que componen el complejo de las Siete Hermanas. Caminando por el bulevar Novinskiy hay que desviarse por la Avenida Nuevo Arbat con dirección al río. Desde el puente está la mejor vista.
El modo más directo es como siempre el metro, hasta la estación Kievskaya, que es una de las más bonitas del metro de Moscú.
Dónde
Dirección: Prospekt Kutuzovsky 2/1
Estación. Kievskaya
Universidad Estatal de Moscú, la torre más alta de las Siete Hermanas
Cuando Stalin dispuso la construcción de los rascacielos de Moscú, el más alto de los siete sería el destinado a la Universidad Estatal de Moscú, o Universidad Estatal Lomonósov.
Con su antena y una estrella de cinco puntas de 12 toneladas, la altura del edificio es de 240 metros. Era el rascacielos más alto del mundo fuera de Nueva York cuando se inauguró el 1º de septiembre de 1953, y lo siguió siendo en Europa hasta 1990.
La torre principal sin la antena mide 187 y cuenta con 36 pisos. Se completa con cuatro pabellones destinados a 39 facultades y 15 centros de investigación. En total, la universidad tiene 33 kilómetros de pasillos.
El edificio diseñado por el arquitecto Lev Rúdnev, fue pensado para que los estudiantes residentes tengan todo lo necesario para poder vivir un año cursando su carrera sin salir del complejo.
Tiene cinco mil habitaciones residenciales para estudiantes. Además, aloja una de las bibliotecas más grandes de Rusia con casi nueve millones de libros consultados por casi 60 mil lectores al año, un teatro, una sala de conciertos, un museo de ciencias y una piscina.
También dispone de su comisaría, oficina de correos, comedores, cafeterías, oficinas bancarias, peluquerías y lavanderías.
Y por si alguien en el Pentágono decidía bombardear Moscú durante la Guerra Fría, la universidad cuenta con su propio refugio antiaéreo.
La Universidad Estatal de Moscú fue creada en 1755 a instancia de Mikhail Lomonósov, un genio del siglo XVIII que brillaba en múltiples disciplinas, y que dejó un importante legado en literatura, química, física.
Originalmente estuvo ubicada en un edificio frente a la Plaza Roja y fue transitando por distintos lugares de Moscú.
En 1919 el gobierno comunista eliminó los aranceles y abrió el ingreso masivo de jóvenes de las clases populares, facilitando habitaciones para los estudiantes que llegaran desde todos los rincones de la Unión Soviética.
Llegar hasta la universidad es sencillo con el metro. En los alrededores no hay otra cosa para ver, pero realmente vale la pena ver este rascacielos tan impactante.
Para quién recorrió las otras torres de las Siete Hermanas es un premio caminar por esos parques y presenciar la torre en su entorno.
Dónde
Dirección: Mikroraion Leninskiye Gory
Estación: Universitet, Lomonosovsky Prospekt

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Dónde alojarse en Moscú
Arbat y Tverskoi, los mejores distritos de la ciudad. Cómo aprovechar el tiempo. Tips para elegir el mejor hospedaje en la capital rusa.
Moscú tiene una enorme oferta hotelera para todos los gustos y bolsillos. Pero vamos a concentrarnos en las necesidades de un turista promedio que tiene que aprovechar el tiempo al máximo. Para eso, hay dos zonas estratégicas.
Salvo que te hospedes en una lujosa habitación con vista a la Plaza Roja y a la Catedral de San Basilio, y no tengas apuros en recorrer una ciudad a la que puedes costearte volver cuando quieras, una de las decisiones más importantes es encontrar el lugar correcto para moverse fácil y rápidamente por la ciudad.
La estadía promedio en Moscú varía entre los 3 y 7 días. Así que para aprovechar el tiempo hay que concentrar la búsqueda en dos zonas. Puedes elegir cualquier otra y seguramente la pasarás bien, pero cuando te vayas de Moscú, finalmente me vas a dar la razón.
Moscú es una ciudad que se expande desde el Kremlin y cuenta con dos líneas circulares del metro que conectan a toda la ciudad.
💡 TIPS: CÓMO USAR EL METRO DE MOSCÚ SIN PERDERSE EN EL INTENTO
Un muy buen lugar para buscar hospedaje es en el distrito Arbat. Está muy cerca del Kremlin y la estación Arbatskaya de la línea 3 (azul), conecta con otras tres líneas del metro. Y está a una estación de la línea circular 5 (marrón) para combinar hacia el resto de la ciudad.
Las peatonal Arbatskaya es una calle preciosa, llena de lugares para comer y las tiendas de souvenirs.
EL TRIÁNGULO DE TVERSKOI
Pero sin duda el mejor lugar para encontrar hospedaje es en el Distrito Tverskoy. La oferta es mucho mayor, la oferta comercial es más grande y es el distrito mejor conectado para moverse por la ciudad.
La esquina clave es el cruce entre la avenida Tverskaya y el boulevad Tverskoy donde se encuentran las estaciones Pushkinkaya, Chekhovskaya y Tverskaya de las líneas 7 (violeta), 9 (gris) y la 2 (verde). Memoriza este triángulo.
A dos estaciones de Tverskaya por la línea verde se encuentra Belorusskaya, de la línea circular. Saliendo a la calle se encuentra la estación ferroviaria Belorussky, que conecta directamente al aeropuerto internacional de Sheremetyevo (SVO) con el Aeroexpress.
💡 TIPS: CÓMO LLEGAR DEL AEROPUERTO AL HOTEL
A la Plaza Roja hay pocas cuadras y se puede ir caminando por Tverskaya, la principal avenida de Moscú, donde se pueden encontrar bancos, casas de cambio, librerías, una buena oferta gastronómica, shoppings, museos y sitios históricos de interés.
Pero también desde allí se puede llegar a las puertas del Kremlin en apenas una estación. A la misma distancia se accede al distrito Arbat o a Teatralnaya, donde se encuentra el Teatro Bolshoi, o Lubyanka, el histórico cuartel del KGB.
A metros del triángulo se encuentra el Café Pushkin, un lugar realmente imperdible, y el restaurante Turandot, uno de los más exclusivos de Moscú, que vale la pena al menos visitar. No obstante la zona tiene una amplia oferta gastronómica para todos los presupuestos, mercados y locales de comidas al paso.
💡 TIPS: SIETE APLICACIONES GRATUITAS PARA MOVERTE COMO EXPERTO POR MOSCÚ
Sobre la avenida Tverskaya se encuentra el Museo de Historia Contemporánea de Rusia, donde se exponen una gran cantidad de objetos de la historia de la Unión Soviética, la Revolución de Octubre y los años previos que incubaron ese proceso histórico.
Camino a la Plaza Roja se encuentra la residencia del alcalde de Moscú, un precioso edificio que en su entrada tiene una placa conmemorativa a Vladimir Lenin, quien brindó desde uno de los balcones su primer discurso en la ciudad. Pocos metros más adelante, cruzando por una arcada se encuentra oculto el increíble edificio Savvinskoye Podvorie, en el numero 6 de Tverskaya.
Hotel recomendado
Una de las mejores opciones son los minihoteles como el Omar Hayam. Se encuentra precisamente frente al triángulo de estaciones del distrito Tverskoy, con bancos, casas de cambio, mercados, farmacias, bares y restaurantes a menos de 50 metros.
El hotel no tiene mayores pretensiones que una habitación con baño privado en un departamento remodelado. Seis noches cuestan casi 300 dólares / 245 euros.
En el mismo edificio hay dos hostels mucho más baratos aún, por lo que se cualquiera puede hospedarse en la mejor zona de Moscú.
Consejos para el hotel
Si te alojas en un hostel, apartamento o un hotel como el Omar Hayam asegúrate de tener el código de acceso al edificio. La mayoría de los edificios tienen un teclado como el de un teléfono y cada habitante tiene su clave. Si llegas de noche y tocas timbre, tienes un 90% de chances que quien atienda no sepa una palabra en inglés y tengas que esperar a que alguien pase y te abra.
Igual que si visitas a alguien en Rusia, en este tipo de hoteles o hostels hay que dejar el calzado en el ingreso y ponerse las pantuflas o sandalias que ofrecen.
Paciencia y traductor. Salvo los hoteles internacionales no es fácil encontrar gente que maneje el inglés, aunque habitualmente siempre hay al menos uno. El turismo en Rusia es fundamentalmente interno, y si tuvieran que aprender un idioma para explotar, les resulta más importante el chino. Así que al menos para tu primer contacto, asegúrate de haber probado un par de traductores para el teléfono durante el vuelo.
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