Morir en el intento?
Todo ha cambiado, siento que la línea roja en el horizonte está a punto de alzar en alba.
Las dudas siguen detrás mío como perros cazadores dispuestos a atacar en cuanto me alcanzan. Ya no encuentro el camino, ya no se cuanto más esperar, si está armadura rota seguirá cubriendo mis heridas.
Me aferró al último rato de luz, a la más tenue brazos que aún mantiene viva la esperanza. Aquella terca e ingenua esperanza que parece que no conoce derrota.
En nombre de mi último deseo, habla el corazón herido.

















