Después de recorrer el campamento en busca de un espacio seguro, sin actividades, personas, u obligaciones, y tras recoger una bolsa de dormir del camping y arrastrarla hacia el lago, logró sentir, finalmente, tranquilidad. Sobre la misma es que se encuentra acostado, pacífico, antes de que el sonido de unas pisadas se propongan arruinar el paisaje. Creyendo que el intruso es motivado por las obligadas entrevistas, y aferrándose a la esperanza de no ser detectado, decide dar la espalda al ruido y cerrar los ojos, como si durmiendo se hallara.













