Entre páginas y flores 📖🌷
“Harry llevaba rato corriendo por el vecindario tratando de alcanzar a Bony, quien se había soltado de la correa tan pronto vio pasar al gato naranja que, estaba seguro, pertenecía a los vecinos. Los animales le llevaban una gran ventaja, pero sabía perfectamente hacia dónde se dirigían. Agitado, llegó al patio trasero de su casa y buscó con la mirada a la perra rápidamente, quien ladraba juguetona junto al árbol más cercano.
—Aquí estás. —Dijo en cuanto la vio, acercándose para ponerle la correa. —¿Cuál es tu problema…? —Pero no logró terminar la pregunta. En el estanque, una blusa rosa se hundía completamente en el agua. Tardó apenas un segundo en comprender que había alguien ahí. Reconociendo de inmediato la gravedad de la situación, no dudó en lanzarse al agua. La tomó enseguida al ver que estaba inconsciente.
¿Cuánto tiempo llevaba ahí? El pensamiento le atravesó la mente con un golpe de miedo mientras la llevaba a la superficie. Fue entonces cuando reconoció su rostro. Era la chica que vivía al lado.
—Hey… —Murmuró con urgencia. La recostó con cuidado sobre la hierba húmeda. —Vamos… —La puso boca arriba y tomó su rostro intentando que reaccionara, pero no funcionó. Su corazón comenzó a latir con fuerza al acercar su oído a su boca y no sentir su respiración. —¡Maldición! —Murmuró. Intentó recordar cómo debía hacerse una RCP. Tapó su nariz y acercó su boca a la de ella en un intento de llevar aire a sus pulmones. —Por favor… Respira… —Hizo las compresiones sobre su pecho. Una vez. Dos. —¡Puedes hacerlo!, ¡Respira!
De pronto Hermione tosió violentamente. El agua salió de su boca mientras se giraba hacia un lado, jadeando con fuerza. Y Harry finalmente soltó el aire, aliviado… Ella respiró con dificultad unos segundos antes de abrir los ojos. Lo primero que vio fue un rostro muy cerca del suyo.
—¿Estás bien? —Lo escuchó preguntar preocupado. Era un hombre que estaba inclinado sobre ella, empapado también, con el cabello oscuro pegado a la frente y las gafas ligeramente torcidas. Sus manos estaban apoyadas en la hierba junto a Hermione, como si aún temiera que volviera a desmayarse.
Pero Hermione, todavía aturdida por la situación, se quedó inmóvil. Sus ojos. Fue lo primero que realmente vio. Eran de un verde intenso. Profundos. Como esmeraldas. La miraban con una mezcla de miedo, alivio y preocupación tan genuina que por un instante todo lo demás dejó de existir. El agua goteaba de su cabello, deslizándose por su rostro, pero Hermione apenas lo notaba.
Había algo en esa mirada. Algo que la sostuvo ahí. Algo que la hizo olvidar por unos segundos que había estado a punto de morir. Harry notó que ella lo observaba de aquella manera y se quedó completamente inmóvil.
—¿E-estás… bien? —Titubeó de nuevo. Pero Hermione no respondió. Simplemente lo miraba. Sus miradas se entrelazaron en un silencio extraño, cargado de una intensidad inesperada para dos completos desconocidos. El corazón de Hermione aún latía con fuerza contra su pecho. El de Harry no parecía ir más lento.
—¡Hermione! —La voz rompió el momento como un rayo. Ambos giraron la cabeza al mismo tiempo. —¡Hermione! —Sus padres venían corriendo desde el jardín contiguo. Harry se echó ligeramente hacia atrás mientras la madre de Hermione se arrodillaba a su lado.
—¡Dios mío!, ¿Estás bien?, ¿Qué fue lo que pasó?
—Estoy… estoy bien. —Logró decir Hermione entre respiraciones todavía irregulares.
—Vamos, cariño, entremos a casa.
Hermione apenas tuvo tiempo de reaccionar mientras la ayudaban a levantarse.
—Llamaré al médico. —Dijo su padre enseguida, sacando el celular de su bolsillo. Entonces Hermione miró hacia atrás. Sus ojos encontraron los de Harry una vez más. Quiso decir algo, pero su madre ya la guiaba hacia la valla. Fue su padre quien se detuvo un segundo y miró a Harry, que permanecía de pie, empapado junto al estanque, mientras Bony movía la cola inocentemente detrás de él.
—Gracias. —Dijo con sincera gratitud. —Le debo una. —Harry asintió, todavía un poco aturdido.
—No hay problema. —El hombre volvió con su familia, llevando el teléfono al oído mientras hablaba con urgencia con alguien al otro lado de la línea. Antes de entrar en su casa, Hermione miró hacia atrás una última vez. Sus miradas se cruzaron apenas un segundo y luego la puerta se cerró. Harry se quedó ahí, empapado, con el corazón todavía acelerado. Bony se sentó a su lado, moviendo la cola con tranquilidad. Harry, en cambio, seguía mirando la casa del vecino. El nombre volvió a su mente. Lo había escuchado apenas un momento antes, en la voz desesperada de sus padres.
—Hermione… —Lo repitió en voz baja. La palabra salió despacio de sus labios, casi con cuidado, como si fuera algo frágil. Como si el sonido mismo fuera nuevo. Sus ojos permanecieron fijos en la puerta por la que ella había desaparecido. Algo cálido cruzó su mirada de forma muy leve. En la comisura de sus labios apareció apenas la insinuación de una sonrisa, tan mínima que casi se desvaneció antes de formarse por completo. Harry bajó finalmente la vista, dejando escapar un pequeño suspiro, sin embargo, el nombre se quedó ahí. Como un eco suave que aún no terminaba de apagarse”.