Entre páginas y flores 📖🌷
“Hermione observó a un par de doctores y enfermeros pasar por el pasillo. Resopló cansada, alzando su vista al techo, ¿Cuándo podría irse a casa?
—La Dra. Weasley estará aquí en unos minutos. —Informó su padre desde su lugar al leer la impaciencia de su hija.
—¿Qué tal pasaste la noche? —Preguntó ahora su madre.
—Algo incómoda para ser honesta. —Reconoció, no le gustaban los hospitales y haber pasado la noche ahí no le hizo ninguna gracia. Solo quería regresar a casa y continuar con sus actividades y... Tragó nerviosa al recordarlo a él. Aún tenía presente su rostro preocupado, sus penetrantes ojos esmeralda que la siguieron en todo momento mientras se dirigía a casa, pues aún sin mirarlo podía sentir el peso de su mirada sobre ella. No hubo sonrisas ni agradecimientos por salvarla, mucho menos tiempo de presentarse. Suspiró nuevamente ante la forma estúpida en que tuvieron que coincidir por primera vez en el vecindario, ¿Con qué cara lo volvería a ver cuando ni siquiera pudo contestar a su simple pregunta?
Sus pensamientos fueron interrumpidos tan pronto vio ingresar a una joven pelirroja de bata blanca con una carpeta en las manos.
—Buenos días, familia Granger. —Les dedicó una sonrisa amable antes de acercarse a Hermione. —¿Cómo te sientes?
Ginny asintió y procedió a revisarla. Escuchó su respiración, comprobó sus pupilas y echó un último vistazo a su expediente.
—Todo se ve bien. La radiografía y los análisis salieron normales, y no hay señales de complicaciones por el agua que aspiraste. Daré la orden para que te den el alta.
Hermione dejó escapar un suspiro de alivio que hizo sonreír a Ginny.
—Ahora ve a casa y dale las gracias a quien sea que te haya salvado. —La animó.
—Definitivamente tengo que hablar con ese muchacho y agradecerle como se merece. —Recordó su padre de brazos cruzados.
—No eres el único. —Murmuró cabizbaja Hermione, sintiendo el rostro caliente.
—¿No lo conocen? —Preguntó Ginny, confundida.
—Hace unos días llegó al pueblo, se mudó a la vieja casa de al lado. —Explicó Jean. Ginny era amiga de la familia y el médico de cabecera desde hace algunos años, y dado que el pueblo no era muy grande, muchos eran conocidos.
—¿La antigua casa de Minerva, la viuda del señor Fleamont? —Los Granger asintieron, pero no pudieron evitar mostrar su desconcierto, ¿Acaso la chica Weasley los conocía?
Ginny sonrió relajada, sabiendo de inmediato de quién se trataba.
—Entonces supongo que los rumores son ciertos. —Reconoció mientras tomaba una tabla de apoyo que se encontraba en la pared. —Seguro debío haber sido Harry. —Dedujo enseguida. —Hacia años que no escuchaba de él desde que su abuelo murió, asumo que ahora está de regreso.
Hermione dudó unos segundos antes de atreverse a preguntar:
—¿Son amigos? —Logró decir, sintiéndose extrañamente incómoda ante la familiaridad con la que la doctora hablaba de él.
—Primos en realidad. —Explicó mientras llenaba rápido unas recomendaciones en una tabla de apoyo. Y por esos breves segundos, Hermione no entendió porqué, pero pudo respirar aliviada. —Recomendaciones: Los próximos días evita esfuerzos físicos, quiero que descanses. —Cerró la carpeta y sonrió. —¿Podrían acompañarme un momento? Solo necesito que firmen el alta. —Agregó esta vez dirigiendose a los Granger. Sus padres asintieron y salieron tras la doctora, dejando la habitación en un inusual silencio.
—Harry... —Repitió Hermione, sintiendo un ligero cosquilleo en sus labios al decirlo.
Lo repitió en silencio, saboreando cada sílaba, dejando que el nombre se instalara lentamente en su mente. Una pequeña sonrisa tímida se asomó en sus labios.
Hasta esa mañana no había sabido quién era.
Y por primera vez desde el accidente, sintió que lo más importante que había recuperado no era el aire en sus pulmones...
Sino la probabilidad de volver a encontrar al hombre detrás de ese nombre”.