– Mira, el juego es así –explicó desde aquél banco, poniendo tres cartas al azar delante de la otra persona y tres delante suyo–. Puedes decidir el orden de tus naipes, aquí pondremos la primera, aquí la segunda y ahí la tercera. Cada una representa una ronda, ¡una batalla entre valores!, y gana quien tenga el valor más alto. Luego, el que pierde dos de las tres rondas debe compartir un dato propio. Ah, pero tengo que advertirte que no pierdo muy seguido, así que… ¿te atreves?










