eran pareja y él intentó matarla. sentía rabia, demasiada, y aunque no quería dirigirla a quien había sido encontrado en los bosques, le resultaba completamente imposible no hacerlo. todo lo que estaba sucediendo era su jodida culpa, como si se burlara de ellas desde el lugar en el infierno que seguramente tenía. “gracias —supongo que esto es mucho más difícil para algunos.” familiares y amigos de masculino, a esas personas tenía en mente, esos que sufrían conclusión eran los que provocaban tal malestar en fémina. distancia que mayor se encarga de imponer entre ambos provoca incomodidad en su estómago, se pregunta si ha arruinado por completo las cosas ante actitudes de noche anterior. “sólo en tu auto.” expresa, hombros elevándose en sutil gesto. aquellos momentos habían sido los únicos en los que logró conciliar el sueño aquella noche, ya que después no hubo posibilidad alguna de lograrlo. acaricia propios brazos, frotando mangas de sudadera para brindarse algo más de calor ante noche de otoño que provocaba escalofríos. “no voy a detenerte si enserio quieres irte pero…” se detiene por un instante, buscando mirada ajena, pero sin atreverse a acercarse, no quería incomodarlo. “ —¿arruiné las cosas, mad?”
realmente no lo conocía, pocas ocasiones intercambiaron conversaciones, en algún corredor de la fraternidad o la academia, recuerda último momento en que se enfrentaron siendo la mención de pelirroja lo que desembocó rabia. abrió sus ojos a la realidad, lo mismo que había estado evitándose preguntar, alargar relación amorosa por capricho, sentirse bien, la quería pero no era suficiente para su plenitud. nathan volvió el mundo en su contra, lo despojó de sus cabales pero no lo odiaba, sólo logró ver en él una persona con vacío existencial intentando despojar su enojo con quienes se encontraba a su alrededor. lo distinguía bien, pero lo aceptaba, hombros suben y bajan, despojando el pesar de sus emociones, pensamientos divagaban a la deriva. “para algunos se daba a querer, otros eran familia” tenía personas que lo amaban como era, al menos con ellos podía mostrar la mascara de bondad, no entendía su carácter pero no lo necesitaba comprender siendo tan distintos y él ya no prevalecía en región terrenal. “joder, talisha” escapa, se preocupa, no lo entiende. “no puedes descuidarte” aclara garganta, incisivos vuelven a morder labio inferior con desespero, mismo que la noche anterior. “no me quiero ir, pero——” es lo mejor. orbes colisionan sobre impropios, encajan, no sabe como sentirse al respecto. “no, no arruinaste nada” niega, sonrisa se aflora en pétalos, tiene que fingir que no existe deseo ni sentimiento. “además, no vomitaste en mi auto” resalta con gracia, aligera el ambiente y ríe con falsedad, ni siquiera era buena broma.